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miércoles, 9 de mayo de 2012

NATIVOS AMERICANOS


Resulta interesante comprobar la influencia del cine en nuestra percepción de la historia. Algunas de las producciones con pretendido rigor histórico han contribuido a la revisión de ciertos episodios de forma que los datos que habitualmente manejamos son incompletos o erróneos.

Durante décadas la industria cinematográfica ha narrado la colonización de América del Norte de forma espectacular y poco o nada ajustada a la realidad centrándose en un periodo concreto, La Conquista del Oeste.

Solo recuerdo una cinta que habla de la relación de los colonos europeos con los nativos americanos antes del siglo XIX, Los inconquistables, protagonizada por Gary Cooper.

La Conquista del Oeste, la niña mimada de la industria del cine, nos ha dejado bastantes títulos que hablan de la difícil relación entre nativos y colonos, desde el punto de vista de los últimos(Centauros del desierto, Los que no perdonan).

A partir de los 70 encontramos alguna historia interesante como Pequeño Gran Hombre, Soldado Azul o Un hombre llamado caballo, que empiezan a mostrar un nuevo punto de vista.

Pero no es hasta la década de los 90 cuando por fin recuperamos el periodo inicial de la colonización de América del Norte (Los Inconquistables) y dejando de lado las románticas historias de los protagonistas, intuimos que pasó algo grave (El último Mohicano, Bailando con Lobos).

El resto de las producciones muestran a unos nativos empeñados en rechazar las bondades de la cultura europea y que como los blancos les lleven la contraria lo primero que hacen es masacrarlos y cortarles la cabellera en una autentica orgia de violencia.

Los blancos por su parte son gentes estupendas que únicamente quieren cultivar la tierra, hornear pan en casa, coser colchas de patchwood, fumar tabaco en su pipa de maíz e ir el domingo a la Iglesia, y que no comprenden porque los indios son tan violentos.

Cuando Colón llega a América en 1492 las culturas nativas no tienen idea de lo que les espera. Pero cuando hablamos de la colonización del Nuevo Mundo inevitablemente pensamos en la presencia española. Parece que nadie recuerda que portugueses, ingleses, franceses, holandeses, alemanes, noruegos-daneses, suecos y rusos también participaron en aquel proceso de expolio y violencia.

A tenor de lo que muestran los libros y la ingente información que encontramos en Internet deberíamos hablar de dos formas de colonización diferenciadas.

Los españoles desde el primer momento se interesan por América Central y del Sur y las Islas del Mar Caribe. Los portugueses (que según la leyenda urbana rechazan el proyecto de Colón debido a que consideran más segura la exploración de la costa Africana), al ver que Castilla y Aragón han encontrado una bicoca, experimentan un súbito interés por América. Las disputas entre ambos reinos se zanjan el 7 de junio de 1494 con la firma bajo el arbitraje de Roma entre Isabel y Fernando Reyes de Castilla y Aragón y Juan II Rey de Portugal del Tratado de Tordesillas.

La cuestión es así de simple. Ambos reinos se reparten el mundo conocido en base a lo consignado en un mapa. Y ya está. No importa que los territorios repartidos tengan dueño. No importa lo antiguas y evolucionadas que sean sus culturas o lo sofisticadas que sean sus estructuras sociales Al fin y al cabo se trata de gentes que no comprenden la grandeza de Occidente y que de un plumazo se convierten en súbditos de sus graciosas majestades.

Que los españoles se emplean a fondo en la colonización es innegable. Digamos que el marcador juega a su favor frente a los portugueses que como mucho logran influir en la zona del actual Brasil.

De esta forma América del Norte queda sin vigilancia y libre para el resto de las potencias europeas.

INGLATERRA

Los ingleses llegan por primera vez con la expedición de John Cabot pero no será hasta. 1497 cuando la corona envie a Sir Walter Raleigh que funda Virginia en honor a la Reina Isabel I, la Reina Virgen. El 14 de mayo 1607 el capitán Wingfield elige una porción de la isla de James en el rio James, tierra adentro y fuera de la vista de los españoles y funda un asentamiento fortificado, Jamestown.

El embrión de los EEUU fueron las 13 Colonias, fundadas por emigrantes ingleses que no poseían los rasgos del sistema feudal europeo pero que muestran puntos diferenciales muy marcados.

En las colonias del noreste encontramos a los puritanos, colonos convencidos de que la Iglesia de Inglaterra se ha contaminado del catolicismo y que llegaron huyendo de la persecución religiosa. Con la intención de vivir bajo unos preceptos más puros los llamados Peregrinos, cruzaron el Atlántico a bordo del Mayflower y se establecen en Plymouth en 1620. Diez años más tarde una colonia más grande se estableció en el área de Boston y en 1635 los puritanos empezaron a asentarse en Connecticut.

Esta Nueva Inglaterra muestra una gran rigidez religiosa y un moralismo intolerante. Los puritanos creían que los gobiernos debían hacer cumplir la ley según la moral de Dios y castigaban severamente a bebedores, adúlteros, violadores del descanso del Séptimo Día y herejes. El derecho a voto se limitaba a los miembros de la iglesia y el salario de los clérigos se pagaba de los impuestos.

Roger Williams fue obligado en 1635 a salir de Massachusetts puesto que se oponía a las decisiones de la comunidad y sostenía que el estado no debía intervenir en temas religiosos. Este destierro fue el principio de la fundación de Rhode Island que garantizaba la libertad religiosa y la separación de estado e iglesia. Un año antes Maryland se convirtió en refugio para los católicos y más tarde Pensilvania (1681) fundada por el cuáquero William Penn se unen a esta corriente de tolerancia religiosa que atrae a nuevos grupos de colonos.

En las colonias del sureste se instalan grandes y pequeños propietarios que organizan un sistema esclavista en el que varios millones negros trabajan las plantaciones de tabaco, algodón y azúcar.

Inglaterra se enfrentará a Francia en la Guerra de los Siete años. Aunque la primera ganará el conflicto gracias al esfuerzo económico y militar de las colonias no reconocerá los nuevos vientos de cambio e ignorando las necesidades de los colonos aumentará los impuestos ya existentes y creará unos nuevos sobre el azúcar.

Conscientes de su fuerza los colonos se oponen a este aumento fiscal y se enfrentan a Londres en una guerra colonial que desemboca en la Guerra de la Independencia de los EEUU. Aunque parecía que ganarían los ingleses la entrada en el conflicto de Francia y España (1779) y posteriormente de Holanda obligó a Londres a reconocer en 1783 la independencia de las colonias.

FRANCESES

En el siglo XVI los franceses intentaron asentarse en el territorio norteamericano pero abandonan la idea puesto que obtienen grandes beneficios de la pesca y el curtido de pieles artículo de gran demanda en Europa. Para ello contaron con la habilidad de los nativos con los que iniciaron una lucrativa relación comercial. Francia fundó puestos en Nueva Escocia y Annapolis y una factoría peletera muy importante, Quebec (1608) a la que se sumó Montreal.

A diferencia de los primeros ingleses que se quedaron en la costa, Francia aprovechó su relación con sus aliados comerciales, los hurones, apoyándoles en sus guerras con otros pueblos nativos y protegidos por estos, se adentró en los bosques, ampliando fronteras comerciales y religiosas. En la primera mitad del siglo XVIII la presencia francesa se hizo notar en Detroit, Niagara, Illinois y New Orleans, controlando las rutas terrestres y marítimas desde Canadá hasta Luisiana. Los productos cultivados en las islas francesas como azúcar, algodón, cacao y tabaco se impusieron en el nuevo mundo puesto que los barcos españoles eran interceptados sistemáticamente.

HOLANDESES

Desde mediados del siglo XVI aplicaron una política irregular de colonización: realizaron incursiones en las colonias españolas de las Antillas (Las Guayanas), fundaron el primer asentamiento continental (Nueva Ámsterdam actual Nueva York en 1625) e intentaron establecerse en Brasil pero fueron expulsados en 1654. Por ello además de Las Guayanas se asentaron en Curazao y Surinam. El sistema de plantación de estas colonias abastecía de productos tropicales a Holanda y provocó una de las mayores concentraciones de esclavos y la constante lucha de estos por su libertad.

ALEMANES

También intentaron instalarse en América pero fracasaron. El Emperador Carlos I de España y V de Alemania otorgó a la familia de banqueros Welser tierras en la actual Venezuela. Los nativos fueron dominados militarmente por Ambrosius Ehringer que esperaba encontrar el mítico El Dorado. Para explotar las minas de oro de la zona llegaron a la colonia gran número de mineros alemanes y 4000 esclavos africanos que debían cultivar caña de azúcar. Pero los Welser y los españoles no sintonizaron y los primeros cedieron sus derechos integrando el territorio en el Nuevo Reino de Granada.

ITALIANOS

El duque Fernando I de Toscana organizó una expedición en 1608 hacia el norte de Brasil comandada por el capitán Thornton de origen inglés. Cuando este regresó en 1609 para informar sobre su expedición Fernando I había muerto y su sucesor Cosimo II anuló el proyecto.

DINAMARCA

Las tierras del Norte más extremo fueron para Dinamarca y Noruega que se unieron en 1536. El nuevo reino continuó reclamando las colonias existentes en Groenlandia a comienzos del siglo XV, pero que habían sido abandonadas debido a un deterioro del clima, conocido como La Pequeña Edad de Hielo. Los antiguos asentamientos se refundan en 1721 y actualmente continúan bajo soberanía danesa aunque provista de autogobierno.

SUECOS

Fundaron pequeñas colonias en América del Norte y el Caribe a partir del siglo XVI. Los colonos procedían de regiones de Finlandia que hasta 1809 formaron parte de Suecia. En el siglo XVII se asentaron en Nueva Suecia (Delaware), Nuevo Estocolmo (Bridgeport) y Swedesboro (Nueva Jersey) posteriormente anexionadas por los holandeses.

RUSOS

En 1731 descubrieron Alaska en donde se establecieron creando una rica industria peletera y siguieron hacia las Islas Aleutianas llegando casi hasta el Norte de California, lo que despertó la desconfianza de los españoles que para limitar la presencia rusa ocuparon la costa oeste hasta Vancouver.

El 9 de abril de 1867 Rusia vendió Alaska a los EEUU por 7.200.000 dólares, puesto que la situación económica rusa tras la Guerra de Crimea era critica. El conflicto había dejado las arcas vacías. Si hubiesen esperado un poco más habrían disfrutado de valiosos yacimientos de oro y petróleo descubiertos en 1890.

COLONOS-NATIVOS

La relación inicial entre colonos y nativos al principio comercial cambió de signo desde el momento en que se organizaron milicias de defensa tras el conflicto surgido con Londres.

Este fue el primer paso de un proceso marcado por la violencia contra a las naciones nativas y que provocó la disminución de la población.

Tras la Guerra de la Independencia y el posterior enfrentamiento con los ingleses en el marco de las Guerra Napoleónicas, los nativos se vieron empujados a abandonar sus territorios de caza y sus asentamientos de verano e invierno.

La primera oleada de europeos fue la de los colonos que buscaban tierras para asentarse. La siguiente fue la de los buscadores de oro. Posteriormente llegaron los ganaderos. Y a todo ello debemos sumarle la presencia del ejército en un avance imparable debido a la presencia del ferrocarril. Que el Este y el Oeste quedasen conectados fue cuestión de tiempo-

Al principio los colonos y los mineros atravesaban el país sin establecerse de forma fija. Los primeros intentaban llegar al actual estado de Washington y Oregón en donde las tierras para cultivo eran muy ricas. El objetivo de los mineros eran los nuevos yacimientos auríferos, de California o Montana.

Para todos ellos el territorio era un lugar de paso. Cazaban para subsistir y seguían su camino. Pero el número de caravanas y la necesidad de alimentarlas aumentó. De esta forma la población de bisontes pilar de la subsistencia nativa disminuyó drásticamente.

Por otra parte el contacto de nativos y colonos generó un gran número de enfermedades que diezmaron tribus enteras. El sistema inmunológico de las poblaciones del continente americano que no registraban infecciones graves no resistió la exposición a agentes infecciosos extraños.

Los indios quedaron en una posición vulnerable que permitió al ejército dominarlos a su antojo. El Nuevo Mundo del Norte era una tierra desolada, que reclamaba de los que sobrevivían una gran adaptación al entorno, como fue el caso de los indios, o una fe sólida y una capacidad de esfuerzo y trabajo indiscutible, como sucedió con los mormones.

Los nativos además de la disminución de la caza, las nuevas enfermedades y la violencia del ejército, tuvieron que enfrentarse a otro punto que resultó más dramático. El estrés cultural. Los indios no comprenden el mundo blanco y las reglas de conducta de los colonos. Para los ellos el equilibrio que proporcionaban las alianzas, enemistades o relaciones comerciales entre las diferentes naciones eran vitales: lakotas con Cheyennes, Crows con Shoshones y Ariakas…

Los enfrentamientos entre tribus eran constantes pero siempre estaban regulados por una conducta honorable. Valoraban al guerrero valiente que sin armas tocaba al enemigo: Caballo Loco atacó en solitario a 16 guerreros Shoshone, tocándoles únicamente con su hacha, uno a uno sin herirles, resultó ileso y regresó a casa.

Por tanto una cultura que valoraba más allá de la muerte la valentía en la batalla no comprendía a los blancos y mucho menos sus necesidades e intereses.

Los indios frecuentemente ayudaban a los blancos en problemas. Por ejemplo los Nez Perce ayudaron a Lewis y Clark a cruzar Las Rocosas, pues que lo normal era atender a los viajeros en problemas. La ironía es que los Nez Perce atravesaron la misma ruta siete décadas después huyendo del ejercito de los EEUU.

Desde el primer momento los nativos defendieron sus principios, de forma que franceses e ingleses primero y colonos después, aprendieron el mecanismo de las alianzas entre tribus en beneficio propio.

Los americanos se aliaron con los Crow y los franceses con los Lakota y los Cheyenne. Por su parte los Crow siguieron el consejo de uno de sus líderes espirituales de no atacar a los blancos. Y aunque no hubo una batalla entre el ejército y los Crow, estos atacaron a comerciantes franceses en territorio Lakota.

Los blancos conocían el juego de las alianzas pero no comprendían su verdadero sentido. Cuando Caballo Loco antes de rendirse a los americanos, les pidió salir de caza tras las últimas manadas de bisontes, le dijeron que si a cambio de que ayudase a atrapar a fugitivos Nez Perce. Caballo Loco respondió que “mataría a todos los Nez Perce hasta que no quedase ni uno” pero el traductor cambió Nez Perce por blancos y convirtió las palabras de Caballo Loco en declaración hostil. Al día siguiente estaba muerto.

LAS GUERRAS INDIAS

Tampoco el cine ha contribuido a que comprendamos esta parte de la historia de la colonización. Los Crow no lucharon nunca contra los americanos, por consejo de sus líderes espirituales. Pero se convirtieron en exploradores del ejército, no como forma de traición o de rendición sino como parte de una estrategia.

Si los americanos se enfrentaba a los Lakota y los Cheyenne, enemigos de los Crow era correcto ayudar a los blancos y estar en armonía con ellos. Es la forma india de interpretar los “Enemigos de mis amigos son mis enemigos”.

No obstante los exploradores guiaban al ejército pero no participaban en las batallas. Los exploradores de Custer en Little Big Horn sobrevivieron, porque el propio general les dio permiso para marchar tras guiarles hasta el campamento de la alianza Lakota-Cheyenne-Arapahoe.

LITTLE BIG HORN (1878)

El 25 de junio de 1878 es una fecha importante para las naciones nativas, tanto que varias reservas celebran el día como festivo, porque el General Custer y sus hombres sucumbieron a manos de la coalición guiada por Toro Sentado como líder espiritual y político y por Caballo Loco como líder militar.

Las limitaciones y errores de Custer, un oficial arrogante y soberbio para aquellos que le conocieron y sirvieron a sus ordenes, el hecho de dividir sus tropas en tres columnas o de no esperar refuerzos, permitieron a los indios ganar la batalla. Pero la situación de los nativos sin bisontes y rodeados de colonos que seguían avanzando, era terrible y un año después se rindieron al ejercito.

LA MASACRE DE WOUNDED KNEE

Confinados la mayor parte de los indios en reservas para evitar que interfiriesen en el avance del progreso, el gobierno de EEUU tenía las manos libres para continuar explorando el territorio.

El presidente Benjamin Harrinson al abrir el territorio de Oklahoma, permitió la invasión y destrucción de las tierras indias de forma implacable.

En 1890 los colonos se inquietan ante el rumor de que las tribus se congregan para llevar a cabo La Danza de Los Espíritus que les permitiría recuperar los territorios ocupados de nuevo. Para lograrlo deben contar con un líder, un mesías que les dirija y permita el despertar de los guerreros muertos. Quien participe en esa ceremonia será inmune a las balas del ejército. El gobierno cree que el mesías será Toro Sentado pero se equivocan. En realidad se trata de un paiute, llamado Wovoka que afirma haber tenido visiones en las que al finalizar un eclipse de sol los indios vencerán a los blancos.

El ejército intenta apresar a Toro Sentado y Caballo Loco, pero ambos son asesinados en la operación. La ira se desata en las reservas de Standing Rock y Pine Ridge y para evitar un levantamiento llegan nuevas divisiones de caballería que rodean la zona.

La opinión de los jefes está dividida. Unos prefieren entablar un dialogo pacífico con los soldados para convencerles de que se trata de una danza multitudinaria ritual que no entraña peligro alguno para los blancos. Otros están decididos a llamar a las armas a sus hombres. Big Foot jefe de una pequeña tribu sioux favorable al dialogo pero temeroso del ataque del ejercito, recorre bajo la nieve 840 kms hasta la reserva de Pine Ridge para quedar bajo la protección de Nube Roja. Antes de llegar y tras 3 días de marcha agotadora la tribu de Big Foot es interceptada por una unidad del Septimo de Caballería, comandada por el Coronel Foryht y que no ha olvidado Little Big Horn.

Tras registrar y requisar a los sioux rodea la zona con cañones situados en las colinas para intimidar a los indios. Sin mediar orden se escucha un disparo y los soldados empiezan a atacar a la tribu, con gran número de mujeres y niños.

En medio de una escena dantesca y lanzando gritos de venganza en memoria de Custer los soldados disparan rifles, pistolas, cañones y cargan a degüello con los sables reglamentarios destrozando a mujeres, niños, ancianos y guerreros y protagonizando escenas imposibles de describir.

Mueren 200 indios y 29 soldados resultan heridos por fuego amigo. Han vengado a un hombre Custer al que sus superiores no soportaban, alejado del sentido de la disciplina militar, rebajado de rango en la guerra civil y que llevó a sus hombres a la muerte en un acto de soberbia suprema.

La acción de Wounded Knee fue calificada de masacre por el General Nelson A. Miles en una carta dirigida al Comisionado de Asuntos Indios.

MINNECONJOU

Otro de los episodios menos conocidos de la represión de ejército sobre los nativos americanos se registro el 29 de diciembre de 1890. Quinientos soldados del Séptimo de Caballería y varias unidades de fuerzas regulares rodean el campamento Lakota de Minneconjou con la orden de escoltar a la tribu hasta el tren que los deportará a Omaha, Nebraska.

Las órdenes eran que antes de subir al tren los lakota debían ser registrados y desarmados. Para ello las tropas se situaron muy cerca de los indios. A punto de finalizar el registro, empezó un tiroteo, que provocó la muerte de 25 soldados y 135 lakotas (62 mujeres y niños)

EL EXODO
Entre 1879 y 1881 los Nez Perce y los Cheyenne huyeron de las reservas en las que fueron reagrupados. Las condiciones de vida de estos pueblos eran terribles y en un último intento de recuperar el mundo que les era familiar, intentaron llegar a territorios no ocupados por blancos. A pesar de protagonizar actos heroicos extremos fueron derrotados, capturados y conducidos de nuevo a la reserva. Negociaron mejoras en los asentamientos pero jamás salieron a cazar algunos de los 1000 bisontes que quedaban de los más de 60 millones que se calcula que ocupaban las praderas cuando los blancos llegaron.

Las deportaciones, las condiciones de vida y las enfermedades hicieron el resto. En 2006 se estimó que en los primeros 130 años de la colonización murió entre un 90-95% de la población nativa total. Y para remplazar la mano de obra nativa los europeos secuestraron a millones de hombres y mujeres de Africa y los convirtieron en esclavos y en una nueva fuente de ingresos.

LOS INDIOS Y EL CINE
Desde el primer momento en que la industria cinematográfica de EEUU descubrió el gusto del publico por las escenas de persecuciones a caballo entre indios y blancos, la puerta del espectáculo poco respetuoso con la historia y la ridiculización de la cultura nativa esta abierta de par en par.

Los indios siempre eran salvajes, taimados, culturalmente inferiores, depravados, viciosos. Los blancos eran justos, luchaban por el país, la tierra, el hogar, la fe verdadera, la familia.

Muchos de los actores y actrices que encarnaban el papel designado a los indios eran blancos maquillados y vestidos con atuendos alejados de la riqueza y el sentido ritual de las ropas nativas tradicionales.

Con el tiempo los indios continuaron divirtiendo desde la pantalla a los blancos. Los falsos indios claro está a los que se les añadieron actores y actrices nativos que poco o nada pudieron decir sobre el planteamiento de la historia de sus antepasados y que necesitaban trabajar para sobrevivir.

MARLON BRANDO RECHAZA EL OSCAR
Hablar de Marlon Brando es hablar de la esencia de la interpretación, del actor en estado puro, de un animal teatral indomable y complejo, de un hombre imposible de definir y catalogar. Y evidentemente hablar de Marlon Brando, incluso en el ocaso de sus días, es hablar de ese animal es estado puro aun cuando su atractivo para la pantalla había dejado paso a un cuerpo marcado por sus tormentas internas.

Si decimos Marlos Brandon, estamos invocando a una galería de hombres universales que construyeron historias como La Ley del Silencio, El Rostro Impenetrable, La Condesa Descalza, Un Tranvia Llamado Deseo, El Motin de La Bounte y evidentemente de El Padrino, de Vito Corleone un superviviente que forma parte de la historia contemporánea de Norteamérica nacido de la pluma de Mario Puzzo y convertido en carne y sangre gracias al empeño del productor Bob Evans (Love Story) y de Francis Ford Coppola.

En 1973 Brando fue nominado para el Oscar al Mejor Actor por su papel en la cinta de Coppola. ero para sorpresa de propios y extraños el actor decidió no asistir a la ceremonia de entrega. Según él no deseaba participar en una fiesta organizada por una industria que había difamado y desfigurado a los nativos americanos durante más de seis décadas. Por otra parte Brando tenía poderosas razones de conciencia para no asistir al evento.

 WOUNDED KNEE RESUCITA:
Y es que en la primavera de 1973 cientos de nativos y activistas se habían reunido en Wounded Knee en la Reserva de Pine Ridge en el estadeo de Dakota del Sur, para hacer una declaración contra los ataques que sufrían en las reservas periódicamente por parte de la policía y los agentes federales y exigir que el gobierno respetase los tratados que otorgaban a los indios de tierras y autonomía.

Al día siguiente de su llegada, 300 agentes del FBI , del Buró de Asuntos Indigenas, mariscales federales, el departamento de Justicia y la policía local y estatal rodean la reserva. La respuesta por parte de los nativos es clara: se organiza una defensa armada y el cerco dura 71 días.

Por tanto Brando aprovechó la difusión internacional de la ceremonia de Los Oscars para informar a la nación y al mundo entero de lo que estaba pasando en Wounded Knee 100 años más tarde.

Así que envió sin avisar a la organización a Sacheen Littlefeather, Pequeña Pluma una actriz nativa americana (Maria Cruz) y amiga de Brando, para que leyera un breve discurso explicando porque rechazaba el premio en nombre del actor. El productor de la ceremonia evitó que leyera el discurso redactado pro Brando pero la joven nativa improvisó unas palabras que dejaron clara la situación.

Una de las personalidades que perdieron los papeles en aquella ceremonia fue durante años la imagen de La Conquista del Oeste. Dicen que se sintió humillado por Pequeña Pluma y que bebió en exceso. Tanto que algunos de sus amigos tuvieron que sujetarle para que no agrediese a Pequeña Pluma. Hablamos evidentemente de El Duque, John Wayne, el cow-boy, militar, héroe y espíritu del sueño americano convertido en hombre.

Brando de un plumazo se había cargado el trabajo y las convicciones poco objetivas de Wayne que se había labrado una solida carrera interpretativa desde que empezó en la década de los 20 a actuar.

Pero Marlon Brando con aquel gesto abrió una puerta a través de la cual muchos no querían mirar pero se vieron obligados. El cine había desvirtuado la propia imagen de los EEUU de tal forma que resultaba irreconocible el espíritu libertario de las primeras colonias de la joven nación.

 BUFFALO BILL
Es evidente que el papel jugado por el cine a la hora de desvirtuar la verdadera historia de los nativos americanos es crucial. Pero las películas de indios y vaqueros no fueron el primer contacto de los nativos con el mundo del espectáculo.

Que Europa conociese en vivo a los temidos indios americanos se debe a un aventurero y empresario llamado William Frederick Cody, Buffalo Bill que entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX fue considerado como una celebridad mundial.

Desde que a los 11 años se vio obligado tras la muerte de su padre, a hacerse cargo de su familia, Buffalo Bill, fue cazador de bisontes para alimentar a los trabajadores del ferrocarril, entregó mensajes, fue ayudante de un transportador de carga, miembro no-oficial de los exploradores del ejercito camino de Utah, buscador de oro, agente del Pony Express, fue soldado, proveedor de alimentos para Fort Laramie, luchó en la guerra civil, vivió un matrimonio infeliz y vió morir uno por uno a sus hijos de corta edad,

Atraido por la moda de los grandes espectáculos y los actores viajeros del circo de Barnum y Bayles, encontró un socio y montó su espectáculo El Salvaje Oeste de Buffalo Bill que como un circo recorria EEUU regularmente. En 1887 actuó en Londres en el jubileo de la reina, viajó por Europa y en 1893 se instaló cerca de la Feria Mundial de Chicago.

Durante más de 20 años su espectáculo recorrió EEUU dando trabajo a más de 1200 empleados. Los caballos, los jinetes, las acrobacias, eran el centro de su producción. Entre los actores estaba Toro Sentado y veinte de sus guerreros que junto a Annie Oakley, su espos Frank Butkler y Calamiti Jane realizaban exhibiciones de tiro.

La muerte de Buffalo Bill el 10 de enero de 1917 marcó el fin de una época. Fue enterrado un puesto de observación de Colorado. Pero a pesar de su imagen de hombre duro y rudo, Buffalo Bill impulsó los derechos de los indios americanos y de las mujeres, apoyó la conservación de los bisontes y otras especies, luchó contra la caza furtiva y presionó para la instauración de la temporada de caza con el fin de garantizar la supervivencia a muchas especies.

En la Navidad de 1889 Buffalo Bill llegó a Barcelona, levantando un gran revuelo en la prensa.. Se dice que victimas de la gripe varios de los guerreros de Todo Sentado enfermaron y murieron y que posteriormente fueron enterrados en el Cementerio de Poble Nou, aunque si esta posibilidad es real cabe pensar que fueron enterrados en el cementerio de Montjuich.

EPILOGO

Contrariamente a lo que podríamos pensar y a pesar de los errores llevados a cabo por los europeos desde el primer contacto con los nativos americanos tanto Canadá como EEUU desde hace unas décadas llevan a cabo al menos sobre el papel una política, en el caso canadiense con una regulación menos complicada que la de EEUU, alejada de los episodios más violentos de la historia reciente.

Ambos países han destinado grandes extensiones de su territorio a las llamadas reservas indias en los que las tribus nativas aplican una soberanía limitada y que en el caso de EEUU pueden llevar a cabo actividades prohibidas en otros estados como abrir casinos y locales de juego.

Por otra parte la población de las Naciones Originarias de Canadá, se incrementó 10 veces. En la primera mitad del siglo XX no obstante el crecimiento demográfico no fue el deseado, debido a las condiciones de vida en las reservas. Fue a partir de la década de 1960 cuando la mortalidad infantil descendió y la población creció en un 161%. Desde la década de 1980 esta población ha duplicado su número y casi la mitad de los miembros de las Naciones Originarias de Canadá tienen menos de 25 años lo que permite aventurar que en los próximos años estos pueblos volverán a crecer espectacularmente.



El siguiente documento es la carta que envió en 1855 el jefe indio Seattle de la tribu Suwamish al presidente de los Estados Unidos Franklin Pierce en respuesta a la oferta de compra de las tierras de los Suwamish en el noroeste de los Estados Unidos, lo que ahora es el Estado de Washinton. Los indios americanos estaban muy unidos a su tierra no conociendo la propiedad, es más consideraban la tierra dueña de los hombres.

Así Termina la Vida y Comienza la supervivencia. Carta del Jefe Indio Seattle

El Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras. El Gran Jefe también nos envía palabras de amistad y buena voluntad. Apreciamos esta gentileza porque sabemos que poca falta le hace, en cambio, nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta, pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego y tomarse nuestras tierras. El Gran Jefe de Washington podrá confiar en lo que dice el Jefe Seattle con la misma certeza con que nuestros hermanos blancos podrán confiar en la vuelta de las estaciones. Mis palabras son inmutables como las estrellas.

¿Cómo podéis comprar o vender el cielo, el calor de la tierra? Esta idea nos parece extraña. No somos dueños de la frescura del aire ni del centelleo del agua. ¿Cómo podríais comprarlos a nosotros? Lo decimos oportunamente. Habeis de saber que cada partícula de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada hoja resplandeciente, cada playa arenosa, cada neblina en el oscuro bosque, cada claro y cada insecto con su zumbido son sagrados en la memoria y la experiencia de mi pueblo. La savia que circula en los árboles porta las memorias del hombre de piel roja.

Los muertos del hombre blanco se olvidan de su tierra natal cuando se van a caminar por entre las estrellas. Nuestros muertos jamás olvidan esta hermosa tierra porque ella es la madre del hombre de piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las fragantes flores son nuestras hermanas; el venado, el caballo, el águila majestuosa son nuestros hermanos. Las praderas, el calor corporal del potrillo y el hombre, todos pertenecen a la misma familia. "Por eso, cuando el Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras, es mucho lo que pide. El Gran Jefe manda decir que nos reservará un lugar para que podamos vivir cómodamente entre nosotros. El será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por eso consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Mas, ello no será fácil porque estas tierras son sagradas para nosotros. El agua centelleante que corre por los ríos y esteros no es meramente agua sino la sangre de nuestros antepasados. Si os vendemos estas tierras, tendréis que recordar que ellas son sagradas y deberéis enseñar a vuestros hijos que lo son y que cada reflejo fantasmal en las aguas claras de los lagos habla de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

Los ríos son nuestros hermanos, ellos calman nuestra sed. Los ríos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si os vendemos nuestras tierras, deberéis recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y hermanos de vosotros; deberéis en adelante dar a los ríos el trato bondadoso que daréis a cualquier hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestra manera de ser. Le da lo mismo un pedazo de tierra que el otro porque él es un extraño que llega en la noche a sacar de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermano sino su enemigo. Cuando la ha conquistado la abandona y sigue su camino. Deja detrás de él las sepulturas de sus padres sin que le importe. Despoja de la tierra a sus hijos sin que le importe. Olvida la sepultura de su padre y los derechos de sus hijos. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano el cielo, como si fuesen cosas que se pueden comprar, saquear y vender, como si fuesen corderos y cuentas de vidrio. Su insaciable apetito devorará la tierra y dejará tras sí sólo un desierto.

No lo comprendo. Nuestra manera de ser es diferente a la vuestra. La vista de vuestras ciudades hace doler los ojos al hombre de piel roja. Pero quizá sea así porque el hombre de piel roja es un salvaje y no comprende las cosas. No hay ningún lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ningún lugar donde pueda escucharse el desplegarse de las hojas en primavera o el orzar de las alas de un insecto. Pero quizá sea así porque soy un salvaje y no puedo comprender las cosas. El ruido de la ciudad parece insultar los oídos. ¿Y qué clase de vida es cuando el hombre no es capaz de escuchar el solitario grito de la garza o la discusión nocturna de las ranas alrededor de la laguna? Soy un hombre de piel roja y no lo comprendo. Los indios preferimos el suave sonido del viento que acaricia la cala del lago y el olor del mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado por la fragancia de los pinos.

El aire es algo precioso para el hombre de piel roja porque todas las cosas comparten el mismo aliento: el animal, el árbol y el hombre. El hombre blanco parece no sentir el aire que respira. Al igual que un hombre muchos días agonizantes, se ha vuelto insensible al hedor. Mas, si os vendemos nuestras tierras, debéis recordar que el aire es precioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con toda la vida que sustenta. Y, si os vendemos nuestras tierras, debéis dejarlas aparte y mantenerlas sagradas como un lugar al cual podrá llegar incluso el hombre blanco a saborear el viento dulcificado por las flores de la pradera.

Consideraremos vuestra oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, pondré una condición: que el hombre blanco deberá tratar a los animales de estas tierras como hermanos. Soy un salvaje y no comprendo otro modo de conducta. He visto miles de búfalos pudriéndose sobre las praderas, abandonados allí por el hombre blanco que les disparó desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como el humeante caballo de vapor puede ser más importante que el búfalo al que sólo matamos para poder vivir. ¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales hubiesen desaparecido, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu. Porque todo lo que ocurre a los animales pronto habrá de ocurrir también al hombre. Todas las cosas están relacionadas ente sí.

Vosotros debéis enseñar a vuestros hijos que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, debéis decir a vuestros hijos que la tierra está plena de vida de nuestros antepasados. Debéis enseñar a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñados a los nuestros: que la tierra es nuestra madre. Todo lo que afecta a la tierra afecta a los hijos de la tierra. Cuando los hombres escupen el suelo se escupen a sí mismos.

Esto lo sabemos: la tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida: es sólo una hebra de ella. Todo lo que haga a la red se lo hará a sí mismo. Lo que ocurre a la tierra ocurrirá a los hijos de la tierra. Lo sabemos. Todas las cosas están relacionadas como la sangre que une a una familia.

Aún el hombre blanco, cuyo Dios se pasea con él y conversa con el -de amigo a amigo no puede estar exento del destino común-. Quizá seamos hermanos, después de todo. Lo veremos. Sabemos algo que el hombre blanco descubrirá algún día: que nuestro Dios es su mismo Dios. Ahora pensáis quizá que sois dueño de nuestras tierras; pero no podéis serlo. El es el Dios de la humanidad y Su compasión es igual para el hombre blanco. Esta tierra es preciosa para El y el causarle daño significa mostrar desprecio hacia su Creador. Los hombres blancos también pasarán, tal vez antes que las demás tribus. Si contamináis vuestra cama, moriréis alguna noche sofocados por vuestros propios desperdicios. Pero aún en vuestra hora final os sentiréis iluminados por la idea de que Dios os trajo a estas tierras y os dio el dominio sobre ellas y sobre el hombre de piel roja con algún propósito especial. Tal destino es un misterio para nosotros porque no comprendemos lo que será cuando los búfalos hayan sido exterminados, cuando los caballos salvajes hayan sido domados, cuando los recónditos rincones de los bosques exhalen el olor a muchos hombres y cuando la vista hacia las verdes colinas esté cerrada por un enjambre de alambres parlantes. ¿Dónde está el espeso bosque? Desapareció. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Así termina la vida y comienza la supervivencia....


domingo, 6 de mayo de 2012

TIERRA DE FUEGO


Es sin duda alguna uno de los puntos más alejados de Occidente y al parecer uno de los territorios que todavía no se conoce con total exactitud. La primera vez que los europeos llegaron fue en 1520 con la expedición de Hernando de Magallanes, que probablemente bautizó esta como Tierra del Fuego debido a las grandes hogueras  en torno a las cuales se agrupaban los nativos: Shelk’nams (Onas), Yamanas (Yaganes), Alakalufes y Haush.

Durante más de tres siglos la corona española no se molestó en explorar o asentarse en la zona debido al difícil acceso que presentaba. En todo ese tiempo y de forma esporádica pasaron por allí expediciones inglesas, francesas y holandesas, además claro está de las españolas.

. Aunque durante el siglo XVII la corona española llevó a cabo varios intentos de colonización, no fue hasta que el capitán Fizt Roy acompañado en su segunda expedición por Charles Darwin a bordo del Beagle descubrió entre 1826 y 1830 una nueva ruta interoceánica, el Canal de Beagle. En 1869 el primer asentamiento fue una misión de pastores anglicanos dirigida por el reverendo T. Bridges en la zona del Canal Beagle.

Bridges eligió una bahía que los nativos llamaban Ushuaia (bahía que mira al poniente o bahía hermosa) situada en la costa sur de Isla Grande. En 1884 una expedición militar argentina creo la Subprefectura que dio lugar a la actual capital de provincia.

Del norte se ocuparon los salesianos que en 1893 se instalaron en la desembocadura atlántica del Rio Grande. La misión se llamó Nuestra Señora de La Candelaria y en 1921 constituía un centro de comercio tan importante que se convirtió en una capital de gran renombre.
Desde el momento en que Magallanes llegó al territorio la opinión general de los marinos y viajeros que viajaban hasta allí era unánime: Tierra de Fuego era un infierno barrido por el viento y rodeado por los glaciares de la Antártida. Los marinos más veteranos cuando se adentraban en la zona admitían no haber conocido nada igual.

En el diario del naturalista Charles Darwin que a los 22 años navegó durante un lustro a bordo del bergantín Beagle el paso por Tierra de Fuego podemos leer que “Tierra del Fuego tiene un clima horroroso, uno de los peores del mundo... El Beagle tuvo que luchar durante un mes con un mar borrascoso al intentar bordear el cabo de Hornos. Una gran ola abatió sobre el barco arrancando uno de los botes...".
Pero otras descripciones de la época hablan también de la belleza de “islas vírgenes y frondosas, de lagos cristalinos cuyo clima recuerda al del Norte de Inglaterra”.

Los europeos con el tiempo continuaron mostrando el desprecio por las culturas nativas de Tierra de Fuego del que han hecho gala en todas las latitudes por las que han pasado y se han establecido.

De la etnia Aush que muchos confunden con los Selk’nam sabemos que probablemente fueron los primeros habitantes de la zona pero que fueron empujados hasta el sur-este. Su economía, su vida cotidiana y sus mitos giraban en torno a la caza de focas.

También fueron los primeros en desaparecer totalmente: en 1910 tan solo quedaba una tribu compuesta por el padre, la madre y dos hijas. Uno de los estudiosos de la cultura Aush Lucas Bridges confesó en 1899 que si hubiese sabido que quedaban tan solo 60 indigenas no se hubiera molestado en aprender su idioma. Durante siglos los Aush temian a los onas puesto que estos les habían empujado hacia la parte más meridional de territorio.

Los onas que se autodenominaban "selk’nam"(hombres de a pie o gente del norte), se dividían en tres grupos: panikas (Pampa Norte), herska (bosques del sur) y chonkoyuka (de la sierra frente Bahia Inutil) y eran básicamente cazadores de guanacos. Su estructura social se centraba en una mitología compleja en la que destacaba la lucha entre el sol y la luna y que les dotaba de una cosmovisión que adquiría su punto más importante en el rito del hain.

El ocaso de los Onas llegó hacia 1880 cuando los estancieros, la mayoría de origen ingles iniciaron la colonización del territorio. Los Onas despojados de su hogar, las extensas llanuras de Tierra de Fuego, y sin posibilidad de cazar su sustento, rompieron las cercas con las que los colonos demarcaron sus tierras y cazaron las ovejas que estos criaban. Castigados por los colonos, los onas quemaron casas y atacaron campamentos.

Esta fue la excusa para que los señores ancestrales de la Tierra de Fuego fuesen cazados, exterminados, victimas de un genocidio conocido y olvidado, ignorado. Los colonos emplearon a asesinos a sueldo y contaron con el apoyo del ejército regular argentino.

Los Onas se defendieron con valentía pero sus arcos y flechas resultaban insuficientes ante la efectividad de las pistolas y los rifles. Los que sobrevivieron acabaron en las misiones salesianas. De cazadores pasaron a ser criados inscritos por consejo de los misioneros salesianos y los funcionarios como adoptados, tanto adultos como niños.

Por otra parte cuando una expedición chilena de 1879 informó de importantes yacimientos de oro en las arenas de los principales ríos de Tierra de Fuego, se desató un nuevo episodio de fiebre del oro y se registró la llegada masiva de extranjeros que buscaban una forma rápida de hacer fortuna. Pero el oro pronto se acabó y los colonos continuaron con sus explotaciones ganaderas.

Los campamentos mineros habían sido atacados en diversas ocasiones y las tensiones entre colonos y nativos llevaron a estos últimos a enfrentamientos graves entre clanes.

Para evitar que los nativos atacasen de nuevo a los ganaderos, estos además de contar con el apoyo del ejército, contrataron a asesinos a sueldo a los que pagaban ocho libras por cabeza. Y digo cabeza porque los cazadores enviaban los cráneos de los indios al Museo Antropológico de Londres. Capataces y peones ingleses, escoceses, irlandeses e italianos, fueron los "cazadores de indios" que pusieron el precio de una libra por testículos y senos y media libra por cada oreja de niño.

Los asesinatos múltiples de selk’nams fueron planificados por diversos cazadores, entre los que destacó por méritos propios el rumano Julio Popper. Sus enfrentamientos con los nativos le llevaron a perseguirles, matarles y robarles sus pertenencias con el fin de crear una colección propia de objetos que exhibía en un álbum de fotos, en los que se incluía la secuencia completa del ataque llevado a cabo por Popper y su grupo en la zona de San Sebastián. Lo más inquietante es que el 5 de marzo de 1887 Popper impartió una conferencia en el Instituto Geográfico Argentino de Buenos Aires, sobre las incursiones sobre la población selk’nam.

En la misma época en que Popper cazaba a los nativos en Tierra de Fuego, otra expedición enviada por el gobierno argentino a cargo del oficial Ramón Lista en 1886 pasó a la historia por la forma despiadada en que se condujeron los soldados a sus ordenes y que se saldó con el asesinato a sangre fría de unos 28 selk’nam cerca de San Sebastian.

En la lista de matanzas documentadas oficialmente destacan las siguientes:

25-11-1886. Playa de San Sebastian. 28 muertos. Documentada y consignada en el diario de bitácora de la misión de exploración. Lista desembarcó en la playa y el mismo día se encontró con una tribu ona. Al intentar hacerlos prisioneros los nativos se resisten y el capitán ordena abrir fuego matando a 27 individuos. Un salesiano que les acompaña recrimina a Lista su acción y este amenaza al religioso con fusilarlo. Días después encuentran a un joven ona escondido en las rocas y armado con un arco y una flecha. Le asesinan de 28 disparos.

Primera década del siglo XX..

1- Playa de Springhill Una tribu ona encuentra una ballena varada en la playa y proceden a despiezarla y comérsela. En un solo día gran parte de la tribu muere: la ballena había sido inoculada con veneno.

2- Punta Alta. 25 muertos. Una tribu ona resiste durante casi un día el asedio de los estancieros y sus empleados hasta que mueren todos.

3- Masacre en Playa Sto. Domingo. 300 muertos. Alejandro McLennan invita a una tribu ona a la que había atacado anteriormente a un banquete para sellar la paz. Durante la comida se sirve vino en abundancia. Cuando los nativos se han emborrachado, especialmente los hombres, McLennan se aleja y ordena a sus ayudantes ocultos en las colinas que abran fuego.

4- Lugar no precisado.Un inmigrante italiano que recorre el terreno buscando yacimientos auríferos descubre los cuerpos de 80 onas todos con signos de disparos masivos.

Pero no solo Julio Popper, Ramón Lista o Alexander McLennan forman parte de esta ilustre lista de asesinos de nativos en Tierra de Fuego. También destacan Alejandro Cameron, Samuel Hyslop, John McRae, Montt E. Wales y alguíen conocido como Mister Bond.

Para garantizar el éxito de cada expedición los cazadores de indios no se limitaban a emplear armas de fuego. Contaban con la eficaz ayuda de mastines traídos de Europa.

El uso de perros en este tipo de acciones no era nuevo. En la mayoría de barcos negreros estaba presentes perros adiestrados en atacar y devorar con vida a los esclavos que podían representar un problema para la tripulación y la seguridad de los barcos.

En el caso de Tierra de Fuego, los cazadores dejaban libres a los peligrosos mastines para rodear los campamentos nativos y hacer salir a los que se hubiesen escondido persiguiéndolos hasta que se encontraban frente a los cañones de los rifles. En el caso de los niños o los ancianos simplemente hacían presa del cuello y estos se desangraban rápidamente.

El éxito de la cacería era mayor si una nativa estaba embarazada y era capturada. Con una bayoneta le abrían el vientre, arrancaban el feto y tanto a la madre como al bebé le cortaban las orejas. Por ello recibían una recompensa mayor.

En el caso de que los adultos huyesen a algún lugar de difícil acceso, los niños capturados eran inoculados con agentes patógenos como la viruela y se les dejaba volver a los bosques. Esto significaba que los adultos morirían por contagio.

Este método ya se había llevado a cabo con éxito en 1763 cuando Lord Jeffrey Amherst, comandante general británico en el transcurso de la guerra entre Gran Bretaña y Francia por la posesión de Quebec obsequio a un grupo de nativos con gran numero de mantas procedentes del pabellón de enfermos de viruela del hospital de Massachusetts. Antes de un mes la tribu se había extinguido por completo.

Pero no solo Argentina jugó un papel destacado en la extinción de los nativos de Tierra de Fuego. Chile también aportó su parte en este macabro balance.

La creación en la década de 1890 de la Sociedad Explotadora de Tierra de Fuego, fue el principio del fin para las tribus nativas.

En 1884, menos de cuatro años después, la ocupación de la Tierra del Fuego abarcaba la practica totalidad de los territorios selk’nam, lo que provocó la desaparición de sus zonas de caza, de asentamiento, de ceremonias sagradas y de transito. Pero lo que realmente les llevó a la desesperación fue la perdida de su fuente de alimentación, el guanaco eliminados por los hacendados.

Para seguir alimentándose y tal como hicieron las tribus en Argentina, se dedicaron no solo a cazar ovejas sino también a robarlas para criarlas. El enfrentamiento entre selk’nam y koliots (hombres blancos en lengua nativa) no se hizo esperar.

Las autoridades siempre se posicionaron junto a los ganaderos. Los accionistas de la Sociedad Exploradora de Tierra del Fuego ocultaron siempre los hechos a la opinión pública. Los nativos que sobrevivían a las incursiones acababan en el sur de la zona amparados por las misiones salesianas en donde irremediablemente enfermaban especialmente de tuberculosis. Los responsables de las misiones no cesaban en su denuncia de los hechos y en la exigencia de envío de material farmacéutico y médico. De nuevo los indígenas se vieron en mitad de un conflicto, en esta ocasión entre el gobernador Manuel Señoret que apoyaba a los ganaderos y el jefe de las misiones salesianas Jose Fagnano.

Años más tarde la justicia chilena ante el clamor popular instruyó un sumario (1895-1904) dirigido por el juez Seguel que concluyó que las cacerías humanas en Tierra de Fuego no eran un mito, que las capturas masivas de indígenas y su posterior traslado a Punta Arenas había sucedido, y que las autoridades civiles habían sido cómplices de los ganaderos.

El proceso judicial solo culpó a algunos operarios de las estancias que quedaron en libertad pocos meses después. A pesar de que los autores intelectuales de los hechos imputados eran conocidos y se había confirmado su participación, nunca fueron procesados:

Mauricio Braun reconoció haber financiado algunas campañas y haber contratado a Alejandro Cámeron. José Menendez (suegro de Braun) era conocido por sus inversiones en la zona y admitió haber actuado con gran severidad contra los nativos contratando a un viejo conocido de los onas de Argentina, Alexander McLennan que había participado en la matanza de Cabo Peñas, que acabando con 17 indigenas. Los nombres de otros estancieros también salieron a la luz, Rodolfo Stubenrauch y Peter H. Mac Clelland así como la implicación del gobernador Señoret y funcionarios como José Contardi que nunca velaron por el cumplimiento de la ley.

Finalmente, tras los enfrentamientos directos, se dio paso a un segundo plan: erradicar a todos los indígenas existentes en la isla para ser enviados a la misión de Dawson. En aquella apartada isla, los indígenas sucumbieron rápidamente frente al avance de la colonización. A las innumerables mermas de población ocasionadas por las verdaderas cacerías de que fueron objeto a manos de las estancias, debía agregarse los estragos provocados por el contagio de diversas enfermedades, las que en definitiva terminaron por ocasionar un daño tanto o mayor que las cacerías humanas dirigidas. De acuerdo a los datos de las fuentes, más de 1500 almas en tan sólo 40 años murieron a causa de contagios y proliferación de enfermedades propias de las poblaciones colonizadoras.
Entre la primera mitad del siglo XIX y la primera década del siglo XX fue común entre los barcos que navegaban por la costa de Tierra del Fuego practicar el tiro contra los indigenas que se reunían junto a las hogueras que dieron nombre al territorio. Desde los barcos se avistaban los asentamientos, se ajustaba el tiro y se hacía blanco. Puesto que las tripulaciones no desembarcaban y continuaban su viaje se deconoce el número aproximado de victimas que esta actividad pudo causar.

Los selk’nam también formaron parte de la Exposición Universal de París. Un empresario y ballenero conocido como Maitre secuestró a once nativos y los llevó a Europa. Una familia entera fue introducida en una jaula de hierro. De los once dos murieron en el viaje de ida, dos murieron en la jaula de hambre y maltrato. Uno de ellos llamado Calafate se fugó en Francia y logró llegar a Montevideo. Los seis restantes fueron entregados al doctor Bulmes que los embarcó de regreso. Solo cuatro llegaron a la misión salesiana de Punta Arena.

En 1898 el gobernador de Tierra de Fuego, Coronel Godoy envió dos familias Ona a la Exposición Nacional de Buenos Aires. Les alojaron en una gran tienda y durante las horas de visita el publico contemplaba el expectaculo exótico de seres ataviados con ropas y enseres de la edad de piedra.


EPILOGO

En 2006 el Museo de La Plata en Argentina, mostraba en sus vitrinas restos de los nativos asesinados en las matanzas, cuyos cuerpos habían sido en muchas ocasiones desenterrados y descarnados.

Otra parte de la colección de huesos humanos procedía de un grupo de nativos que durante años vivió en el Museo y fue estudiado en vivo. Muchos de ellos murieron en el museo y se procedió a su esqueletización y posterior exhibición. Un grupo de estudiantes de antropología intenta desde hace mucho tiempo documentar cada caso y hacer que los restos exhibidos regresen a su lugar de origen.

En 2004 el Censo de Argentina dio como resultado que se reconociesen como onas descendientes de primera generación unos 391 onas, ningúno de los cuales reside en comunidades indígenas. Se calcula que en la segunda mitad del siglo XXI ya no quedará nadie vivo que hable la lengua nativa.

viernes, 4 de mayo de 2012

PERDIDOS EN LA TRIBU


Cuando hablábamos de los zoos humanos mencionábamos que la última vez que se llevó a cabo una experiencia de este tipo fue en Bélgica en 1958.

Pero olvidaba por completo que en realidad no es así. En las últimas temporadas de la televisión de nuestro país el concepto de zoo humano ha resucitado lamentablemente.

En esta ocasión sin embargo se trata de un zoo que emocionalmente nos afecta muy poco puesto que los protagonistas viven a considerable distancia de nuestros hogares, no pagamos un solo euro por la entrada y si no cometemos el error de sintonizar la cadena en cuestión no asistimos a tan lamentable espectáculo.

Para que no falte variedad en la oferta, los protagonistas pertenecen a tribus o clanes de distintas latitudes. En la presente temporada la acción se centra en África y en las selvas de Sudamérica. En ediciones anteriores los destinos elegidos se encontraban en África y Asia.

La brillante idea consiste en presentar a familias españolas que quieren vivir experiencias diferentes a las de su realidad cotidiana y que vivirán entre grupos étnicamente menos evolucionados.

La actitud de los participantes es a todas luces lamentable. Tanto que mis dudas se dividen en dos puntos. Si todo lo que sucede en el programa está pautado y preparado, los guionistas, los creadores de tamaño despropósito deberían acudir de inmediato a un curso acelerado para guionistas novatos, que les refresque la memoria en lo que a planificar tramas se refiere. Si lo que sucede en el programa no está preparado, la actitud tanto de los responsables del programa como de la de los participantes es tan irrespetuosa con los nativos que provoca sonrojo y vergüenza ajena.


En el colmo de la estulticia más profunda se llegó en la temporada anterior ( o fue hace dos temporadas, lo siento pero es que me parecen todas iguales) a explotar el mito del buen salvaje y las tribus visitadas se convirtieron en los invitados de las familias españolas. Les aseguro que no resultaba tan gracioso como el viaje de Micke Cocodrilo Dundee a Nueva York en la película del mismo titulo.

Desconozco cual será el beneficio que obtengan las tribus visitadas por prestarse a semejante espectáculo pero no creo que les compense suficiente.

Entre los documentos que he consultado para hablar de los zoos humanos y de la presencia constante de personas naturales de África, encontré el nombre de una mujer que se convirtió en el espectáculo más famoso de la Inglaterra del siglo XIX.


Me refiero a Sara Baartman ( en africakáans Saartjie Baartman) nacida probablemente en 1789 y fallecida el 29 de diciembre de 1815. Sara fue la más famosa de las dos mujeres de la etnia khoikhoi convertidas en esclavas y que llegaron a Europa para ser exhibidas como atracción secundaria de circo en casetas apartadas (como las de La Mujer Barbuda)


Fue conocida como La Venus Hotentote, del término peyorativo Hottentot (tartamudo) con el que los holandeses se referían al pueblo khoi. Al quedar huérfana fue vendida al comerciante boer Pieter Willem César que la llevo a Ciudad del Cabo para que trabajara de niñera para su hermano Hendrick. En 1810 con apenas 21 años fue llevada a Londres, según unas versiones como esclava según otras engañada por un médico inglés.

Al poco de llegar empieza a ser exhibida en distintos locales de Picadilly en el centro de Londres. La Venus Hotentote se presenta ante el público semidesnuda, bailando y tocando instrumentos musicales africanos. Los londinenses se muestran fascinados con el tamaño de las nalgas de Sara algo inusual en Europa y con sus genitales mutilados y por un precio extra pueden tocar sus prominentes nalgas.

La Asociación Abolicionista Africana pide su liberación pero en el juicio que se celebra, Sarah declara que ella se queda con la mitad de las ganancias, lo que impide probar que se trate de un caso de esclavitud y por tanto continúa exhibiéndose ante el publico.

Tras el escandalo el espectáculo es prohibido y Sarah  vendida en 1814 a un domador de fieras galo que la lleva a Francia para exhibirla como uno más de sus animales durante 15 meses. Allí llama la atención del público y de los científicos como el anatomista Georges Cuvier que la examina en el Museo de Historia Natural y comprueba que es una mujer muy inteligente que habla fluidamente afrikaner. Su estancia en París coincide con la inauguración del Jardin des Plantes y es Geoffrey Saint Hilarie quien la lleva al zoo humano y la muestra en un escenario que comparte con plantas y animales exóticos.

Pero pronto deja de ser una novedad rentable y sus duras condiciones de vida la llevan a un deterioro imparable. Muere en 1815 tras dedicarse durante algún tiempo a la prostitución y victima de una infección o del mal de la época la sífilis.

Ni siquiera la muerte le evita la humillación. Tras la autopsia, de su cuerpo se hace un molde de yeso, que se exhibe en el Museo de Historia Natural de París. Su cerebro y sus genitales mutilados se conservan en formol.

Durante una visita a la capital francesa el entonces presidente de Sudáfrica Nelson Mandela descubre que Sarah continua formando parte de la colección de animales del museo francés. Escandalizado obtiene del entonces presidente Mitterrand la promesa de que los restos de Sarah volverían a su país. Las negociaciones se alargaron hasta que finalmente en 2002 la joven regresó a casa y fue enterrada el 9 de agosto de aquel año en Hankey cerca del Río Gamtoos en Cabo Este donde nació.
La activista de Genero Gail Smith acompañó a la delegación sudafricana para recuperar los restos de Sarah y acompañarlos de vuelta a casa. De aquel viaje Smith escribió:

"Siete años de investigación, discusión y fascinación con Baartman no me prepararon para el encuentro cara a cara con ella. O más bien con la colección de partes de su cuerpo desmembrado, consideradas decisivas para la investigación científica por los científicos felizmente encargados de su cuerpo apenas unas horas después de su muerte. Y que no perdieron el tiempo para llegar al fondo de la cuestión: hicieron un molde de yeso de su cuerpo, lo diseccionaron y conservaron su cerebro y sus genitales en formol.

El esqueleto de Baartman me llegaba hasta el plexo solar, así que no debía de medir más de 1,30 metros. El molde de yeso en posición vertical, pintado de un marrón extraño y con los brazos saliendo hacia fuera en un ángulo incómodo, tenía una apariencia macabra y ha atrapado su cara en una máscara de muerte perpetua. El frasco que contenía su cerebro tenía un aspecto corriente, al igual que el frasco con una sustancia gris que eran sus genitales ...

Sentí pena por las avestruces y por los canguros saltando empapados de lluvia con temperaturas bajo cero. Mientras me acurrucaba dentro de mis tres capas de ropa, podía imaginar la desgracia de Baartman en un medio tan hostil, sin ropa de abrigo, rodeada de hombres tan obsesionados con su vagina que continuamente intentaban convencerla para que se quitara la ropa que le quedaba puesta."

El 8 de septiembre de 2010 se presentó en la Mostra de Venecia la historia de Sarah realizada por el director franco tunecino Abdelatif Kechiche a partir de la novela de de Barbara Chase-Riboud, La Venus hotentote. La autora asegura que Sarah se casó con el médico inglés y que llegó hasta Europa con el sueño de convertirse en una bailarina famosa.

Diana Ferrus, una poetisa sudafricana de ascendencia khoi khoi, le dedicó en 2000 un poema que, entre otras cosas, dice:

He venido a sacarte de esta miseria
a llevarte lejos de los ojos curiosos
del monstruo fabricado por el hombre
que vive en las tinieblas
con sus garras de imperialismo
que diseccionó tu cuerpo parte por parte
que asoció tu alma a la de Satán
y se declaró él mismo el dios absoluto.

GENOCIDIO EN TASMANIA


Ya falta poco para que acabe este ciclo de textos dedicados al racismo, la xenofobia y el papel jugado por Occidente en este terrible e infinito proceso de destrucción que han padecido a lo largo de los últimos siglos otras culturas más antiguas pero que no merecieron respeto alguno por nuestra parte.

Confieso que en estos días he recordado un refrán muy popular entre los estudiantes de mi generación que servía para justificar lo poco que nos apetecía cumplir con nuestras obligaciones académicas: Cuanto más estudio, más se, cuanto más se más olvido, entonces ¿para que estudiar?

Cuarenta años después para mí el significado de este juego de palabras ha variado notablemente y se ha tornado más amargo. Porque a raíz de la propuesta de mi amiga Annabel Pinto de hablar sobre este tema y para resultar lo más objetiva posible, he buceado entre decenas de documentos que tratan sobre ello y ahora “cuanto más estudio, más se, cuanto más se menos puedo olvidar”.

De todos los episodios conocidos sobre el exterminio de culturas nativas, uno de los más sobrecogedores tal vez para mí ha sido el de Tasmania.

A principios del siglo XIX la colonización de Tasmania se convirtió en un genocidio, promovido y compensado económicamente por el gobierno británico que dio como resultado la total destrucción de la población aborigen tasmana.

Este proceso es conocido como Guerra Negra (Black War) y se refiere a un periodo de guerra no declarada entre las fuerzas británicas junto a los nuevos colonos, contra los aborígenes tasmanos en la llamada Tierra de Van Diemen actualmente Tasmania.

No obstante la llamada Guerra Negra también puede emplearse al hablar de conflictos posteriores entre colonos y aborígenes australianos (Australia continental)

Cuando los primeros colonos europeos llegaron a Tasmania en 1722 se encontraron con una cultura nativa de estructura más simple que la del continente australiano que no tenía conciencia del peligro inminente y no supo defenderse. Se les uso como esclavos de trabajo y sexuales, se les cazó y mutiló. Sus pieles fueron vendidas al gobierno. Los hombre fueron asesinados y los que sobrevivían castrados, los niños morían golpeados y apaleados. A las mujeres se les permitio irse con las cabezas de sus maridos atadas al cuello.

La población inicial de unos 5.000 nativos en 1830 se había reducido a 220 o 72 (la cifra varia en función de la fuente consultada) y finalmente fueron recluidos hasta su muerte. Sin olvidar que otro de los motivos de este proceso de aniquilación fueron las enfermedades traídas por los colonos y ante las que los nativos sucumbieron puesto que su sistema inmunológico se mostró desbordado.



El hecho de que esta “guerra” no hubiese sido declarada oficialmente impide exactitud a la hora de estudiar un periodo de tiempo concreto. Pero teniendo en cuenta las noticias que aparecen en la prensa del momento y los decretos promulgados por las autoridades británicas podemos construir una cronología aproximada.

El inicio tal vez coincidiera con la creación del primer asentamiento británico en Tasmania, una colonia penal, en 1803.

La segunda fase podría corresponder con la publicación de un artículo dirigido a los colonos para perseguir a los nativos en defensa propia. (página 2 de el número 552 del Colonial Times and Tasmanian Advertiser de fecha 1 de diciembre de 1826)

Lo decimos inequivocadamente LA DEFENSA PROPIA ES LA PRIMERA LEY DE LA NATURALEZA. EL GOBIERNO TIENE QUE RETIRAR A LOS NATIVOS SI NO, ¡SERÁN CAZADOS COMO ANIMALES SALVAJES Y DESTRUIDOS!

En 1828 George Arthur gobernador de Tasmania proclama la expulsión de los nativos de todos los territorios ocupados por los colonos. Los aborígenes tan solo podrán atravesarlos una vez al año para pescar en las costas, siempre que obtengan un pasaporte para realizar el viaje.

En abril del mismo año el gobernador Arthur declara la ley marcial en la colonia puesto que los enfrentamientos entre la resistencia tasmana y los colonos no cesan y la escalada de violencia parece imparable. El decreto de ley marcial comienza así…

Comoquiera que los negros o aborígenes nativos de esta isla durante un tiempo considerable han realizado una serie de ataques indiscriminados contra las personas y propiedades diversas de los súbditos de Su Majestad: y últimamente en especial han cometido los actos más crueles y sanguinarios de violencia y pillaje; mostrando una evidente y sistemática disposición para matar y destruir a los habitantes blancos de forma indiscriminada siempre que se les presenta la oportunidad…

Para reforzar la declaración Arthur ordena la creación de partidas de exploración que deberán patrullar los asentamientos coloniales y capturar a los aborígenes encontrados en el territorio, autorizando a las patrullas a dispararles si se resistían al arresto y su posterior traslado a las zonas de reclusión.

En febrero de 1830 el gobierno ofreció una recompensa de 5 Libras por cada adulto aborigen y 2 Libras por cada niño entregados vivos. Debido a la captura masiva de aborígenes Arthur aclaró que la recompensa solo se pagaría por los individuos hallados en los asentamientos coloniales y que no se abonaría las capturas realizadas en zonas alejadas o aun no colonizadas. En caso de que los colonos y los convictos atacasen o agrediesen a los nativos sin motivo serían llevados ante la justicia y castigados.

Para reforzar estas acciones Arthur convocó a los colonos adultos, convictos o libres para formar una cadena humana conocida como Línea negra que deberían realizar batidas por el territorio. En realidad era una partida de caza que se desplazó desde las zonas colonizadas hasta el sur y hacia el este para acorralar a los nativos en la península de Tasman y cerrar el itsmo que conectaba la zona con el resto de la isla. De esta forma los aborígenes permanecerían aislados de los colonos.

La Línea Negra constituyó un autentico fracaso. La cifra de nativos capturados no fue tan importante como se esperaba. Pero el acoso y el cansancio les obligó a rendirse y los 220 que habían sobrevivido fueron recluidos en las islas del Estrecho de Bass bajo la promesa de conservar la vida. Las condiciones de vida del asentamiento y las enfermedades hicieron el resto y pronto solo quedaron 47 cuyos descendientes siguen viviendo en ese lugar.

En 1860 murió el último hombre tasmano. Un miembro de la Royal Society of Tasmania, George Stokell mandó abrir su tumba para hacerse una petaca con su piel.

El genocido se dio por concluido en 1876 tras la muerte de la ultima mujer palawa (tasmana). Se llamaba Truganini (Trugernanner).

TRUGANINI

Truganini (su nombre también se ha transcrito como Trugernanna, Trugannini o Trucanini) también conocida como Lallah Rookh, nació en la Isla Bruny (Lunawan-na-Alonna) hacia 1812 y murió el 8 de mayo de 1876 en Hobart y es considerada como la última aborigen pura y la última persona que hablaba la lengua aborigen de Tasmania.

Hija del jefe Mangerner (también transcrito como Mangana) antes de los 18 años vio como unos cazadores de ballenas apuñalaban a su madre asesinándola, perdió a su hermana Moorinna que fue raptada y murió al poco tiempo y a su primer prometido que se ahogó cuando intentaba salvarla de ser raptada.

En 1829 se unió a su segundo prometido Woorrady. En 1830 el gobernador Arthur intentó un acercamiento con los nativos que hubiesen sido menos hostiles. La campaña empezó en la isla de Bruny. Truganini y Woorrady acompañaron como guías e interpretes en el resto del territorio a George Augustus Robinson, misionero cristiano conocido como Protector de los Aborígenes.

La pareja estaba convencida de que esa era la manera de proteger a su pueblo de la violencia de los blancos. En 1835, Robinson convenció al jefe Mangerner para que su pueblo fuera trasladado de la isla Bruny a la isla de Flinders, al noreste de Tasmania, a cambio de alimentos, ropa, alojamiento, prometiéndoles que era un asentamiento provisional y que más adelante podrían regresar a su tierra.

Truganini y Woorrady fueron trasladados junto con otros 230 aborígenes, los últimos supervivientes de entre los indígenas de Tasmania y convertidos al cristianismo (Robinson bautizó a Truganini como Lallah Rookh, el nombre de una princesa oriental protagonista de un cuento que fue popular en Inglaterra en aquella época).

Robinson esperaba que el aislamiento los salvara, pero muchos murieron. Truganini pronto se dio cuenta de que las condiciones de vida insalubre en el campamiento, unida al desarraigo de los indígenas y a la propagación de enfermedades europeas contra las que no estaban inmunizados, abocaban el proyecto al fracaso.

En 1838, Robinson fue encargado de crear otro asentamiento para aborígenes en la bahía de Port Phillip, frente a Melbourne, en Australia. En 1839 se llevó a Truganini, junto con Woorrady y otros 14 indígenas, para que le ayudaran a convencer a los nativos. Desilusionada por la experiencia tasmana, Truganini se unió a una rebelión de aborígenes que se oponían a los planes de Robinson, y huyó con un grupo de personas que consiguieron escapar del campamento.

Vivieron unos dos años en Melbourne y los alrededores, pero al encontrarse fuera de la ley acabaron robando para sobrevivir a los colonos de la región de Dandenong, convirtiéndose a la fuerza en fugitivos. Se dirigieron entonces hacia el cabo Paterson donde miembros del grupo asesinaron a dos cazadores de ballenas y dispararon e hirieron a algunos colonos.

Siguió una larga persecución en la que capturaron a los responsables de los asesinatos, que fueron juzgados y ahorcados en Melbourne en 1841. Se sabe que Truganini fue herida de bala en la cabeza antes de que fuera también juzgada con los demás miembros del grupo y enviada de nuevo a la isla de Flinders en 1842. Woorrady la acompañaba pero murió durante el viaje.

En 1856, Truganini y los últimos 46 supervivientes del campamento de Flinders fueron trasladados a Oyster Cove, al sur de Hobart, desde donde pudo volver a visitar su isla natal.

Allí reanudó en parte con el estilo de vida aborigen, recolectando semillas y plantas en el bush, y conchas en el mar. En 1869, sólo seguían con vida en Oyster Cove ella y William Lanney, o Lanne, también llamado Billy o "King Billy", que falleció en el año.

En 1873 Truganini fue trasladada a Hobart, a la casa de la familia Dandridge, donde murió tres años más tarde tras solicitar que sus cenizas fueran esparcidas en el canal D'Entrecasteaux.

Se organizó un funeral oficial y concurrido, con un féretro que resultó estar vacío: Truganini ya había sido enterrada la víspera en el cementerio de una cárcel de mujeres, la Female Factory de Cascades, un suburbio de Hobart, para poder ser exhumada posteriormente con fines científicos.

Dos años más tarde fue desenterrada por la Royal Society of Tasmania y expuesta en el museo. No fue hasta abril de 1976, en el centenario de su muerte, que sus restos fueron incinerados y esparcidos de acuerdo con sus deseos.

En 1997 el Royal Albert Memorial Museum, de Exeter, devolvió el collar y el brazalete de Truganini a Tasmania. Muestras de su piel y de su pelo fueron encontradas en el Royal College of Surgeons de Inglaterra, y devueltas a Tasmania en 2002. Se estima que los restos de unos 50.000 aborígenes tasmanos y australianos continúan en posesión de instituciones médicas y científicas en el mundo.[6]

Truganini fue descrita como una mujer de baja estatura, de hermosa y penetrante mirada, valiente e inteligente, y que de joven había sido muy bonita y atractiva. No tuvo descendencia.

Existe todavía una comunidad aborigen en Tasmania, descendientes en su mayoría de mujeres aborígenes de las islas del estrecho de Bass. Fanny Cochrane, una indígena nacida en el asentamiento de la isla Flinders, sobrevivió a Truganini y tuvo 11 hijos.

En 1975, el gobierno de Australia editó un sello de correos con la efigie de Truganini, dentro de una serie titulada Six Famous Australian Women (seis mujeres australianas famosas).


EPILOGO

H. G. Wells, en el capítulo uno de su novela La Guerra de los Mundos, (1898) escribió: "Debemos recordar la destrucción cruel y completa que nuestra especie ha provocado, no sólo sobre animales como el bisonte y el dodó, sino también sobre sus razas consideradas inferiores. Los tasmanos, a pesar de su apariencia humana, fueron completamente eliminados en una guerra de exterminio provocada por los inmigrantes europeos en un período de cincuenta años".


En 1997 el gobierno australiano pidió disculpas oficiales por el genocidio sucedido a todos los pueblos indígenas de Australia y Tasmania, el parlamento de la isla apoyo con unanimidad la declaración. El texto decía:

Que este hogar, en nombre de todos los tasmanios expresa su profundo pesar y sincera en el dolor y la angustia causada por las políticas del pasado en las que los niños aborígenes fueron separados de sus familias y hogares; pide disculpas a los aborígenes de las acciones pasadas y reafirma su apoyo a la reconciliación entre todos los australianos. Hay muchas personas que actualmente trabajan en la comunidad, la academia, los diferentes niveles de gobierno y organizaciones no gubernamentales para fortalecer lo que se ha denominado como la cultura aborigen de Tasmania y las condiciones de aquellos que se identifican como miembros de la comunidad descendiente.

En noviembre de 2006 Tasmania se convirtió en el primer estado o territorio de Australia en ofrecer una compensación financiera por las Generaciones Robadas (Stolen Generations), los aborígenes desplazados por la fuerza de sus familias por agencias gubernamentales y las misiones de la iglesia entre aproximadamente 1900 y 1972.

Cerca de 4.000 a 6.000 personas reclamaron ser descendientes de aborígenes tasmanios. Unas 40 personas fueron reconocidas como tales y fueron aptos para la compensación de la partida de 5 millones de dólares americanos.

 Pero nada compensa el sufrimiento de tantas almas, ni la destrucción de culturas milenarias. Nada.