Blog Urbano y de Vanguardia. La Pequeña Balboa, desde las ondas a las letras,
comprometiéndose con la actualidad , con los problemas sociales y con el día a día.

Violencia de género, Niños robados, Injusticias sociales,
La realidad de los pensionistas, El Alzheimer
como la gran lacra de la sociedad, Ley de Dependencia...

Opiniones personales, la vida cotidiana. Ideas, reflexiones. Comunicación personal.

domingo, 29 de abril de 2012

GENOCIDO EN LA ISLA DE PASCUA. LA HISTORIA DEL AMISTAD


Recuerdo los primeros programas de televisión que trataban sobre los misterios de la humanidad, como las Líneas de Nazca, La construcción de las Pirámides de Egipto o el significado de los Moais las misteriosas esculturas de la Isla de Pascua.

Conducía esos programas el Dr. Jiménez del Oso, pionero en el tratamiento de estos temas en la televisión de España, en unos años en los que solo existían dos canales y más voluntad que medios para llevar a cabo cada emisión.

Con el tiempo el interés despertado por este pionero de la comunicación ha encontrado un digno relevo en Iker Jiménez tanto en radio como en televisión.

Tanto él como otros investigadores de ciertos episodios de la humanidad que guardan todavía el encanto del misterio, en alguna ocasión se detienen a analizar la cultura de Rapa Nui, la cultura de La Isla de Pascua.

Pascua es una isla considerada como el lugar más alejado del resto del mundo. Los lugares más próximos a este punto misterioso son Pitcairn en Australia (2.000 Kms de distancia), Tahití (4.200 Kms de distancia) y Chile, país al que pertenece (3.700 Kms de distancia).

Por ello no resulta extraño que pasara desapercibida para los primeros navegantes occidentales hasta que el 5 de abril de 1722, Domingo de Resurrección (de ahí su nombre) el navegante holandés Jakob Roggeveen avistó el territorio, marcó las coordenadas en la carta de navegación y desembarcó en su costa.

No fue hasta 1770 cuando por orden del Virrey Amat de Perú que el marino cántabro Felipe Gonzalez Haedo, desembarcó en la isla, tomó posesión en nombre de la corona española, la rebautizó como Isla de San Carlos en nombre del rey Carlos III y realizó el primer trabajo de cartografía del territorio. Como podemos suponer el nombre de San Carlos se perdió en el tiempo y para Occidente continuó siendo La Isla de Pascua.

En 1774 desembarcó el capitán James Cook y en 1776 el explorador francés Le Pérouse. A finales del siglo XVIII se había convertido en una escala cómoda en las largas travesías comerciales que enlazaban los puertos de Sudamérica con Oceanía.

Pero lo que hacía de Pascua un punto cómodo de abastecimiento y reparación de embarcaciones no era únicamente su situación geográfica sino el carácter de sus nativos en absoluto hostiles incluso cuando los occidentales se apropiaban de todo lo que les apetecía.

Pero quienes eran los habitantes de Pascua y de donde procedían resultaba un misterio. No fue hasta bien entrado el siglo XX que la comunidad científica internacional estableció que los primeros moradores de la isla eran originarios de las Islas Marquesas, concretamente de la Isla de Rapa, situada a 1200 kms de Tahití y que habían embarcado en frágiles naves de balancín cargados de animales domésticos rumbo al horizonte, “al lugar donde nacía el sol”.

En su camino hacía el Sol Naciente llegaron a una isla triangular de origen volcánico de 163 kms2 (la cuarta parte de Menorca) a la que llamaron Rapa Nui o La Gran Rapa, probablemente de abundante vegetación y que ofrecía las condiciones adecuadas para establecerse.

Consigo los nuevos habitantes de Rapa Nui también llevaban sus costumbres sociales y religiosas caracterizadas por una estructura social de clanes dominados una poderosa aristocracia sacerdotal.

Los asentamientos se establecieron principalmente en el interior de la isla quedando la costa destinada a las ceremonias religiosas. A pesar de su origen común los clanes de Rapa Nui hicieron gala de una territorialidad excesiva y poco practica para delimitar fronteras en una extensión tan reducida.

Las fronteras estaban muy marcadas, la defensa de las mismas era salvaje y periódicamente los clanes se atacaban mutuamente protagonizando episodios de canibalismo sobre el enemigo que continuaron hasta el siglo XIX, cuando al formar parte de Chile los primeros misioneros católicos llegaron a la Isla.

Pero lo que sigue fascinando a los estudiosos y al público en general son los Moai, las grandes esculturas antropomorfas talladas en materia volcánica, que representaban a diversos jefes y que al parecer protegían a sus constructores de los peligros llegados del mar.

Desafortunadamente la técnica empleada para transportar a los gigantes desde el lugar en el que fueron tallados hasta su destino final, los ahus, no se conoce. Como tampoco se conoce el verdadero significado de estos gigantes o de los símbolos con los que fueron engalanados.

La razón para que la cultura de Rapa Nui continue constituyendo un misterio se debe a la drámatica desaparición de una buena parte de la población de la isla en el transcurso de un episodio de la historia del que no se suele hablar demasiado.

Los isleños se han convertido en guardianes de la memoria de sus antepasados victimas de un individuo conocido como Marutari.

Gracias al trabajo de dos historiadores, Francesc Amorós y Joan Muray, finalmente las piezas han empezado a cobrar sentido y ahora sabemos lo que ocurrió la primera semana de Diciembre de 1862 cuando una flota de 8 barcos zarpó del puerto peruano de Callao rumbo al Pacífico con el fin de capturar esclavos y obtener dinero fácil y rápido.

La industria de los fertilizantes agrícolas había empezado a cobrar protagonismo en la mejora de las explotaciones de todo el mundo. Pero su rendimiento distaba mucho del actual, puesto que no se empleaba fertilizantes obtenidos en laboratorios, sino que se trataba de fertilizantes naturales. De guano, excrementos de pájaros para ser más exactos, que se encontraba en los acantilados y zonas de difícil acceso de la costa peruana.

Aunque debido a la presión Británica el comercio con seres humanos había sido abolido en España en 1820 lo cierto es que la lista de barcos que se saltaban esta prohibición y que posteriormente fueron apresados por parte de los británicos en alta mar es muy larga.

Aquella primera semana de 1862 la flota de ocho barcos que zarpaban del puerto de Callao, estaba capitaneada por la corbeta de tres palos Rosa y Carmen cuyo mando recaía en un individuo tuerto, poco agraciado y conocido por su crueldad, conocido por los indígenas como Marutani.

Tras navegar varias semanas por el Pacifico próxima la Navidad la flota llegó a Pascua y realizó una razia que se saldo con la captura y muerte de centenares de isleños. Fue tal la violencia de aquel episodio que a día de hoy forma parte del recuerdo colectivo de sus descendientes.

Lamentablemente cuando la flota llegó a Callao con las bodegas repletas de rapa nuis las autoridades locales les ordenaron liberar a las victimas puesto que el esclavismo estaba prohibido y procedieron a retener a los capitanes de las naves. El tal Marutani, al que esperaba una orden de búsqueda y captura por una larga lista de delitos de piratería en el océano Pacífico inexplicablemente se perdió en la noche y según cuenta la historia regresó a Catalunya, a su población natal en El Maresme, viviendo hasta el fin de sus días en 1914 de los intereses que le proporcionaron los beneficios obtenidos con sus actividades delictivas como pirata.

Por su parte de los rapa nui solo quedaban 100, de los que 85 murieron en la travesia de repatriación puesto que habían contraído enfermedades graves como la viruela. Los 15 restantes al llegar a Pascua contagiaron la enfermedad al resto de sus parientes y se registró una epidemia que diezmo aun más a la población superviviente a la razia de Marutani.

En realidad Marutani era una deformación del apellido del capitán F. Maristany originario de una población costera del Maresme y que ha pasado a la historia como genocida.

Cuando en la década de 1990 se editó un libro que hablaba de las actividades esclavistas de ocho capitanes más originarios del mismo lugar, la reacción de los actuales habitantes del pueblo no fue precisamente conciliadora puesto que casi todos pensaban que no era necesario remover el pasado.

Lo cierto es que entre 1862 y 1864 de los 4.000 nativos de Pascua las naves esclavistas secuestraron más de un tercio y las enfermedades hicieron que el censo de 1864 registrara una supervivencia tan solo del 35% de los habitantes de la isla.

Lo que Marutiani-Maristany hizo no fue distinto a lo que hicieron otros que se dedicaban a la misma actividad. Pero en su caso fue más grave, no solo porque representaba una perdida irreparable de vidas humanas, sino porque entre los secuestrados se encontraba la familia real y la mayor parte de la casta sacerdotal.

Y eran precisamente los sacerdotes los que poseían la clave de la cultura y los conocimientos de Rapa Nui, que a todas luces se trataba de una cultura que según los expertos era mnemotécnica, es decir basada en la memorización de datos.

Por ello y aunque los descendientes de los Rapa Nui defienden sus tradiciones, su lengua y su cultura, se enfrentan a lagunas cognoscitivas que de no haber intervenido Maristany en el curso evolutivo de la cultura indígena ahora permitirían por ejemplo descifrar los signos conocidos como rongo-rongo.

A partir de 1867 la cultura de Rapa Nui gracias a la influencia del cristianismo se encontraba en su ocaso. Finalmente en 1888 el capitán de corbeta chileno Policarpo Toro incorporó de forma oficial la isla al territorio de Chile tras presentar a los jefes tribales un documento que firmaron con el firme convencimiento de que se habían convertido en un protectorado.

El gobierno chileno otorgó una concesión a la compañía británica Williamson y Balfour para la cria de ovejas, cerdos y vacas, que comprendía la totalidad del territorio. Los rapa nui pertenecían a la citada compañía y eran prácticamente semi esclavos en su propia casa.

Aunque ahora Pascua se rige por un estatuto especial que reconoce su identidad cultural dentro del territorio chileno sus habitantes no tuvieron derecho a la ciudadanía hasta 1966.

Los descendientes de los rapa nui mantienen su lengua y sus costumbres, están exentos de impuestos y forman parte de diversos organismos que les ligan a la Polinesia. Pero continúan sin saber el significado de los signos que quedaron escritos en las tablas rongo-rongo y que podrían constituir la primera muestra de lenguaje escrito en Polinesia. Y tampoco pueden estudiar las 20 tablas que quedan como mudo testigo de su grandeza, puesto que se encuentran en museos lejanos, como Santiago de Chile, Londres, Washington, Roma, Viena, Berlín, Hawai o Tahití.

La vida en la Isla a partir de 1994 experimentó un giro importante debido al rodaje de la película Rapa Nui producida por Kevin Costner y que narraba los enfrentamientos entre clanes a través de una historia a lo Romeo y Julieta. Dejando a un lado la calidad y veracidad de la producción lo cierto es que despertó en todo el mundo un súbito interés por la isla y su historia y reactivó el mercado turístico. Ahora hay un vuelo diario desde Santiago de Chile y dos semanales desde Tahití, lo que ha convertido a Pascua en un territorio más accesible.

Pero esto no significa que las cosas sean fáciles en Rapa Nui. Buscando documentación en internet he encontrado este documento del relator de Derechos Humanos de Naciones Unidas que me permito reproducir para que podamos comprobar que en 2010 no reinaba precisamente la calma en esta parte del mundo.




Isla de Pascua: Declaración del Relator Especial ante los desalojos de indígenas rapanuis


GINEBRA – “Quisiera dar a conocer a todos los interesados que he mantenido comunicación con el Gobierno de Chile, sosteniendo un intercambio de información sobre la situación del pueblo rapanui en la Isla de Pascua. He expresado mi preocupación sobre las medidas de desalojo realizadas por efectivos de la fuerza pública en respuesta a los actos de reivindicación que han realizado diversos clanes rapanuis en los últimos cinco meses en la Isla de Pascua (Rapa Nui) como consecuencia de los reclamos históricos del pueblo rapanui sobre la isla. Al respecto, el Gobierno me ha informado sobre diversas medidas que ha impulsado para atender los reclamos del pueblo rapanui, incluida la realización de mesas de diálogo.

“A pesar de lo informado por el Gobierno, es evidente que la situación sigue siendo preocupante, tal como señalan los últimos sucesos acaecidos en la Isla de Pascua, en particular lo ocurrido el 29 de diciembre de 2010. Según la información que he recibido, unas 70 personas rapanuis ocupaban pacíficamente la plaza Riro Kainga en el centro de Hanga Roa, como acto de protesta en reivindicación de sus derechos ancestrales territoriales, fueron desalojadas por un centenar de carabineros fuertemente armados, quienes golpearon a una veintena de personas, entre ellas varias mujeres y niños. Este hecho ocurrió luego de no haberse logrado un acuerdo entre el Gobierno y el Parlamento rapanui para poner fin voluntariamente la ocupación de la plaza Riro Kainga.

“Además, según la información recibida, los desalojos forzados podrían continuar ocurriendo, como podría ser en el caso de los miembros del clan Hito Rangi quienes han sido citados por la fiscalía para el próximo 13 de enero de 2011 a una audiencia pública de formalización por el supuesto delito de usurpación.

“He manifestado ante el Gobierno mi preocupación por estos hechos y los enfrentamientos violentos, junto con la amenaza de posibles desalojos futuros. Todos estos hechos que han vuelto a desestabilizar las relaciones entre el Estado y los clanes rapanui no generan un clima propicio para llevar a cabo un proceso de diálogo.

“En tal sentido, en una comunicación enviada al Gobierno el 10 de enero de 2011, les he recomendado que eviten nuevos desalojos y que la presencia policial en la Isla no exceda lo necesario y proporcional para mantener la seguridad de sus habitantes. Al respecto observo con interés la sentencia de la Corte de Apelaciones de Valparaíso, del 11 de noviembre de 2010, rol 343, que en su momento descartó una solicitud de desalojo contra el clan Hito, señalando que ‘los isleños se consideran legítimos poseedores de la Isla’ y que ‘no puede desconocerse que ante la magnitud de los temas que se discuten, ellos adquieren un carácter político’.

“Además, he instado al Gobierno a desplegar el máximo esfuerzo para llevar a cabo un diálogo de buena fe con representantes del pueblo rapanui con el fin de resolver, a la brevedad posible los verdaderos problemas de fondo que explican la actual situación. Considero que ello es particularmente acuciante en relación con el reconocimiento y garantía efectiva del derecho de los clanes rapanuis sobre sus tierras ancestrales, basado en su propia tenencia consuetudinaria, de acuerdo con el Convenio 169 de la OIT, del cual Chile es parte, y otras normas internacionales relevantes.

“Finalmente, he hecho un llamamiento urgente al Gobierno a tomar las medidas que sean necesarias para evitar amenazas o daños a la seguridad física de los miembros del pueblo rapanui y sancionar a las personas responsables de cualquier uso excesivo o desproporcionado de la fuerza en el curso de los operativos policiales de desalojo.

“Como Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas seguiré observando atentamente la situación de los derechos del pueblos rapanuis, manteniendo el diálogo con el Gobierno y todas las partes interesadas para contribuir a la búsqueda de soluciones de acuerdo a las normas de derechos humanos.”

FIN

El 26 de marzo de 2008, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU nombró a James Anaya Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas por un período inicial de tres años. El Sr. Anaya es Profesor de la Cátedra James J. Lenoir de Política y Derecho Humanitario de la Universidad de Arizona (EE.UU.).

Visite la página web del Relator Especial: http://www2.ohchr.org/english/issues/indigenous/rapporteur/


Consulte la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas:

http://daccess-dds ny.un.org/doc/UNDOC/GEN/N06/512/10/PDF/N0651210.pdf?OpenElement

Y ya para acabar, deberíamos recordar una película que en su momento conmovió al público de todo el mundo. Se trata de la cinta Amistad dirigida en 1997 por Steven Spielberg y que contaba la historia de la goleta española del mismo nombre, que en julio de 1839 trasladaba a 53 esclavos procedentes del barco negrero portugués Tecora. Los esclavos se liberaron y tras un combate intenso en el que murió el capitán, acordaron que la tripulación pusiera rumbo de regreso a su hogar en África. Pero la goleta siguió al norte y frente a Long Island un fueron abordados por un barco militar de bandera estadounidense. Su comandante decidió llevarles, con ánimo de venderles, hasta Connecticut, donde estaba permitida la esclavitud y el tráfico de esclavos.

La situación fue compleja puesto que el presidente de EEUU Van Buren era proesclavista, los abolicionistas se hacían oír, la Corona Española y los traficantes de esclavos reclamaban la propiedad de los esclavos y finalmente los esclavos podían desde ser liberados a castigados por asesinato. El futuro presidente de EEUU John Quincy Adams les defendió y los esclavos fueron conducidos, en 1842, a Sierra Leona, el lugar donde habían sido secuestrados.

La anécdota más terrible es que el capitán del Amistad que murió a manos de los esclavos, era el ibicenco Ramón Ferrer.

viernes, 27 de abril de 2012

RACISMO, XENOFOBIA, ASHANTIS EN BARCELONA


Barcelona también sucumbió a la moda de las exposiciones exóticas de seres humanos.

Entre el verano y el otoño de 1897 se podía leer en la sección de espectáculos de la prensa de la Ciudad Condal el siguiente anuncio:

Los Ashantis. Pueblo negro. Ciento cincuenta individuos. Abierto de día y de noche. Ronda de la Universidad, 35. Entrada 1 peseta; los jueves, día de moda, entrada 2 pesetas.

A pesar del elevado precio de las entradas y de que el solar de la Ronda Universidad en el que se instaló la exposición, no era adecuado para tal fin porque era pequeño y a diferencia de París y Londres no había árboles o elementos decorativos que podían aumentar el potencial decorativo, el éxito de publico fue un acontecimiento.

En opinión de la prensa de la época el lugar idóneo hubiese sido el Parc de la Ciutadella. No obstante se afirmaba que era “una verdadera atracción de la temporada original y pintoresca que debía ser conocida por todas las personas interesadas en los usos de las razas negras”.

En plena guerra de Cuba y Filipinas la prensa abundaba en interpretaciones bestiales, partenalistas e irónicas sobre los colonizados y los ashantis no fueron una excepción.

Ataviados únicamente con túnicas de colores intensos ofrecían varios espectáculos que ejercían una atracción morbosa sobre el público de Barcelona cautivado por los cuerpos fueres y nerviosos de piel suave y sangre generosa.


En 1900 Bufalo Bill pasó por la ciudad con su espectáculo sobre el Salvaje Oeste que incluía un grupo de nativos americanos.

Y más tarde también pasó la Ciudad Condal procedente de Labrador un grupo de inuits que antes de viajar a Madrid se instalaron en el Nuevo Retiro. La prensa destacaba la altura media de las mujeres, tan solo 1’25.

Otro de los espectáculos de éxito lo proporcionó un centenar de senegaleses que se instalaron en la montaña del Tibidabo en donde ahora está situada la atracción de El Avión. Este grupo que formaba parte de una gira que antes había visitado Le Mans, Nantes y Amiens permaneció en Barcelona entre marzo y agosto y generó un mercado de souvenirs importante entre los que destacaban las postales.

El ultimo zoológico humano del que se tiene noticia en Barcelona data de 1925 y se trata de la tribu fulah de Guinea Ecuatorial, que también se instaló en el Tibidabo aunque su éxito fue menor.

A partir de la década de 1930 este tipo de espectáculos deja de ser interesante para el público y empieza a ser considerado inmoral.

RACISMO,XENOFOBIA...INUITS EN MADRID.


En 1887 una exposición de 45 seres humanos llegó a España procedente de Filipinas. Procedentes de diferentes provincias de la lejana colonia española, fueron instalados como si fuesen piezas vivientes de un museo en los Jardines de Recreo del Retiro de Madrid, en los Palacios de Velazquez y de Cristal. El lago que todos conocemos se construyó para la ocasión y por el navegaban canoas tripuladas por nativos malayos.

En marzo de 1900 un grupo de 50 inuits pasaron por Madrid con motivo de una gira europea a raíz de la Exposición Universal de París. Los Inuits durante años se vieron separados de su familia, su tierra y sus costumbres.

En plena primavera fueron llevados al Retiro madrileño e instalados en chozas fabricadas con piel de foca y huesos de ballena. El publico que acudia a verles pagaba una peseta (cifra elevada para aquel tiempo). A cambio los inuit mostraban su habilidad adiestrando a los perros que guian los trineos, la caza con arpón e incluso el curtido de pieles. El programa que anunciaba su presencia indicaba que “De 3 h. A 4 h. Comida de los esquimales. A las 11´30 h. y a las 5 h. Comida de los perros. Banda de música. Entrada 1 peseta”.

Nadie se posicionó sobre la vida de los inuit en pleno verano en Madrid, vestidos con pieles puesto que para el público eran poco menos que salvajes. Otros asistentes debido a la forma masiva de fumar de los inuit pensaron que se trataba de una campaña publicitaria de Tabacalera.

A este grupo de inuits tras su gira por diversas ciudades europeas se les perdió el rastro. De los 50 que viajaron a Europa engañados, con promesas que no fueron cumplidas, al parecer tan solo seis o siete regresaron a su hogar y el resto acabaron marginados, enfermos, victimas de las costumbres occidentales o murieron victimas de infecciones o tras la exposición a enfermedades que desconocían.

RACISMO, XENOFOBIA


Me propone mi amiga Annabel Pintó un tema para este blog que ya no siento como mío sino como vuestro. Le indigna a mi querida amiga la falta de cortesía, empatía o tolerancia, con la que tratamos a los que han llegado buscando una vida mejor.

Tratar el tema sin ofender a unos y otros, caer en tópicos, resultar paternalista o superficial, sin dar argumentos ni legitimar a los que defienden lo indefendible, sin manchar la memoria de millones de victimas, resulta empresa poco menos que imposible.

Como siempre busco material para documentarme, en este caso sobre el racismo, la xenofobia, el rechazo visceral que nos producen por muy civilizados que nos postulemos, aquellos que son diferentes a nosotros. Puede parecer que lo sabemos todo sobre el tema, que ya está todo dicho, pero no es así. Por tanto mejor informarse, antes de escribir.

Y mientras buceo entre decenas de artículos y entradas que explican de forma más o menos científica la cuestión, mi mente salta de un pensamiento a otro, de una idea a otra.

La primera y más amable es una escena de la película Mi Gran Boda Griega, escrita y protagonizada por la gran actriz Nia Vardalos. Costas Portokalos, padre de Tula se desespera ante el empeño de su hija en casarse con americano, no griego. Cuando las dos familias se conocen el fracaso es total. Costas dice que su hija ha traído a casa un “Xenó”, un extranjero.

El siguiente pensamiento, tiene relación con un artículo publicado hace muchos años por El Periódico de Catalunya en un suplemento literario, que destacaba la publicación de una historia real que sucedió en EEUU a finales del siglo XIX. Un explorador occidental viajó hasta el Circulo Polar Ártico, y entró en contacto con varios grupos de inuits (nativos americanos conocidos como esquimales).

Durante varios meses convivió con ellos, observó sus costumbres y cuando finalizó su estudio propuso a varios de los adultos que viajasen con él a la gran ciudad. Confiando en la temporalidad de su aventura y en la palabra de su nuevo amigo, aceptaron la oferta y viajaron con él de regreso a la civilización. En aquella expedición también viajaba un menor.

Cuando llegaron a una de las grandes ciudades de EEUU fueron confinados en los sótanos de un prestigioso museo. La insalubridad del recinto, la dieta, el contacto con un medio contaminado, el estrés y el agotamiento, diezmaron el grupo inuit hasta que solo quedó con vida el niño.
Las autoridades del museo, organizaron un funeral al que asistió el pequeño que durante años creyó que sus familiares habían sido enterrados. Fue bautizado como cristiano, aprendió a leer y escribir y finalmente trabajó como vigilante del citado museo.
El capitulo más amargo de este drama llegó el día que descubrió en el almacén en el que se amontonaban especímenes animales a los que se les había practicado el arte de la taxidermia, los cuerpos de sus familiares, entre los que estaba su padre, disecados y ataviados con las ropas y los enseres que habían traído de su hogar.

El escandalo fue tal que de inmediato se organizó la vuelta del desesperado joven a su hogar. Pero habían pasado tantos años desde que viajó a la gran ciudad que ya no pertenecía a los suyos y tampoco se sentía parte del mundo que le había traicionado y humillado.

La siguiente idea me lleva a recordar la noticia aparecida en forma de titular breve hace casi diez años que hablaba de la intención de varias familias afroamericanas de demandar a algunas de las compañías más poderosas de EEUU puesto que la mayoría habían nacido y evolucionado a partir de las fortunas amasadas gracias al comercio de esclavos y a los beneficios obtenidos de la explotación de la mano de obra negra.

Que el racismo, la xenofobia, el rechazo a lo diferente, la capacidad de humillar, infligir daño a los semejantes es algo común a todas las culturas está más que probado. Lo que sucede es que Occidente se ha arrogado el papel de árbitro en estas y otras cuestiones de forma que emplea un doble rasero totalmente inadmisible.

Desde que el ser humano evoluciona hacia una sociedad compleja, los individuos ajenos al grupo, despiertan recelo, temor, rechazo y odio a la comunidad. Las reacciones ante lo distinto nunca se ajustan a la pretendida racionalidad, a la complejidad intelectual de la que los humanos presumen. Y hacen aflorar nuestra parte animal.

Y es entonces cuando damos un paso más y justificamos nuestras acciones con postulados pseudo intelectuales, mandatos divinos o teorías peregrinas.

Si el mundo actual vive inmerso en una espiral de violencia y destrucción, se debe a los pasos en falso que hemos dado en épocas anteriores.

El hecho de que los países que fueron colonias se enfrenten entre sí o de forma interna se debe a la incapacidad de Occidente para liberar a sus antiguas colonias de forma organizada y consciente.

Se les conquistó bajo la premisa de que eran culturas inferiores simplemente porque no vivían como nosotros. Sus países se convirtieron en el patio trasero de los imperios y reinos occidentales, en el que se podían amontonar nuestros desechos, porque para eso éramos los amos y señores del planeta.

Se les convenció a sangre y fuego de que su cultura no era valiosa, sus credos no fueron respetados ni su forma de entender la vida y su historia o sus símbolos aunque fuesen más antiguos que los occidentales no merecieron respeto.

Se les despojó de todo lo que les resultase valioso, se les implantó una cultura y un credo extraños y lenguas más extrañas todavía. Cuando llegó la independencia, habían perdido su identidad, obedecían a reglas de comportamiento ajenas y aprendieron los peores hábitos occidentales en política y administración.

La llegada de esclavos africanos a América como mano de obra se debe a la intervención de la Iglesia Católica Española en favor de los indígenas americanos en un momento en que se registra una mortandad superior a la deseada por parte de los colonizadores. Con el fin de continuar obteniendo beneficios del Nuevo Mundo la Iglesia aconseja que se emplee mano de obra negra, puesto que los indios, una vez bautizados tienen alma y que este punto en el caso de los negros es más que dudoso.

Australia es otro caso de como Occidente transformó en infierno para sus moradores nativos una tierra milenaria. Convertida en colonia penal, Australia con el tiempo se ha transformado en un país digno de admiración. Pero su pasado, la forma en que los blancos trataron y tratan a sus aborígenes constituye un episodio demasiado reciente y doloroso para el país. Uno de sus políticos más destacados prometió en campaña electoral que en caso de ser elegido una de las cosas que haría en primer lugar sería pedir disculpas publicas a los aborígenes por el trato recibido y en particular por el robo de bebés que duró hasta entrado el siglo XX con el fin de diluir la presencia nativa a base de conversiones religiosas, reducación e inserción en la sociedad blanca.

La lista de despropósitos, desgracias y capítulos más que dolorosos es tan larga que no tendríamos tiempo de desgranarla sin sentir al mismo tiempo un desgarro continuado en el alma.

Que los indios Caribes capturaban a sus enemigos para castrarlos, engordarlos y posteriormente emplearlos como alimento es un hecho, que la Roma Imperial empleaba a sus enemigos como botines de guerra y que algunos pasaban a entretener a los ciudadanos del imperio en espectáculos sangrientos es conocido.

Pero cuando se trata de reconocer que Occidente bajo una patina de civilización, poder y racionalidad se convirtió en la peor pesadilla del resto del mundo durante siglos, resulta poco menos que imposible puesto que muchos colectivos continúan defendiendo que al fin y al cabo Occidente llevo a aquellos pueblos la civilización y el orden.

Así pues no resulta extraño que continuemos considerando enemigos potenciales a los que llegan a nuestras casas buscando de forma temporal o permanente un futuro mejor.

No entraré en la necesidad de que los recién llegados conozcan y comprendan las tradiciones, la cultura y la lengua del país de acogida, puesto que a todas luces resulta no solo un gesto de cortesía e integración sino que constituye un paso más en aras de entender la nueva realidad que les acoge.

Pero en este punto de nuevo estamos errando la teoría y fallando en la práctica. Muchos de los que llegan de América del Sur a nuestro país, lo hacen convencidos de que no encontraran dificultades idiomáticas. Y cuando chocan con la realidad su frustración es mayúscula.

Si eligen como zona de residencia cualquier parte de la Península en la que no exista un idioma cooficial no pasará nada. Pero si se deciden por Catalunya, Euskadi o Galicia comprobaran que la realidad es otra.

Aunque no deben preocuparse. Los que habitamos las zonas bilingües también estamos un poco perdidos y nos sentimos extraños en casa propia. Porque a pesar de que las leyes reconocen en la práctica la necesidad de potenciar y respetar las particularidades culturales de la zona, siempre se nos recuerda que no es así. Y lo curioso es que los que hablan de proteger el Español como lengua, olvidan que la propia constitución afirma que el idioma oficial es el Castellano, es decir que la propia Constitución confirma que el idioma del reino de Castilla se ha impuesto por fuerza de conquista y posteriormente por fuerza de costumbre al resto de las lenguas del estado.

Llegada a este punto debería regresar al planteamiento inicial. El racismo, la xenofobia, el odio visceral que nos provoca lo que resulta diferente al grupo.

Uno de los casos más recientes en la memoria colectiva ha sido el exterminio en los campos de concentración de 6 millones de judíos, miles de gitanos, rusos, eslavos, españoles, homosexuales, testigos de Jehová, comunistas, prostitutas…por parte del Tercer Reich Alemán ideado, creado, dirigido por Adolf Hitler y que durante más de 10 años convirtió Europa en el infierno de Dante. No podemos olvidar tampoco los campos de prisioneros dirigidos por el ejército japonés en el Frente del Pacífico, a las esclavas sexuales, ni los campos de internamiento para americanos de origen japonés en EEUU tras el bombardeo de Pearl Harbour. Y si damos otro salto hacia atrás tampoco podemos olvidar el exterminio de las tribus nativas americanas que finalmente se vieron confinadas en territorios vigilados o reservas.

Pero mientras continuamos elaborando ensayos sobre el tema, celebrando homenajes a esas victimas o produciendo películas tremendamente realistas, olvidamos uno de los episodios más lamentables de la historia contemporánea occidental.

Se trata de los zoológicos humanos, presentes en Occidente hasta la Segunda Guerra Mundial y que obedecían a una actitud cultural de supremacía racial. Presentados como Exposiciones etnológicas o Ciudades de Negros, llevaban a la metrópoli en directo diferentes muestras de pueblos colonizados, expuestos en escenas artificiales en el marco de ambientes reconstruidos.

Uno de los primeros antecedentes de estos zoológicos humanos es la colección de Moctezuma en México que incluía no solo gran diversidad de animales procedentes de lugares remotos del continente, sino que exhibía seres diferentes como enanos, albinos y jorobados. Algo que tampoco era ajeno a las cortes europeas que se divertían a costa de los enanos.

Pero quien abrió las puertas a este tipo de exhibiciones fue Cristóbal Colón al presentar en 1493 ante la corte castellana varios indígenas procedentes del Nuevo Mundo.

Los Medici en el Renacimiento crearon una importante colección de animales en el Vaticano que en el siglo XVI fue ampliada por el Cardenal Hipólito de Medicis con una colección humana en la que según él se escuchaban hasta 20 idiomas distintos puesto que poseía moros, tártaros, indios, turcos y africanos.

En Londres y hasta su muerte en 1815 causó sensación Saartjie Baartman de la nación namaqua y que era presentada como la Venus Hotentote.

El siguiente paso fue convertir en negocio esas colecciones humanas. El empresario circense P.T. Barrnum presentó al público en febrero de 1835 a Joice Heth una mujer de 161 años y a los siameses Chang y Eng Bunker.

Tampoco podemos olvidar a Máximo y Bartola dos niños micros encefálicos procedentes de México que bajo el nombre de Niños Aztecas o Liliputienses Aztecas fueron exhibidos en EEUU y Europa.

Pero el concepto de zoo humano no forma parte de la vida cotidiana de Occidente hasta la década de 1870 a mediados del Nuevo Imperialismo de la mano del zoólogo, domador y director de circo alemán Carl Hagenbeck.

A los 20 años se encargaba de vigilar la colección de animales salvajes de su padre. Tras varias expediciones cinegéticas en poco tiempo amplió la colección hasta convertirla en la base de una empresa de prestigio que surtía de fieras a los zoológicos de todo el mundo.

En 1874 amplia su espectro comercial y decide exhibir humanos, como “poblaciones puramente naturales, con sus tiendas, arpones y trineos y un grupo de caribúes”. Los elegidos son samoanos y lapones.

En 1876 envía una expedición a Sudan para cazar animales salvajes y personas, de la nación Nubia. Esta exposición humana de gran éxito, recorrió París, Londres y Berlín.

En la siguiente expedición el agente de Hagenbeck viaja a Labrador para traer su zoo de Hamburg Tiepark un grupo de esquimales (Inuit) del asentamiento de Hopedale.

En 1881 las actividades de Hagenbeck le llevan a la zona austral de Chile en donde secuestra a un grupo de 11 káwesqar, hombres, mujeres y niños. Confinados en jaulas, los exhibirá en varias ciudades de Europa y morirán victimas de enfermedad, inanición y vejaciones físicas y sexuales.

Lo más destacado que hizo como zoólogo fue cruzar una leona con un tigre de Bengala y vender el hibrido por dos millones de dólares al zoológico portugués de Bisiano Mazinho. En 1903 adquirió una gran extensión de terreno en Stelligen cerca de Hamburgo donde estableció su famoso zoológico en el que sus animales vivían en él como en su ambiente natural. Falleció en 1913.

Geoffroy de Saint-Hilaire probablemente se inspiró en Hagenbeck para crear su zoo humano en el Jardín de Aclimatación de Paris. En 1877 Saint-Hilarie organiza dos exhibiciones etnológicas presentando a nubios e inuits al publico con tal éxito que se duplicaron las entradas al zoo. Los parisinos acuden a ver lo que la gran prensa califica entonces de "banda de animales exóticos, acompañados de individuos no menos singulares"

En 1907 se inaugura el Jardín Tropical de París con motivo de la exposición Colonial. Se trata de un jardín didáctico que muestra a los franceses las posesiones de África y Asía sin viajar.

El Pabellón Congo destruido por un incendio provocado, forma parte de los cinco pueblos construidos. Dos millones de visitantes descubren un campamento Tuareg, en el que los rebeldes escenifican una persecución, y a los Indochinos, Malgaches, Sudaneses y congoleses.

Pero desde el principio queda claro que incluso entre los especímenes mostrados hay diferencias claras. Cuando los cosacos son invitados al Jardín Zoologico la embajada de Rusia insiste en que no sean confundidos con los negros. Y cuando Buffalo Bill llega con su espectáculo sobre el Salvaje Oeste, se instala en una zona privilegiada porque trabaja con indígenas americanos. Los liliputienses por su parte son calificados como monstruos y bestias exóticas.

Lo más dramático es la reacción de la sociedad occidental. Pocos periodistas, políticos o científicos protestan ante las precarias condiciones sanitarias, alimenticias o de alojamientos de los salvajes que acaban en muerte, como fue el caso en 1892 de los indios Kaliña poco habituados al clima francés.

El publico arroja alimentos o baratijas a los individuos expuestos, los comparan con primates o se ríen ante una mujer que tiembla de fiebre en su choza.

Con el tiempo algunos de estos grupos integran ferias ambulantes y cobran un mísero sueldo. Pero la humillación es la misma.



En 1998 se inauguró una exposición en el museo Quai Branly de París, bajo el nombre de La Invención de lo Salvaje. Se trataba de mostrar que no existen razas o jerarquías, solo seres humanos, una sola especie. El jugador francés de futbol Lilian Thuram se convirtió en el portavoz más entusiasta de la exposición con su idea de que “Los prejuicios tienen su historia”. En aquel momento las encuestas confirmaban que un 55% de los franceses creían que existían las razas, los negros corren más rápido y los blancos eran mejores en matemáticas.

Para Thuram estaba claro que no nacemos racistas, que los prejuicios son condicionados y que no se trataba de culpabilizar sino de comprender para combatir esta idea.

Durante dos años Thuram trabajó con el historiador francés Pascal Blanchard buscando el material de la exposición. Al parecer el interés de Thuran, nacido en las antillas francesas y descendiente de esclavos y que recordó con horror que cuando llegó a Francia a los ocho años supo por primera vez que significaba ser negro, surgió tras una visita al zoológico de Hamburgo. En la entrada se decía que hasta 1930 se exhibían seres humanos encerrados en jaulas junto a los animales. La última de estas exposiciones de “especímenes de sociedades exóticas” tuvo lugar en Bruselas en 1958 y cerró sus puertas ante las protestas del público.

Las campañas publicitarias de estos zoológicos humanos hablaban por ejemplo de "Caníbales australianos, machos y hembras. La sola y única colonia de esta raza salvaje, extraña, degenerada, y la más brutal jamás sacada del interior de los dominios salvajes. La más baja categoría de la humanidad"

Otro de los herederos de este triste episodio es el jugador Christian Karembeu, nacido en Nueva Caledonia y cuyos abuelos fueron expuestos en una jaula en París y Alemania en 1931 como “caníbales”.

Tal vez creamos que esto solo sucedía en grandes ciudades europeas como París, Londres, Berlín o Hamburgo. Pero Barcelona y Madrid también fueron escenario de este tipo de espectáculos.

No obstante creo que merece capitulo aparte. Así que lo dejaremos para otra entrega de nuestro blog.

viernes, 20 de abril de 2012

LA UNIVERSIDAD Y YO




En los últimos días los gestores de la administración de este país han llevado a cabo una serie de anuncios públicos advirtiendo al pueblo de la necesidad de recortes económicos y de los planes previstos para lograr que España no requiera un rescate por parte de la Unión Europea, que a todas luces deben llevar a la revisión de la Teoría de la Relatividad, de más de un capitulo de la serie Star Treck y de la saga cinematográfica Star Wars.

Lo digo más que nada porque al parecer nuestros gestores no acaban de dominar los conceptos espacio-tiempo. No seré yo quien les cuente como va el tema, teniendo en cuenta que me suspendieron por activa y por pasiva la física de segundo de bachillerato y que aprobar la asignatura en cuestión me costó sudor, lágrimas y sangre.

Todavía resuenan los ecos de protesta ante la reforma de las universidades españolas que a todas luces debían formar futuros profesionales desde un punto de vista más práctico y por tanto competitivo. Hablo del Plan Bolonia.

Sobre el papel el citado Plan resultaba atractivo. Trasladado a la realidad se anunciaba como un autentico calvario para los estudiantes universitarios.

El programa de trabajo del citado Plan no permite a los alumnos trabajar y estudiar como hasta ahora ha hecho muchos de nuestros licenciados y posteriores doctorados.

Porque cursar una carrera universitaria en la mayoría de los casos resulta un esfuerzo económico enorme para los que optan por esta opción académica debido a la carga económica que supone la matriculación en cualquiera de nuestras facultades y el posterior año lectivo correspondiente.

De entrada debo decir que no he formado parte del nutrido grupo de licenciados universitarios del país. Cuando llegó el momento de acceder a la universidad me vi en la obligación de renunciar a ello. Ni tenía tiempo ni dinero, siendo este último aspecto, el económico, el más importante.

Por tanto tan solo conozco la dinámica del acceso a la formación universitaria de oídas, gracias a los comentarios de amigos y alumnos.

Aquellos que al parecer son conocidos como conspiranoicos, paranoicos de la conspiración tenían claro que se trataba del primer paso hacia la regulación del acceso a la formación universitaria para los más humildes. Hace muchos años que el hecho de que el hijo de un obrero cursara estudios superiores representaba el triunfo más absoluto de la clase trabajadora, encarnada por unos abuelos poco ilustrados y unos padres cuya formación era básica y rudimentaria.

Pero el Plan Bolonia ha puesto las cosas en su sitio. Si tienes que trabajar y estudiar al mismo tiempo, lo más probable es que te rindas incluso antes de haber saltado a la pista académica. En caso de que no te rindas fácilmente tus días y tus noches se convierten en un todo estresante y agotador.

Al contrario de lo que podría parecer las nuevas tecnologías no facilitan demasiado las cosas, sino que las enredan mucho más. Los profesores se comunican a través de internet, los trabajos se cuelgan en la red, los foros virtuales son una selva espesa y todo ello contribuye a un estado permanente de tensión física y mental.

Cuando llega el momento de trabajar en grupo la cosa no mejora porque a la aparente modernidad del sistema hay que añadirle la peculiaridad humana de cada alumno.

Pero lo más terrible es que la base académica de los futuros profesionales, los conocimientos que deberían adquirir en la escuela y posteriormente el instituto son a todas luces escasos y si el alumno en cuestión no hace gala de una curiosidad innata y de un apetito desmesurado por saber y conocer, los conocimientos impartidos en el aula universitaria suenan poco menos que a chino mandarín.

Antes de hablar de la reforma del sistema universitario se debería planificar mejor el programa de trabajo de los alumnos desde que inician su camino académico.

Soy consciente de que mi generación vivió un tiempo de marcada politización y abuso excesivo del dogmatismo a su paso por las aulas. Yo estudié España como un conjunto de 52 provincias puesto que se incluían Ceuta, Melilla y el Sahara occidental. A partir de ahí ya pueden hacerse una idea de la época de la que hablo.

Pero también debemos recordar que aprendíamos a leer de tal forma que comprendíamos perfectamente el texto analizado. En la actualidad aquellos que en teoría saber leer y escribir se limitan a unir sonidos, letras, silabas y palabras y por tanto no existe una garantía clara de que hayan comprendido nada del texto en cuestión.

Dedicábamos un tiempo a la lectura en voz alta, al dictado, al análisis morfológico y sintáctico, al vocabulario y a la ortografía, la geografía, la historia, la aritmética, las ciencias naturales.

Por más que lo intento no comprendo el criterio empleado a la hora de confeccionar el temario de los libros de consulta que deben manejar nuestros estudiantes más jóvenes.

Pero el desastre es tal que cuando hablas de ciertos temas contemplas desolada la cara de pasmo de tus interlocutores. La mayoría de las noticias que manejamos en los medios de comunicación son el resultado de un largo proceso histórico que nuestros futuros profesionales desconocen por completo.

Soy consciente de que mi generación ha vivido cosas extraordinarias pero las que les ha tocado vivir a nuestros jóvenes no lo son menos.

Si en clase comento los antecedentes de la Organización de Naciones Unidas, debo remontarme a la Primera Guerra Mundial y posteriormente a la llamada Sociedad de Naciones. Pues nada, si quiero que alguien comprenda las dinámicas actuales me veo obligada a abordar ciertos aspectos de la historia contemporánea que daba por supuesto que se conocían.

No hace mucho una joven estudiante de medicina me confesaba que no conocía la existencia del gas mostaza. Si el uso de esa primera arma química se hubiese limitado a la Primera Guerra Mundial no habría problema, pero por desgracia ese fue el primer paso de una industria presente en los conflictos posteriores incluidos los de este nuevo siglo.

En las últimas semanas ha sido noticia la sentencia del Tribunal Supremo Francés que rectifica la decisión del Parlamento francés en cuanto a condenar la negación del genocidio del pueblo armenio. Si no fuese porque ciertos intelectuales turcos han estado a punto de enfrentarse a una condena en los tribunales de su país por afirmar que el pueblo armenio fue victima de genocidio o porque la decisión del Parlamento francés dio lugar a un periodo de tensiones diplomáticas entre Ankara y Paris, no tendría mayor relevancia. Sin olvidar que no hace muchos días se publicaba en la prensa la situación de los descendientes de los asesinados.

Si hablamos del Tribunal Internacional de Crímenes Contra la Humanidad debemos hablar de la guerra de Los Balcanes, en la década de los 90 del siglo pasado, sin olvidar precedentes como la Primera Guerra Mundial o el enfrentamiento entre serbios y bosnios allá por el 1400 y pico y que dio lugar a que los bosnios atacados sistemáticamente por los serbios recibiesen ayuda del Imperio Turco Otomano a cambio de abrazar la fe del Islam.

Si hablamos del conflicto soterrado del Tíbet debemos rescatar las promesas hechas por el gobierno británico en 1906 sobre la protección del Tíbet en caso de ser invadido por parte de China. Y no podemos olvidar la invasión del Tíbet y el exilio de su máximo representante Su Santidad El Dalai Lama que ha renunciado a la independencia del país.

Si hablamos de la tensiones creadas por la política de Irán en los últimos años, debemos recordar que los limites de los países de la zona obedecen a una partición arbitraria llevada a cabo por Occidente en la década de los años 30 sobre el mapa y que no obedecía en ningún momento a la realidad étnica y cultural de sus habitantes.

Si vemos que la cotización del oro en los mercados internacionales en los últimos años ha experimentado un incremento notable, debemos recordar que desde el año 1922 Winston Churchill Ministro Británico del Exchequer, Hacienda, adopta el patrón oro para la cotización internacional de la libra esterlina y de paso podemos comprender las reticencias británicas a entrar en el sector Euro.

La lista de detalles que a pesar de pertenecer al pasado mundial, son el precedente de muchas de las crisis actuales es enorme. No se trata por tanto de que nuestros estudiantes los conozcan de memoria pero si de que sepan donde y como encontrar la información, la documentación que les permita trabajar mejor su programa de estudios.

El sistema educativo ha convertido en rehenes de las luchas políticas a los estudiantes. No les ha obligado a ser curiosos, a amar la lectura. Saben leer, unir letras pero no comprenden nada de lo que han leído. No saben sacar conclusiones. Su capacidad de análisis es escasa y su vocabulario en ocasiones limitado.

En un tiempo en el que las nuevas tecnologías deberían contribuir a una mayor rapidez a la hora de encontrar los elementos que nos lleven a nuevas soluciones y resultados más brillantes nada de eso se ha conseguido.

Hace unas horas en el programa nocturno de Televisión Española 24 horas que dedica su tiempo a analizar la actualidad a tiempo real, los sesudos colaboradores han concluido que los estudiantes que accedan a la universidad deben ser aquellos que realmente no sean conflictivos, aprovechen el tiempo y los recursos que la administración pone a su disposición y que en definitiva lo merezcan. Que no todos deben o necesitan ir a la universidad. Ha faltado poco para que afirmen que deben asistir a clase pulcros y bien peinados.

La conclusión más inmediata ha sido que la formación profesional deja mucho que desear actualmente. Pues claro. Porque desde hace muchas décadas quien optaba por la Formación Profesional, era sospechoso como mínimo de ser tonto de remate, un perdedor y un triste que como no daba para más pues acababa formándose para trabajar en sectores manuales, industriales. Así que hemos dejado que esa rama académica más practica y necesaria cayese en el olvido.

Pero cabe recordar que tan necesario es un medico o un abogado como un electricista, un lampista o un técnico en maquinaria.

Así que no contentos con el Plan Bolonia ahora el gobierno presenta una serie de medidas económicas que darán al traste seguramente con el futuro de los profesionales que deberían formar parte en los próximos años de la sociedad española. Para ello no solo se propone un aumento de las tasas de matriculación sino también una penalización económica para aquellos estudiantes que deban repetir alguna asignatura. Y ya para rematar la jugada imagino que se revisaran de nuevo las becas de estudio.

Queda claro que solo aquellos que tengan la economía resuelta, los hijos y los nietos de la elite social, podrán acceder a la formación universitaria.

En el sector profesional en el que me muevo desde hace muchas décadas aquellos que tuvieron la suerte y el privilegio de acceder a la universidad suelen mirar por encima del hombro a los que nos hemos formado a un nivel académico más práctico.

Dudo mucho que los primeros profesionales de la radio tuviesen una formación universitaria específica. Simplemente se trataba de gente con mucho valor y gran curiosidad por una nueva forma de comunicar.

No hace mucho alguien me dijo que resultaba evidente que a pesar de mi experiencia, probada y amplia, carecía de pedigrí, de un renombre profesional. Y tenía razón. No obstante tengo un nombre, el que me impusieron mis padres al nacer y que figura en mi Documento Nacional de Identidad. De eso no me cabe duda. Que haya desarrollado mi actividad profesional en medios modestos y que el mundo no conozca mi existencia aunque sea cierto sinceramente no me quita el sueño.

Pero como no puedo aportar un diploma un titulo que acredite que he formado parte de la elite universitaria de este país para muchos compañeros de profesión no me he ganado todavía el derecho a ocupar mi pequeña parcela laboral. Prácticamente para ellos estoy aquí de prestado.

No obstante, como ya saben no me rindo. Aquí estoy y aquí seguiré mientras cada mañana me despierte con la ilusión de pertenecer a este medio. Y sinceramente si logro sobrevivir al panorama laboral actual y llego a los 67 años y me jubilo en primer lugar habré fastidiado al FMI porque seguiré viva y reclamaré lo que me pertenece y luego si  las sucesivas administraciones no han dinamitado del todo el sistema universitario, reclamaré una de las plazas reservadas a los miembros de la tercera edad, estudiaré contra reloj y me licenciaré.

Así tendré un diploma más para enmarcar y de paso podré decir a mis detractores que si, que ya tengo nombre que no estoy de prestado y que el lugar que ocupo me lo he ganado a pulso.

Lo único que espero es que los que logren estudiar una carrera universitaria recuperen la curiosidad, la capacidad de análisis y el amor por la lectura. Porque a pesar de las nuevas tecnologías la base intelectual de nuestra sociedad, se encuentra en los libros que otros escribieron hace siglos y se encontrará en los libros que algunos escribirán en el futuro y que ya espero impaciente para disfrutarlos.