Blog Urbano y de Vanguardia. La Pequeña Balboa, desde las ondas a las letras,
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como la gran lacra de la sociedad, Ley de Dependencia...

Opiniones personales, la vida cotidiana. Ideas, reflexiones. Comunicación personal.

viernes, 3 de agosto de 2012

GUNILLA VON BISMARCK.FILOSOFA CONTEMPORANEA


No se si recordáis que os contaba hace pocos días que en España en los últimos años contamos con una nueva lista de profesiones totalmente innovadoras y a todas luces curiosas.

Una de ellas es la de opiniologo profesional. El trabajo de estas nuevas luminarias de las ciencias sociales consiste básicamente en emitir juicios, dar consejos y valorar públicamente temas total y absolutamente delicados.

Estos nuevos profesionales son verdaderos apasionados de las técnicas más avanzadas en lo que se refiere a analizar la vida y milagros de determinados colectivos.

Creo que la primera opinologa profesional según consta en las actas más antiguas de las leyendas urbanas fue María Antonieta Reina de Francia.

Cuentan las crónicas que una mañana escuchó que el pueblo francés estaba indignado con el rey y el gobierno porque habían subido el precio del pan. La respuesta de la Reina fue al parecer “pues si no pueden comprar pan que coman pasteles” y por lo visto siguió enfrascada en alguna de sus altamente improductivas actividades reales.

Leyenda urbana o no, siempre encontramos en nuestras vidas a alguien generosamente dispuesto a mejorar la nuestra gracias a consejos poco o nada acertados que más que inducir a la parte aconsejada a la reflexión le induce a buscar la armería más cercana y liarse a tiros con el consejero espontaneo.

El caso más reciente lo encontrábamos el pasado domingo en las páginas centrales del suplemento dominical de una prestigiosa publicación.

No hacía ni dos días que se había hecho pública la cifra de desempleados en este bendito país, que tal vez alguno no lo sepa pero está en crisis, cuando una cara habitual de las fiestas más exclusivas celebradas en una famosa localidad de la costa sur de la Península (antaño pueblo de pescadores y que con el tiempo se ha convertido en el epicentro del escandalo más grande jamás contado de corrupción política e institucional) concedía una entrevista para el magazine dominical de un prestigioso diario.

Creo sinceramente que si hubiésemos escuchado las palabras de este nuevo Oráculo de Delfos tal vez nuestro país habría sorteado la crisis económica mundial de forma elegante y glamourosa y ahora oleríamos todos a rosas y no a mugre.

Nuestra opinologa profesional ofrece en la citada entrevista una serie de reflexiones dignas de aparecer por sorpresa en una caja de galletitas de la suerte rancias.

Es tal el clasismo que se desprende de sus palabras, tal la mentalidad feudal, tal la capacidad de ofender a aquellos a los que la crisis están vapuleando que te hace pensar en que la justicia divina va a estar muy ocupada con esta dama durante milenios.

Nuestra opinologa profesional, consejera desafortunada y representante de un grupo social que continua vivo y coleando nos cuenta cosas que ponen los pelos como escarpias al lector.

Por si no lo han adivinado ya les hablo de la condesa Gunilla von Bismarck-Schönhausen nacida el 23 de noviembre de 1949 en la residencia familiar de Friedrichsruh, Aumühle, Lauenburg, Schleswig-Holstein, Alemania Occidental y bautizada como Gunilla Margaretha Rosemarie Katharina Antoinette Yvonne Gräfin von Bismarck-Schönhausen

La condesa emparentada con el Canciller de Hierro y padre de la unificación de Alemania en el siglo XIX Otto von Bismarck nos hace llorar cuando cuenta que debido a la crisis económica “A la gente normal como yo no le va tan bien la vida como antes”.

Sinceramente no tengo idea de a que se refiere cuando habla de gente normal. Si este normal incluye a sus amigos de verano e invierno, entonces el concepto normal varia notablemente en función de la clase social a la que se pertenezca.

Y si a ella y a los suyos la vida les va mal, no le cuento al joven padre de familia que hace pocos días en Barcelona robó en una tienda pañales, leche infantil y pasta. Para que se hagan una idea de la historia, la policía pagó el importe de los productos sustraídos.

Tampoco le cuento la historia de una gran mujer Beatriz, que después de superar un proceso canceroso terrible, después de trabajar duramente ella y su esposo, no solo han perdido su trabajo sino que ahora tampoco perciben prestación por desempleo.

Ni me atrevería a contarles la historia de gente corriente a la que una asociación de mi barrio ayuda periódicamente reuniendo alimentos y productos de primera necesidad.

Por otra parte lo que a la condesa le produce estress no es solo la crisis sino el hecho de ser condesa porque “El titulo de condesa obliga a cierto comportamiento tiene una responsabilidad”.

Efectivamente. La responsabilidad de ser consciente de que su forma de vida no es precisamente edificante ni solidario.

El entusiasmo y la energía positiva que desprende la condesa resulta digno de admiración. Nos cuenta que “Esta segura que de esta crisis vamos a salir pero hay que dejarse de huelgas y cortar cosas superfluas”.

Me alegra saber que tan ilustre dama del mundo mundial está totalmente de acuerdo con el gobierno que rige los destinos de mi país. Me siento más tranquila. Y además tiene más razón que una santa. Las huelgas como dice la canción no son buenas, hacen daño y se acaba por llorar. Y sino que se lo digan a los mineros españoles.

Las huelgas la expresión máxima de una manía que tiene la clase trabajadora. Pensar y después protestar. Pero no se preocupe señora condesa que pronto no será necesario hacer huelga porque no habrá trabajo para nadie y por tanto la clase obrera no tendrá argumentos para chantajear a la sufrida patronal que a pesar de todo hace gala de un estoicismo digno de alabanza.

Y en cuanto a lo que la condesa puede entender por cosas superfluas tengo la sospecha de que nos referimos a conceptos distintos. Puede que para ella que “No se siente esclava de la moda” prescindir de nuevos diseños de “Escada y Yves Saint Laurent cuyos modelos repite en varias ocasiones pero que nadie lo nota porque usa complementos diferentes.” sea prescindir de cosas superfluas. Una lastima mire usted, por coincido plenamente en su valoración sobre el aspecto tradicional de las citadas firmas.

En el caso de la clase obrera tal vez prescindir de cosas superfluas tenga que ver con poner en la mesa un plato de comida caliente, contar con un servicio sanitario y farmacéutico decente y tal vez tener un lugar al que llamar hogar.

Lo que sucede es que son demasiadas las familias obreras que ya han renunciado por decreto a estos tres puntos y a muchos más. De esta forma según la ONU los niños españoles son los nuevos pobres del siglo XXI.

En otro pasaje de la entrevista nos cuenta la condesa que “Nunca ha pasado hambre excepto cuando ha hecho dieta”. Un comentario altamente respetuoso con los usuarios de los comedores de caridad instalados en nuestras ciudades y como no para con los habitantes de zonas del mundo que se quitan el hambre a tortas y excepto cocinar raíces y vivir de la ayuda internacional, cuando llega claro está, no pueden hacer más.

La cultura urbana de la condesa es rica y variada. Comparte con nosotros de forma intima que “A un super ha ido dos veces, para comprar, queso, plátanos, yogurt y chocolate y que aunque no es lo suyo le pareció interesante”.

Ahora comprendo el secreto de la sabiduría de la señora condesa. Su compra revela un alto conocimiento de la dietoterapia. Por no mencionar el estudio socio-antropológico que realizó a pie de estantería y caja registradora.

Cuanto valor, que serenidad, que sangre fría visitar el supermercado, hábitat natural de la clase obrera y salir indemne de tamaña aventura urbana.

Sufro inmensamente cuando la condesa nos dice que “su corazón está dividido entre España y Alemania”.

Creame que el resto de los habitantes de España también tienen dividido el corazón entre Madrid y Berlín. Y que cada vez que escuchan la palabra Alemania su corazón late desbocado y les invade un sudor frío, puesto que no se creen capaces de afrontar un nuevo reto de la entusiasta cancillera Merkel.

Pero ella es una mujer de mundo generosa y grande de corazón que gracias a que vive entre Suiza, Berlín, Ginebra y Marbella, ha comprendido el verdadero meollo de la crisis española.

Nos invita a mejorar nuestras costumbres y dice que “Los españoles debemos aprender de los alemanes y gastar menos hacer menos fiestas y trabajar mas”. Al parecer los alemanes han visto la luz cual Saulo a caballo camino de Damasco y se recuperan de la crisis tan ricamente.

Y es que a los españoles nos pierde el espíritu festivalero. Demasiadas fiestas de guardar y poco cuidado con los ahorros. Menos mal que algunos pusieron en manos de entidades prestigiosas sus escasos bienes y ahora dan saltos de alegría al comprobar que las citadas entidades no son tan solventes o dignas como parecía.

De su adorado refugio veraniego, situado en la costa sur de España nos cuenta que su familia llegó aquí porque “Su padre quería comprar un chale en Suiza pero su madre le dijo que prefería Marbella”.

Marbella, lugar idílico en la tierra “al que Jesús Gil impulsó y supo limpiar”, en el que en la época en que la familia de la condesa llega a su costa estaba muy bien para vivir puesto que en aquella época solo “veraneaban los Hohenloe, los Tysen los Rostchild”.

Vamos que no compartían toalla en domingo de verano ni competían por un lugar en primera línea de agua marina.

Claro está que en aquella época las familias españolas no se mezclaban con otras más ilustres y de sangre azul “porque no hablaban idiomas”. Ahora ya se porque España está a la cola en lo que se refiere al conocimiento de lenguas extranjeras.

La condesa se muestra bella y equilibrada puesto que ha variado sus hábitos diarios. Antes ella y sus amigos “dormían durante el día y de noche estaban de fiesta hasta el amanecer”. Ahora “se levanta a las ocho y se acuesta a las cuatro” que también es el horario de muchos de nuestros parados.

Para terminar la condesa nos dice que “Tiene sus momentos de felicidad pero claro con la crisis no puede serlo hay muchos problemas en el mundo”. Lo que nos lleva a sentir una zozobra inmensa.

Pobre señora condesa. No solo le afecta la crisis por ser una persona normal. Sino por ser una persona solidaria y de grandes sentimientos.

 Nuestra solidaria y empática condesa tiene su entrada en Wikipedia. Se nos ofrecen detalles de su vida personal, como por ejemplo los estudios.

Lo que no consta en su curriculum, es a que dedica el tiempo, en que trabaja. Aunque tal vez no lo necesita porque debe trabajar administrando patrimonios varios.

Sinceramente si en esto consiste pertenecer a la elite, me encanta pertenecer al pueblo llano.

Seremos más bruscos y vestiremos con poca elegancia. Pero nunca se nos ocurriría hablar tan a la ligera de temas que nos son ajenos.
Es un chiste de mal gusto que una persona de clase acomodada de lecciones de saber y estar a aquellos a los que la vida trata mal.
Tal vez si la señora condesa bajara más a menudo al super vería la cara más cruel y despiadada del mundo.
Dicen que los ricos también lloran. Por una vez no pienso emitir juicio alguno porque comprenderan que me parece lamentable que la clase privilegiada de lecciones a la clase obrera.







jueves, 2 de agosto de 2012

LA LEALTAD POR ENCIMA DE TODO EXCEPTO DEL HONOR


Llevo dos noches dispersa, pensativa, meditabunda y particularmente triste.

Tras un encontronazo del tipo “tren bala japonés embiste a coche modelo micro machine” me siento agotada.

A pesar de estar alerta, de pasar el tiempo controlando la velocidad y la dirección del viento, no he visto las señales. He sido incapaz.

Ahora mi cuerpo y mi mente están envueltos en una niebla densa y espesa que no me permite ver el camino a seguir.

Así que he decidido quedarme quieta en la cuneta y esperar a que la niebla se disperse para pueda mi camino sin tropezar en exceso con los socavones que encuentre.

Mientras estoy sentada en la cuneta al abrigo de un árbol escucho los sonidos de la noche. Escucho a mi corazón.

Son muchas las decisiones que debo tomar y son muchos los cambios a realizar.

No es la primera vez que la niebla invade mi camino.

No es la primera vez que me siento así.

Es como visionar un episodio de una serie de baja calidad en un canal en el que siempre repiten las mismas producciones.

Creo que lo mejor será cambiar de canal. Lo mejor será convertirme en guionista de esta parte de mi vida y adecuar la acción al ritmo que yo quiera marcar y no al ritmo que otros quieran marcarme.

Escucho a mi corazón que me dice que soy más fuerte de lo que creo.

Que en otras ocasiones he sobrevivido al desastre y que esta no será una excepción.

Simplemente se trata de soltar lastre primero y tomar impulso hasta volar.

Llevará tiempo. Exigirá esfuerzo y disciplina. Pero lo lograré.

De lo único que estoy segura es que mis principios están intactos. Sigo siendo fiel a mis convicciones.

Sentirse traicionada duele y muestra claramente cuan vulnerable eres.

La traición es una forma de asesinar los sueños de alguien de forma certera y no tan rápida como sería deseable.

La falta de honestidad es moneda de cambio habitual en nuestros días.

Lo que unos llaman crítica constructiva en realidad se llama ataque despiadado y furibundo.

Daniel en el foso de los leones. Así me he sentido. Vulnerable, pequeña, rabiosa y frustrada.

Ser el centro de un juicio rápido sin testigos que te defiendan, sin abogado y en base a unas normas arbitrarias ha sido demoledor y triste.

Lo terrible es que esta no es la primera vez y aunque debería estar acostumbrada no lo consigo.

Es en momentos como estos cuando acuden a mi mente frases dichas por otros más sabios que yo en circunstancias parecidas.

Alguien dijo que lo que no te mata te hace más fuerte. Eso espero porque estoy cansada de tantas puñaladas.

Katy Scarlata O’Hara, Una gran mujer del mundo de la literatura, un personaje femenino de ficción dijo que mañana sería otro día. Tenía razón porque si no mal asunto.

El gran Rocky Balboa dijo que nada acaba hasta que tu no decides que ha acabado.

Un policía que luchaba contra el crimen en la ficción dijo que la lealtad está por encima excepto del honor.

Oh lo siento. Excepto el primero Frederick Nietzsche el resto de mis filósofos de cabecera están censados en el universo paralelo de la ficción.

No obstante so más certeros incluso que los filósofos profesionales, reales porque sencillamente han nacido de las vivencias de gente extraordinaria que al crearles, al darles vida sobre el papel les han prestado sus conclusiones personales.

Así que es cierto. Lo que no me mata, me hará más fuerte.

A cada día desastroso le sigue una nueva oportunidad de enmendar los fallos.

Puesto que no he dicho la última palabra esto no ha acabado.

Y la conclusión más firme. Que la lealtad, mi lealtad es para los que se han ganado mi respeto.

Y que mi honor, una palabra que en estos tiempos no utilizamos demasiado o si lo hacemos es porque nos suena a algo grande e interesante que puede darle mayor lucimiento a nuestro curriculum, como decía que mi honor merece el respeto y la consideración que procuro darle a los demás.

Para empezar he soltado lastre en una forma típica en mi, el arrebato del momento. No soy persona de términos medios. Ya os lo dije. Soy como Baroja. Filias y fobias. Lo que amo y lo que detesto. Lo que respeto y lo que desprecio.

Y por una vez no me ha temblado el pulso ni me he sentido mal.

Puesto que al parecer no puedo aportar nada valioso, he decidido sentada en la cuneta al abrigo de este árbol mientras espero que la niebla se disipe y me deje ver el camino que tomaré el que está en el centro de esta bifurcación.

No me preocupa quien me siga, ni quien opine, ni quien se atreva a juzgar.

Ya he escuchado demasiadas veces el mismo argumento. Así que por una vez en silencio tomaré la maleta y seguiré mi camino. No el de otros, ni un camino prestado o previamente marcado. Será el mío, personal, propio e intransferible.

Corro el riesgo de estrellarme en pleno vuelo. Lo acepto.

Corro el riesgo de desorientarme en pleno vuelo. Lo asumo.

Corro el riesgo de no encontrar lo que busco. No me inquieta.

Ayer eliminé de mi plan de vuelo el lastre que creo que me impedía volar.

El tiempo dirá si me he equivocado.

Pero al fin y al cabo el error será mio.

Los demás que asuman los suyos.



Solo espero que en su vuelo nadie les haga daño, que no pierdan el norte que están tan seguros de conocer.

Solo espero que nadie les arranque las plumas o que les ate las alas.

Solo espero que nunca experimenten la angustia que me atenaza en este momento.

Que la experiencia les haga mejores seres humanos que yo.

Que la vida les trate bien.

Que nadie pisotee sus sueños.

Que recuerden que …la honestidad es algo importante…que nadie esta a salvo de los vientos repentinos… que nadie es una roca en si mismo…y que cuando escuchen doblar las campanas no pregunten por quien doblan. Lo hacen por cada uno de nosotros.

Gracias por la atención, gracias por la paciencia, gracias simplemente por todo y por nada.

Mañana será otro día en que por fortuna descubriré que soy más fuerte y no he muerto.

Mañana escucharé doblar las campanas pero en esta ocasión no serán por mi.

Todavía no, aun no. Llegará el momento pero no es este.

Son tiempos extraños en lo que hemos perdido la capacidad de comprender y valorar.

Son tiempos extraños en lo que la palabra dada no tiene valor.

Son tiempos difíciles en los que los valores no se enseñan porque suenan a algo anticuado.

No me importa. Siempre he sido un poco anticuada.

Y a estas alturas soy demasiado vieja para cambiar.

Al perro viejo no le puedes enseñar nuevos trucos.

Por lo menos a la que suscribe.

No tengo la paciencia y la agilidad suficiente. No me interesa.
Quien pueda y quiera leer entre lineas que lo haga.
Se que lo entendereís a la perfeccíón.

lunes, 30 de julio de 2012

LONDRES 2012-ESPAÑA2012-PROFECIA MAYA 2012


Hola!! Que tal? Que alegría estar de nuevo con vosotros! Gracias por esperarme y seguir ahí cuidando de este espacio que ya no es mío sino vuestro de todos.

Han pasado varios días desde que os conté alguna historia que a mi me preocupaba y que quería compartir con vosotros.

Os hablaba del 18 de julio de 1936 y del inicio de la Guerra Civil española. Os conté como me sentía cada vez que escuchaba alguno de los ciento, miles de testimonios de protagonistas de aquel conflicto que parece que no ha acabado.

Y digo que parece porque en realidad acabó en 1939. Pero cuando llegó la Transición Democrática no fuimos capaces de afrontar el pasado, limpiar las heridas, eliminar el tejido dañado y empezar de nuevo.

Lo que ahora somos como país, lo que al parecer nos define está basado en conflictos sin resolver desde la Edad Media.

Se dice pronto pero no se ha acabado todavía. Y así nos va. Enfrentados, poco o nada dispuestos a escuchar otras opiniones.

En los últimos meses la situación se ha vuelto insostenible. Lo que antes era un aire enrarecido ahora es un continuo estar en alerta y vigilar al que está al lado.

Porque expresar tus opiniones te hace sospechoso de traición. ¿A que?

Pues no lo tengo claro pero traidor a algo. A mi sinceramente no me importa nada porque mientras tenga claro que no me traiciono ni traiciono mis principios, entonces todo va bien.

El año pasado tuve el honor de trabajar en clase en área de informativos.

Sinceramente locutar un informativo es pan comido, excepto para la nueva hornada de informadores que pasan el tiempo imprimiendo un tono al texto realmente cansino.

Pero redactarlo, tener claro si comprendes de lo que estás hablando y por tanto tener claro que podrás contárselo a quien te escucha y que a su vez lo entenderá es la clave.

En segundo lugar lo mejor en estos tiempos es tener presente los antecedentes históricos. Algo que parece no importar. Por lo visto los conflictos que vivimos han surgido como las setas, como por ensalmo. Una espora que flota en el viento, se posa en la tierra y ala ya tenemos una rica seta.

Pero las setas tienen también su parte peligrosa. Sabemos por experiencia que hay que ser muy cuidadoso a la hora de recolectar setas en otoño más que nada porque las más bonitas y vistosas las que nos recuerdan a los cuentos de hadas, son las venenosas, las mortales.

Y algunas noticias son venenosas y mortales. Como cogerlas y trabajar con ellas es un arte. Un arte que se pierde con el tiempo. No se buscan antecedentes, no comprendemos nada de lo que decimos y provocamos una saturación informativa de cuidado.

Les aseguro que en España nos hemos convertido en expertos en movimientos bursátiles, en primas de riesgo, en caídas de inversión y en escándalos económicos.

¿Tenemos la más remota idea? Pues no pero lo fingimos. Sabemos que la prima de riesgo, no es una prima que viene del pueblo de visita y nos traerá problemas. Pero no tenemos idea real de lo que sucede. Eso si, opinamos que da gusto. Somos opinologos profesionales.

Hace unos días una persona que trabaja en banca, me contaba que había llevado a sus hijas al parque a jugar y que se había quedado fascinada con las conversaciones de altura de los padres y abuelos reunidos ante sus retoñuelos que mientras se estaban zurrando de lo lindo.

Por lo visto esta profesional de banca prefirió moverse en el anonimato porque temía que la linchasen los allí reunidos.

Y en cierta forma tenían razón. Pero hablaban de las personas equivocadas.

Los empleados de banca que atienden al publico en las sucursales de nuestras ciudades, no tienen la culpa de nada. Son curritos como los demás. Les pagan un sueldo y punto.

Los culpables están en los despachos grandes, manejando a su antojo el pánico del pueblo.

Pero tranquilos que esas lampreas gordas y lustrosas después de chupar la sangre de cientos de personas que depositan sus ahorros en cada entidad para no guardarlos en un calcetín bajo el colchón, se desprenderán de sus victimas hinchadas de sangre obrera y emprenderán rumbo a otros cuellos que chupar y desangrar.


Para ellos no habrá castigo alguno. Incluso se les otorgarán beneficiosas pagas y finitiquitos y se les pondrá una alfombra roja en la puerta para que abandonen la firma elegantemente después de haber dinamitado los cimientos más básicos, que residen en la confianza cliente-banco.



Pero además de opinologos en este país somos poetas maravillosos.

Por ejemplo me fascina la capacidad de los cuerpos de seguridad del estado para bautizar los casos en los que trabajan. Son totalmente innovadores, recuerdan más a un poema japonés que a una operación policial.



El siguiente paso en la creatividad literaria de este país reside en la estrategia informativa a la hora de presentar la noticia.

Me refiero por ejemplo al copago de medicinas. Los que lean esta pagina y no tengan idea de que les hablo tengan paciencia.

Imaginen a una persona que trabaja de sol a sol y que cumple con sus obligaciones civicas, por ejemplo pagar sus impuestos.

Estos impuestos se traducían en una garantía de futuro. Cuando no pudieses trabajar tendrías asegurada una pensión y una cobertura sanitaria que incluía recetas medicas gratuitas.

Pero cuidado, de gratuitas nada. Porque se supone que te has pasado la vida trabajando y pagando para sostener el país y para no verte obligado a vender cordones o cajas de cerillas como reflejan las novelas costumbristas de finales del XIX.

Pues ahora los pensionistas deben abonar un euro por receta hasta llegar a un tope para salvar el país y sus muebles.

En la fase vamos a ser creativos esta noche he escuchado atentamente que los responsables de los departamentos implicados se felicitan calurosamente porque gracias al copago se ha descubierto fraude en el uso de tarjetas durante años de pensionistas fallecidos.

Veamos, intentan decirme que nadie sabía nada, que en la era de la informática y la noticia instantánea nadie tenía conocimiento de lo que sucedía. Muy bien. Pues ahora lo sabemos. Así que manos a la obra. Contabilicemos lo estafado y que paguen el triple en concepto de vergüenza y escarnio, a modo de aviso publico.

Vaya que al final será cierta la leyenda que hablaba de que la época de Felipe Gonzalez a los pensionistas se les recetaba anticonceptivos que luego usaba la nieta y que nadie comprobaba.



Y he aquí que este bendito país se ha levantado con un agujero bancario en el que caben la Catedral de Burgos, el Taj Mahal y el Empire State.

Lo más curioso es que nadie sabía nada, nadie se dio cuenta.

Parece más una historia del Gran Miguel Gila. En una ocasión que interpretaba a un detective famoso decía que a él le gustaba ser discreto en los interrogatorios. Por ejemplo cuando detuvo a Jack el Destripador le dijo sutilmente “ pues que parece que aquí alguien ha matado a alguien”.

Es lo mismo. Jueces de gran prestigio que endosan al estado, ergo el pueblo, facturas de viajes privados. Presidentes de comunidad autonómica que se ven salpicados por escándalos económicos graves, probados por la justicia pero que salen oliendo a rosas del problema. Directivos de banca que se forran tranquilamente el futuro y que después de dinamitar la firma se hacen los locos y además salen por la puerta grande.

La lista de despropósitos es muy grande. Y alarmante. Porque el problema de España es que nadie asume su responsabilidad. Hemos llegado a un punto de inmadurez política, de falta de ética, de falta de moral y de poca o nula vergüenza que es un sinvivir.

La lista de gastos que genera este macro sistema de servicio público a todas luces obsoleto y poco útil es larga y dolorosa.

¿No se lo creen? Pues echen un vistazo.

Pagamos administración municipal que en caso de los pueblos es útil porque aglutina servicios básicos y necesarios.

Pagamos diputaciones que sinceramente todavía no he entendido para que son útiles.

Pagamos comunidades autónomas que en un principio eran tres porque ya durante la Segunda Republica funcionaban asi y que para no agraviar a los votantes se aplicó el café para todos, lo que significaba comunidades autonómicas a porrillo. Menos mal que la 18 comunidad está perdida en Polinesia y es inhabitable.

Estas comunidades autónomas son la erupción en la piel de los puristas del honor patrio y además de toda las cosas maravillosas que ofrecen tienen un parlamento y una serie de consejerías que luego la capital desoye.

Pagamos una cámara de diputados que ha resultado un pozo de anécdotas maravillosas, sobre diputados que poseen pisos en la capital y que cobran puntualmente la dieta correspondiente a la ayuda otorgada a los diputados de circunscripciones alejadas de la capital.

Pagamos un Senado que nadie sabe para que sirve, si no olvidamos que para cuidar del honor patrio, negar evidencias y constituir el premio gordo para políticos incomodos a los que resulta útil apartar de la primera línea pero a los que se premia por servicios prestados al país.

Pagamos partidos políticos y sindicatos que andan a la greña, no resultan resolutivos y nos venden y apuñalan a la que dejamos el colegio electoral cada cuatro años.

Pagamos un gobierno central que no ha entendido que está al servicio del pueblo y no a la inversa. Un gobierno que en los últimos meses está más por la labor de penalizar al pueblo incluso por respirar, que se está cargando los derechos más esenciales de la sociedad civil via decreto.

Pagamos unas fuerzas armadas destinadas a conflictos exteriores por aquello de salir en la foto internacional.

Pagamos diputados en la Euro Cámara en Bruselas.

Pagamos la vida de una primera familia que últimamente no anda muy acertada con sus ideas sobre como ganarse la vida, las compañías a frecuentar o como emplear el tiempo libre.

La lista es tan larga y deprimente que lo más increíble es que los casi 6 millones de parados del país y a los pocos que conservan su empleo se les pueda exprimir más.

En fin que andaba en esas cuitas, cuando de pronto recordé que la Ceremonia de los Juegos Olimpicos que este año se celebran en Londres estaba a punto de empezar.

Y conecté la televisión del comedor. Los ingleses lo han hecho muy bien.

La ceremonia les ha quedado preciosa.

Varias reflexiones se han podido hacer al respecto.

Por ejemplo miembros del ejercito británico portaban orgullosos la bandera de la Gran Bretaña que simboliza a las naciones que conforman el país, excepto a Gales que tiene su bandera propia, con un magnifico león rampante y que por ejemplo Tom Jones conocido como el Tigre de Gales desplegó en el escenario en un concierto ofrecido en Barcelona.

Y no pasa nada. Porque excepto Irlanda del Norte que es caso aparte, la Gran Bretaña está formada por cuatro naciones, que entre otras cosas tienen sus selecciones deportivas.

Y no pasa nada cuando en Escocia se ha recuperado el Parlamento y se habla de independencia con calma civilizadamente.

Y no pasa nada porque esas cuatro naciones que forman un país se han hecho visibles siempre.

Pero claro aquí se nos va la pinza con las banderas y del ejército mejor no hablar. Y no me refiero al componente humano de los diferentes cuerpos-

Me refiero a que por lo menos a mi no me consta que el ejercito de Gran Bretaña se haya liado la manta a la cabeza y cada vez que algo no le gustaba haya montado un golpe de estado y una guerra civil. En 1989 la gran mayoría de los mandos del ejército español habían participado en la gloriosa cruzada de 1936.

En 1981 miembros del ejército y la Guardia Civil y demás un día que se sintieron inspirados volvieron a arrastrar los sables por el Congreso de los Diputados y nos pegaron un susto mortal.

Otra de las imágenes de gran impacto visual fue el homenaje al sistema sanitario de Gran Bretaña.

No puedo imaginar que ahora se organizaran unos juegos Olímpicos en España y a alguien se le ocurriese semejante idea.

Le perseguían hasta la frontera con Francia por tocar la moral de la población. No me refiero al personal profesional. Hacen una gran labor con pocos medios. Me refiero a que los políticos han convertido el sistema sanitario español en el punto favorito de la población para descargar su ira verbal.

Los niños fueron los protagonistas de la ceremonia. Ellos son el futuro y la esperanza.

Los niños españoles han entrado en la categoría de pobres gracias a la situación económica que ha generado una situación alarmante según los últimos estudios. Ellos y los pensionistas están a la cola de las prioridades del gobierno.

Pero lo más impactante fue la intervención de Su Graciosa Majestad la Reina Elizabeth II de Inglaterra en la ceremonia y de uno de los símbolos del país, el agente secreto del servicio de inteligencia británico con licencia para matar James Bond.

La propia reina se prestó a una secuencia en la que Bond la acompañaba hasta un helicóptero que al parecer la llevaría al Estadio para presidir la ceremonia.

Su Graciosa Majestad que este año ha celebrado sus Bodas de Diamante con el Trono, llegó en paracaídas al Estadio. Es evidente que quien se lanzó al vacío junto a James Bond fue una doble de la reina. Pero la coreografía de la secuencia fue creíble y divertida.

No imagino yo que algo así pudiese plantearse en caso de celebrarse unos Juegos Olímpicos. Y si bien es cierto que la familia real británica en los últimos tiempos ha protagonizado algunos titulares un tanto escandalosos, no es menos cierto que todavía goza del prestigio ganado gracias a la labor de la desaparecida Reina Madre tras la subida al trono del heredero británico en los años 30 y su accidentada abdicación por amor dicen a una divorciada norteamericana.

El momento más tierno fue la interpretación del himno británico God Save The Queen a cargo de un coro de niños con discapacidad auditiva.

Pero claro aquí el problema del himno va más allá. El himno español es una marcha militar sin letra. O preferiblemente sin letra porque la que cantaba mi generación ensalzaba los valores manipulados tras la Guerra Civil.

El verdadero himno en realidad sería el Himno de Riego, con su melodía y su letra porque en verdad nadie ha disuelto la Republica de forma oficial. Simple y llanamente fue suprimida de forma arbitraria tras tres años de sangre y dolor en forma de Guerra.

Recuerdo la cara de pasmo de la selección española de tenis cuando hace años un afamado trompetista australiano en no me pregunten que evento deportivo internacional interpretó concienzuda y respetuosamente el himno español que no fue otro que el Himno de Riego, de la Segunda Republica.

En fin que la Gran Bretaña ha ofrecido al público un espectáculo maravilloso digno de ser recordado y admirado.

Lo más terrible es que en esta ocasión al otro lado del mundo se está produciendo una matanza de civiles que no parece cesar.

Me refiero al conflicto de Siria.

En 1992 mientras Barcelona vibraba con los Juegos Olimpicos en opinión de todos mejor organizados en los últimos años de paz, los Balcanes sangraban. Mientras en Barcelona lo pasábamos bien a menos de dos horas en avión la gente era masacrada sistemáticamente y la opinión publica al igual que en el caso de Siria lo encontraba normal.

Y es que el exceso de información nos ha anestesiado el alma.

Desde que las televisiones del mundo informaban puntualmente de la Guerra de Vietnam, hasta que un genio comentó en la Primera Guerra del Golfo que los bombardeos nocturnos eran “preciosos y que parecía el 4 de Julio o Navidad” hemos contemplado desde el sillón del salón demasiadas guerras y conflictos para que unos cuantos muertos más nos quiten el sueño.

Por cierto la semana pasada se anunció que una firma dedicada entre otras cosas al diseño de sistemas de navegación y control de armas y sistemas de guerra inteligente había aumentado sus beneficios.

Es la misma firma que aparecía entre los patrocinadores del olvidable Fórum de las Culturas por la Paz celebrado en Barcelona no me pregunte en que año y que visto lo visto no sirvió para nada.

En fin que como dijo el Barón Pierre de Coubertain lo importante no es ganar sino participar y que debemos aspirar siempre a ser altius, citius y fortius.

Pues nada que los Mayas y su profecía andaban errados. Que a este paso llegar al final del año para ver si el mundo acaba no es lo más duro.

Lo peor es vivir en La Piel de Todo e intentar llegar a fin de mes. Se lo puedo jurar.

Como decían aquellos en los 80, malos tiempos para la lirica.

martes, 17 de julio de 2012

18 DE JULIO 1936/18 DE JULIO 2012


Cada año en esta fecha me pregunto lo mismo. Me pregunto como fueron capaces unos cuantos de condenar a la violencia más absoluta a una mayoría, únicamente porque no supieron participar en el juego de la democracia.

Cada año el 18 de julio representa para mi ejercicio de reflexión y recuerdo. De reflexión porque trato de imaginar que pasaba aquel día en las vidas de los que se vieron obligados a defender su existencia porque unos cuantos decidieron tomar las armas y regar la tierra con la sangre de toda una generación.

Lo cierto es que la Guerra Civil española había comenzado 24 horas antes en las plazas de Ceuta y Melilla y en las Islas Canarias. Luego el 18 de julio de 1936 la violencia se extendió a toda la Peninsula y las Islas Baleares.

Hablar de la Guerra Civil sin haber vivido el horror y la violencia, el dolor y la pena, la miseria y el terror no es fácil.

Mi generación es la generación del silencio, del pecado, de la culpa, de la oscuridad. Mi generación supo que sus abuelos y sus padres habían vivido una guerra y una postguerra espantosas porque tras la muerte del general se empezó a hablar de ello en voz baja, en voz queda, con miedo.

Nadie excepto los protagonistas, unos de buen grado y otros a la fuerza, sabe lo que pasó.

Nadie puede opinar, únicamente podemos teorizar. Y escribir. Y desenterrar documentos, culpas y muertos.

Solo los pocos supervivientes de aquel desastre pueden hablar y cuando lo hacen sus ojos se quedan vacíos y se vuelven hacia el pasado con una intensidad que duele.

España se quebró en aquel 18 de julio de 1936. Se partió. Sangró. Y no se recuperó. Porque los que vencieron, no convencieron. Simple y llanamente se lanzaron a una loca carrera de destrucción y desastre que todavía hoy 18 de julio de 2012 resuena en nuestros caminos, campos y cunetas.

Hubo muertos de primera, con honores y medallas y muertos de segunda con ejecución y alevosía.

Los vencedores siempre dicen que la violencia en la zona republicana fue atroz. Y tienen razón.

Pero olvidan porque les conviene que fueron ellos los que se alzaron con violencia y odio contra la población civil que después de siglos de atraso y explotación, empezó a pensar que tal vez el mundo tenía un lugar para ellos.

Fueron los vencedores los que dieron el pistoletazo de salida para que aquella carrera desbocada acabase en el abismo más negro.

Fueron ellos los que no respetaron la voluntad del pueblo soberano.

Fueron ellos los que se sorprendieron porque no esperaban que el pueblo soberano se les enfrentase y les dijese que no aceptaban su tutela. Cuando un pueblo prueba y huele la libertad es imposible convencerle de que volver a la oscuridad es algo natural.

Estamos de acuerdo en que La Segunda Republica Española no fue perfecta, en que cometió fallos. Pero debemos estar de acuerdo en que no se le dio oportunidad alguna a la hora de mejorar los fallos y evitarlos.

Fue más comodo afirmar que la Republica trajo el desastre social. No. La República no engendró el revanchismo de la clase popular hacia las clases altas. El pueblo estaba harto de siglos de explotación y yugo, de arbitrariedad y manejo, de no ser dueños de sus vidas y sus sueños.

Y cuando los de siempre en nombre de los manidos principios de siempre decidieron que ya era hora de salvar el país, el pueblo llano se plantó y dijo que no. Que no pensaban renunciar a todo lo que habían conseguido y vivido.

La Guerra Civil Española fue la excusa perfecta para que los dos bandos ideológicos de la vieja europa se enfrentasen y experimentasen armas, estrategias y consignas que posteriormente durante la Segunda Guerra Mundial convirtieron Europa en el escenario del horro con mayúsculas.

Pero Europa tras la guerra enfrentó sus fantasmas y los exorcisó o al menos eso parece. Porque de nuevo nos encontramos en un momento delicado y critico en todos los niveles.

España continuó enquistada en la barbarie, retozando sobre los cadáveres, la injusticia y la sangre de los pobres.

El régimen político de España fue tolerado por una Europa culpable que dejó a su suerte al gobierno de la Republica.

Dentro de unas horas comenzará en ritual que llevo a cabo cada año.

Releer varios libros que hablan sobre la guerra civil española. El que más me interesa y al mismo tiempo me aterra es El Arte de Matar de Jorge Reverte.

Es un libro que duele y que al mismo tiempo resulta medicinal y catártico. Y que muchos deberían leer.

Especialmente las nuevas generaciones herederadas de los vencedores de la guerra que defienden lo imposible porque desde la infancia les han inculcado que ellos tienen la razón y los demás no.

Lo malo es que repiten sin entender las consignas que les han pasado sus mayores. Y eso resulta muy peligroso en exceso.

Lo se por experiencia. A mi me suspendían sistemáticamente en química. Hasta que decidí aprenderme de memoria las formulas más básicas. Y aprobé. ¿Imaginan que ahora me dedicase a manipular productos químicos sin entender lo que hago? Pues es lo mismo.

La nueva generación heredera de los vencedores de este despropósito llamado Guerra Civil repiten consignas sin entender un solo ápice de las mismas y eso es peligroso muy peligroso.

Para ellos y para los que les rodeamos.

Y henos aquí de nuevo otro 18 de julio con el panorama revuelto, con la vida desolada, con los sueños destrozados. Por culpa de la avaricia y del ansia de poseer de los herederos de los vencedores a los que debemos hacer justicia porque no solo ellos se han convertido en una plaga para el pueblo. Algunos de los más reputados y sobresalientes representantes del pueblo se han apuntado a este carro de avaricia y derroche cumpliendo la máxima de que la izquierda es un largo camino hacia la izquierda.

Como dice el refrán “entre todos la mataron y ella sola se murió”. Entre todos se han dedicado a desmantelar el futuro de nuestros hijos y nuestros mayores. Se han beneficiado, aprovechado y alimentado sin medida.

Entre todos nos han condenado a la pesadilla más atroz. Y sinceramente…

No se como lo han hecho pero lo han hecho. No se como ha sucedido pero ha sucedido. Nadie sabe la causa exacta pero todos conocemos el efecto, las consecuencias. Ahora todos parecen sorprendidos. Todos se preguntan como ha pasado. Todos plantean hipótesis que permitan comprender el origen de este desastre. Y por mucho que nos esforcemos el daño está hecho.

Buena parte de la población ha llegado al límite de su resistencia. No se trata de algo tan simple como puede parecer que nos suban los impuestos, que nos recorten los sueldos o las libertades.

Se trata nada más y nada menos de que quienes están a nuestro servicio, quienes deben procurar y proteger nuestro bienestar no solo no lo hacen sino que además nos faltan al respeto.

En realidad no les importamos lo más mínimo. No contamos para ellos. No somos historias individuales que sumadas hacen un todo magnífico y excepcional.

Solo somos cifras sin rostro ni sentimientos a las que se puede exigir, reprobar públicamente, insultar, golpear, prohibir, ridiculizar, explotar sin el menor signo de remordimiento. Sin un ápice de arrepentimiento.

Estamos ahí para ser exprimidos, utilizados, mangoneados, dirigidos, manipulados, destruidos.

Ni merecemos al parecer ni una disculpa ni una palabra de cortesía. Así que no podemos esperar a que nos muestren un solo gesto de respeto.

Se embarcaron ellos solitos en una empresa a todas luces destructiva. Como una plaga arrasaron todo a su paso. Por el mero hecho de poseer más, de tener más, de ser más.

Son depredadores de almas y haciendas. De nuestras almas que ya no resisten más esta situación. De haciendas humildes y que ha costado sangre, sudor y lagrimas levantarlas.

Decidieron entre todos que el mundo les pertenecía, que era suyo. Y nada les detuvo.

Se adueñaron de cada palmo de tierra, de cada céntimo, de cada ilusión, de cada sueño.

Y los devoraron, sin saborearlos, sin paladearlos, de forma repugnante y atroz.

No les importa que a su paso solo quede destrucción y dolor. No les importa que estemos inmersos en una agonía profunda.

No les importa nada ni nadie, excepto ellos y los suyos. Como las plagas bíblicas han arrasado a su paso lo que han encontrado sin ofrecer a cambio una solución.

Especulan, crean balances ficticios, elaboran planes que no llevan a ninguna parte, enmiendan o transforman las leyes a su conveniencia.

Si las ciudades les observan con ojos de cuencas vacías en las que antes bullían miles de ilusiones no les importa.

Si las calles son ríos secos por los que ya no transita la corriente humana no les importa.

Si los países claman de hambre y dolor no les importa. Nadie ni nada les importa excepto ellos mismos, que se han autoproclamado salvadores de la humanidad.

No respetan las arrugas del rostro de los mayores que han construido con tanto esfuerzo lo que ahora ellos se empeñan en destruir. Si esos mayores no pueden comer, medicarse o simplemente vivir no les importa. Tan solo cuenta el dinero extra que les hacen pagar para existir privándoles de la dignidad que otorga los años.

No respetan las ilusiones de los más jóvenes. Les niegan el acceso al futuro. Eso si a los jóvenes de los que consideran inferiores. Sus jóvenes, sus cachorros pueden acceder a lo que les apetezca que para eso son herederos de estirpes alimentadas con la sangre de los demás.

No respetan el paso firme de los más maduros, de los que creyeron en un futuro mejor. De los que jugaron según las reglas del juego del respeto, el esfuerzo y la honradez.

Han construido un paraíso privado por el que caminan saludándose satisfechos de sus logros, felices de su fortuna, sintiéndose invencibles porque según ellos la razón les asiste.

Nunca han soportado un solo reproche ni que nadie les reproche sus actos en voz alta.

Y si alguien se ha atrevido lo ha pagado caro. Muy caro. Con su vida en la mayoría de los casos.

Huelen el miedo como los perros de presa y se lanzan veloces a cazar a su victima.

Viven por encima del bien y del mal. Su interpretación de las normas morales es pasmosa.

Aplican una doble moral, un doble rasero para juzgar las faltas de los demás. A ellos normalmente les sale bien. A los demás, a los otros siempre todo nos sale mal.

Reinterpretan los códigos sagrados, leyendo entre líneas y aplicando matices que les favorezcan.



La pregunta que me hago tras contemplar como mi mundo, un mundo que cada vez reconozco menos, se desploma, es ¿hasta cuando lo vamos a consentir? ¿a que esperamos para plantarnos y decir basta? ¿Qué más necesitamos para comprender que todo esto es una locura mayúscula que se les ha escapado de las manos hace décadas? ¿Cuándo diremos se acabó y empezaremos a exigir responsabilidades?

Sinceramente no tengo la respuesta pero tengo millones de propuestas algunas de las cuales pueden resultar poco viables, pero si hay un problema y no aportas soluciones formas parte del problema

1-Lorca:No me refiero al gran Federico poeta y dramaturgo, ser humano excepcional. Me refiero a la ciudad de la región murciana afectada por un terremoto que aunque no fuese tan espectacular como los que conocemos a través de las películas de catástrofes, se saldó con muertos, heridos y sobretodo damnificados.

Les vimos durante meses alojados en tiendas de campaña gigantes, vimos como diversas zonas de Lorca se convertían en campamentos de refugiados. Sinceramente no lo comprendo.

No hubiese sido más fácil censar los edificios cuya construcción se había visto afectada por la crisis del ladrillo, evaluar el estado de los mismos y ponerse manos a la obra con capital público para terminarlos, dando empleo a los que se habían quedado sin antes del terremoto y a los que debido a la catástrofe se enfrentaban a un futuro negro.

No hubiese sido más sencillo censar a estos cientos de personas y contratarles para la reconstrucción de las zonas afectadas bajo la supervisión de los expertos. De esta forma la ayuda que pudiesen recibir en forma de alimentos y servicios básicos no resultaría una nueva línea en los informes de asistencia social, sino tal vez una nueva línea de esperanza que devolviese a los damnificados su dignidad.

2-Ancianos, Jóvenes y viviendas. Resulta increíble contemplar como nuestros gestores a la hora de remover un solo papel saben de nosotros más detalles de los que incluso nosotros conocemos. Pero lo más increíble es conocer el gran número de ancianos que viven solos, sin asistencia, compañía o acceso a los servicios más básicos. En la otra cara de la moneda nos encontramos con jóvenes que solos o en pareja desean empezar una vida independiente pero que no han podido acceder a una vivienda, la vivienda que según la Constitución es un derecho inalienable de todo-a ciudadano-a.

No sería más sencillo censar los edificios cuya construcción no ha concluido, equiparlos de forma optima, convertirlos en pequeños complejos con presencia de personal sanitario y de rehabilitación acreditados, lo que permitiría a los mayores vivir en una zona agradable.

No sería más fácil rehabilitar los pisos de los ancianos y permitir a los jóvenes el acceso a la vivienda, responsabilizándoles de cualquier reparación o desperfecto, del mantenimiento de sus viviendas.

3-Cheques bebé y subvenciones. No se trata de que los gestores repartan el dinero de forma paternal. Se trata de proveer a la sociedad de bienes, de servicios que nos permitan acceder a lo que todo ser humano merece. Una vida digna. Si se crean suficientes guarderías, parvularios y escuelas, si se permite que los padres y las madres puedan disfrutar de la infancia de sus hijos al tiempo que contribuyen a la producción del país, si se redactan leyes que regulen horarios y salarios, no será necesario premiar con ese tipo de subvenciones algo que debe ser una satisfacción y una carga.

No es necesario incentivar el crecimiento demográfico. Únicamente se trata de utilizar la lógica y los recursos.

La lista de propuestas es larga y está a disposición de quien la quiera. Y estoy segura de que a todos se les ocurren ideas brillantes al respecto.

Pero para empezar necesitamos recuperar el sentido común y la cordura y detener la caída que hemos iniciado.

Todo el mundo recuerda siempre a Gandhi y sus postulados sobre resistencia civil, objeción y no violencia.

Con ello logró vencer a un poderoso imperio.

Pero no podemos quedarnos con la teoría debemos ir más allá. Y comprender que nuestra voz puede y debe ser oída, escuchada.

Nuestros gestores nos deben un respeto.

Pidámoslo educadamente. Exijámoslo con firmeza.

El futuro nos pertenece y nadie puede decirnos lo contrario.

Los sueños pueden ser reales o pesadillas espantosas.

Yo prefiero sueños que se convierten en realidades pasmosas.

Las pesadillas deben quedar en el pasado.

El futuro puede ser brillante y excepcional. Nunca tenebroso y lamentable.

Pero ciertamente la decisión es nuestra, personal e intransferible.

Digamos basta, plantémonos.

Es la hora de que nuestra voz sea armónica y libre-

En pie, firmes, dignos, orgullosos, fuertes y soñadores.

La vida nos espera. Disfrutémosla.

Un abrazo a todos los que en estos días intentan hacer las cosas bien. A todos los que no se rinden. A todos los que creen que todo es posible.