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miércoles, 11 de julio de 2012

LOS MINEROS DE ESPAÑA (COSAS QUE SE PRESUNTAMENTE PORQUE LA INFORMACIÓN OFICIAL ES ESCASA)




 
 

Mi padre fue uno de ellos. En la década de los 60 del siglo pasado fue contratado por el gobierno holandés para trabajar en una de sus minas.

A diferencia de los mineros que anoche llegaron a Madrid después de una larga marcha, mi padre no tenía experiencia alguna en este duro trabajo.

La imagen que tengo de ellos es que pasan la mayor parte de su vida bajo tierra, arrancando el carbón de las minas para que pueda ser empleado como una de las partes del proceso de obtención de energía eléctrica.

Hay que ser muy duro para hacer este trabajo. Hay que estar hecho de otra pasta para soportar largas jornadas bajo tierra, sin ver la luz del sol, en un entorno húmedo y peligroso.

Siempre que pienso ellos me recuerdan a un gran ciclope, con su linterna en la frente para iluminar cada paso que dan en la oscuridad del pozo.

Siempre que pienso en ellos pienso en los canarios que llevaban consigo para detectar la presencia de gases y evitar una muerte horrible en las profundidades de la tierra.

Son gente que mira de frente, clara y con un alto sentido de la justicia.

Cada vez que han levantado la voz y el puño y han salido a la superficie protestar ha sido porque algo no iba bien.

La historia de este país conoce muy bien todos los episodios en los que los mineros se han plantado y han protestado por sus derechos y los derechos de los demás.

Lo que a continuación os cuente, puede que no sea como en otras ocasiones exacto y contrastado.

Pero es que los medios de comunicación serios, aquellos que se jactan de que son libres y de que tienen en su plantilla profesionales de la información serios y solventes, no han informado debidamente sobre el conflicto minero español.

Desconozco los motivos y sinceramente a estas alturas ya da lo mismo.

Los mineros para pesar de muchos llegaron la noche del 10 de  julio de 2012 a Madrid porque quieren hablar cara a cara con el Ministro de Industria y preguntarle al parecer porque no va a respetar los acuerdos firmados y que no caducan hasta el próximo mes de diciembre.

Han sido las redes sociales la gente corriente las que han informado de lo que pasaba en Asturias. De lo que estaban sufriendo las gentes de la cuenca minera.

Los medios de comunicación han informado ampliamente de los logros de la Selección Española de Futbol en la Eurocopa 2012 pero no han dedicado más que unos pocos minutos al tema minero.

Durante semanas una cortina de silencio ha impedido que el resto de la población conociera la situación en la cuenca minera española. Porque cabe recordar que a los mineros de Asturias y León se han unido mineros de otros puntos del estado que temen por sus trabajos y por el futuro de sus familias.

Lo único que se ha dicho es que los mineros han cortado carreteras, han levantado barricadas y han respondido a las armas de la policía con piedras y proyectiles caseros.

Lo único que se ha dicho es que son unos privilegiados que llevados por el egoísmo no quieren renunciar a las subvenciones que les permiten sobrevivir.

No se ha dicho que el problema se remonta a más de veinte años cuando un grupo de expertos de los que visten trajes de diseño y calzan zapatos estupendos, que no se han manchado las manos para trabajar y que nunca en su vida han bajado a un pozo minero decidieron que el carbón español no era rentable, porque su alto contenido en azufre le convierte en un material poco útil para obtener la energía eléctrica necesaria para abastecer la demanda creciente de la población.

Al parecer solo en la cuenca asturiana por entonces se ocupaban de la extracción de carbón más de 40.000 almas. Ahora tan solo se ocupan de este trabajo unas 4.000.

Al parecer se dijo en su momento que antes de que el sector fuese desmantelado se procedería a una sustanciosa inversión para dar alternativas a los trabajadores de las minas y a aquellos que viven de abastecerles a ellos y a sus familias.

Por lo visto en estos años se han destinado más de 24.000 millones para llevar a cabo esta reconversión. Y ahora que el plazo ha llegado, que debe estar todo listo para que sus comarcas no mueran, han descubierto que del dinero de la inversión publica no hay noticias, que los que lo recibieron para gestionar la transición laboral no están y que los que están no saben ni contestan.

Mientras todo esto sucedía, al parecer nos hemos abastecido de carbón procedente de Polonia por aquello de que somos miembros de la Unión Europea y que los productos comunitarios deben ser consumidos por los miembros de este club que cada vez que pronuncio su nombre me irrita más.

Hace dos noches el Ministro de Industria llamó privilegiados a los mineros y dijo que no piensa mover una sola coma de su discurso.

Y es que al parecer los mineros solo quieren hablar con él, lograr que se siente frente a ellos en una mesa de reuniones y les diga a la cara que no solo piensa incumplir los acuerdos firmados sino que está dispuesto a condenarles a muerte.

Se preguntaba anoche una conocida comunicadora de este país que sucedería ahora si la cuenca minera española dejaba de producir carbón, como se lograría que la producción energética eléctrica no sufriese merma alguna.

Ayer circulaba por las redes sociales una información que hizo publica el diario digital Publico.es.

Presuntamente el grupo Goldman Sachs que sobrevivió a la crisis de 2008 reconviertiendose en banca de inversión, ha creado una operación especulativa que da nauseas.

Al parecer Goldman Sachs almacena en el puerto asturiano de El Musel, en Gijón, miles de toneladas de carbón colombiano pagado al contado y que pretende vender en el mercado de futuros. El beneficio que pretende obtener es astronómico.

Hasta ahora esto del mercado de futuros no lo había entendido. Pero ha sido facil. Alguien o un grupo en la sombra ya ha decidido cuanto valdrá el carbón a final de 2012. Esto significa que el carbón debió llegar a Asturias antes de marzo de 2012 y ¿porque lo creo? muy sencillo.
Ayer 10-7-2012 el carbón se pagaba en Europa a 89’40 dólares por tonelada. Pero resulta que la previsión habla de que por tonelada se puede pagar

-en un mes 90 dólares

-en dos meses 90’25

- en el próximo trimestre 91’85

- a un año 97.

La tendencia también será al alza en EEUU donde ahora se paga 61’35 dólares por tonelada actualmente y 72’6 a un año.

Según informaba el diario asturiano La Nueva España la operación que ya ha cerrado la dirección del puerto asturiano consiste en hacer acopio de mineral en los diques de Gijón. Por lo visto ya se han descargado 156.300 toneladas llegadas desde Puerto Bolivar en el buque Rugia y se espera la llegada de otro flete similar.

No obstante esta segunda entrega de carbón puede que no sea autorizada por el equipo directivo del puerto puesto que tras la victoria del PSOE en las elecciones autonómica de marzo, la Autoridad Portuaria ha sido renovada y sus consejeros no estarían por la labor de apoyar una operación especulativa.

El equipo nombrado por el anterior presidente de la comunidad Álvarez-Cascos fue el que autorizó la primera llegada de carbón y dejó en el aire la segunda.

Por lo visto no es algo nuevo el hecho de que las compañías extractoras de carbón en España hagan pasar carbón importado como carbón autóctono para que las térmicas lo compren a un precio fijado por ley con criterios políticos y en teoría para ayudar a sostener comarcas que dependen de la actividad minera.

En los años 90 este tipo de operaciones triplicaban el precio del carbón español y lo convertían en rentable. Pero ahora este fraude no es tan beneficioso porque las plantillas de la minería de carbón se han visto drásticamente reducidas y porque los sindicatos mineros se han aplicado en la vigilancia contra el fraude. No obstante algunos sectores señalan a algunos dirigentes sindicales como gestores caprichosos de las subvenciones estatales y europeas y responsables de que a estas alturas de la película nadie sepa exactamente que pasó con los planes de reconversión trazados hace más de 20 años.

Que los mineros pierdan su salario y su trabajo condenará también a otros sectores a la miseria más absoluta.

Pero eso no importa al parecer

-a un gobierno que ayer mismo decidió que las ayudas a las personas que cuidan a enfermos dependientes deben ser suspendidas

-a un gobierno que nos cuenta que el IVA debe subir porque entre otras cosas pagamos un IVA más bajo que en otros países,

-a un gobierno que no reclama a los clubes de futbol los 752.000.000 millones de euros que deben a Hacienda, un gobierno que establece un trato de favor con el gobierno polaco y consiente que los jugadores de la Selección Española paguen los impuestos que deben tributar por las primas ganadas en la Eurocopa 2012 en Polonia y no en España

-a un gobierno que vive en una realidad paralela en la que mucha gente rebusca en las papeleras para subsistir y no se plantea reducir por ejemplo el parque móvil oficial

-a un gobierno que ha aceptado todos y cada uno de los puntos exigidos por la UE para obtener los 30.000 millones de euros que se necesitan inicialmente para sanear la banca española, la misma banca que ha estafado a miles de personas vendiendo productos tóxicos, la misma banca que ha especulado con todo lo especulable

-el mismo gobierno que cada vez que alguien se queja o eleva la voz le llama traidor

-el mismo gobierno cuyo presidente es esperado en tierras valencianas por los afectados por el ultimo y terrible incendio y que prefirió estar en el palco de honor jaleando a la Selección Española en Kiev,

-el mismo gobierno que rinde pleitesía a una iglesia alejada de las doctrinas de Jesús de Nazaret, preocupada en dar consejos sobre la vida real cuando en teoría no tiene ni idea de lo que pasa en la vida real y cuyo presidente organiza una puesta en escena lamentable para restituir un códice antiguo robado en tierras gallegas (me recordó a Rubalcaba recibiendo la enhorabuena por parte de José Luis Moreno tras detener al tipo que le apaleó y robó en su casa, el mismo tipo que huyó de la justicia por un error burocratico).

En fin que aunque todo lo que les he contado sea presuntamente cierto porque como les he dicho los medios de comunicación no se han molestado en informar porque era más importante La Roja y demás, espero que los que hablan de que los mineros son unos mimados se lo piensen dos veces antes de decirlo.

Estamos de acuerdo que las subvenciones no son algo positivo. Pero antes de cargarse un sistema antes de cargarse el plan A es necesario tener a punto el plan B. O al menos eso me contaron a mi en la escuela.


Pero este es un país de subvenciones y de lo que se queda por el camino y se distrae.

Hace unos años se inició la campaña contra el consumo de tabaco porque es malo para la salud. Bien pues resulta que cierta zona de la geografía española es una gran productora de tabaco cultivado y para rematar recibe o al menos recibía en aquel tiempo subvenciones de la UE para un cultivo de productos dañinos.

En fin familia que el cosmos nos pille confesados porque esto no ha hecho más que empezar.


EPILOGO

Los mineros se han manifestado ante el Ministerio de Industria. El resultado ha sido una carga policial que ha provocado la detención de 76 personas y heridas a otras 8. Entre los manifestantes se encontraban ciudadanos y ciudadanas desarmados y pacíficos.

Dada su peligrosidad social manifiesta el cuerpo de antidisturbios se ha empleado a fondo en su labor y hemos visto a personas de 60 años corriendo para que no les aplicaran un merecido correctivo.

Mientras el Presidente del Gobierno español apelando al bien del Reino de España (se puede ser más arcaico pero solo él logra el registro adecuado) ha anunciado las medidas economicas que simplemente han certificado el fallecimiento del estado del bienestar español y ha continuado sin reconocer que Bruselas-Berlin le han dictado el guión del discurso de 34 páginas que nos ha endilgado en el Parlamento. Es decir que sigue sin decir que hemos sido intervenidos como lo fueron en su día Irlanda o Portugal o Grecia.

Como dirían mis heroes favoritos "Que la fuerza nos acompañe, porque noto perturbaciones en el universo".


jueves, 5 de julio de 2012

HISTORIA DE FLORA UNA MASCOTA ENCANTADORA ABANDONADA


Hola de nuevo a todas y a todos! Cuantos días sin contaros nada! Y no es que no tenga un millón de cosas para compartir creedme. Lo que sucede es que como dijo Ortega y Gasset “Yo no soy sino yo y mis circunstancias” y mis circunstancias al igual que las vuestras me llevan a desarrollar un ritmo frenético que en ocasiones me hace desear que el día tuviese más horas para finalizar mis tareas de forma ordenada y tranquila.

Pero como dijo otro filosofo “lo que no puede ser no puede ser y además es imposible”. Así que de nada sirve lamentarse en exceso.

En fin que en estas y otras reflexiones andaba yo estos días cuando ayer viví una historia que a pesar de no ser importante, de que no aparecerá en las portadas de los diarios ni en las redes sociales ni en ninguna plataforma informativa, me obligo a pensar en el mundo que hemos construido.

La protagonista se llama Flora. Tiene unos ojos grandes y preciosos que te observan con mucha atención. Sus orejas son largas y están siempre alerta descifrando los sonidos del mundo que la rodea. Su cuerpo, cálido, tierno y delicado muestra las señales del hambre. Puedes notar sus huesos delicados a través de su piel, recubierta por un pelaje gris perla precioso y agradable al tacto.

Al parecer Flora llegó en la Navidad pasada a un hogar en el que la voluntad y los deseos de los niños son más importantes que la lógica y el sentido común. La niña de la casa deseaba tener un compañero de juegos vivo. Y alguien de su familia tuvo la brillante idea de regalárselo.

Flora no hace ruido, es muy coqueta y limpia, solo necesita para vivir lechuga, zanahorias, un poco de pienso especial para los de su especie y agua para hidratarse.

Probablemente con el tiempo Flora, por ser tan discreta y silenciosa, se ha convertido en una molestia para su joven dueña. No emite ruiditos ni sonidos atractivos como una videoconsola, no corre detrás de ti, si le lanzas un palito no sale disparada a cogerlo y traértelo, no imita sonidos. No obstante en las pocas horas que pude observar a Flora, me inundó una ternura tan grande y una tranquilidad aun mayor con solo verla que no puedo describir y que me sorprendió positivamente.

Me gustó conocer a Flora. Por su mirada inteligente, por su fragilidad, por su discreción, por su agradecimiento.

La encontraron en el patio interior del lugar en el que trabajo unas compañeras a primera hora de la mañana. Temblando, asustada y como os he dicho hambrienta y deshidratada y con muestras evidentes de que en las últimas semanas no la habían cuidado debidamente.

Mis compañeras al mismo tiempo que habilitaban una caja de cartón para que Flora se sintiese un poco más segura, y compraban una jugosa y tierna lechuga sin olvidar que también necesitaba agua para saciar su sed, iniciaron una actividad detectivesca digna de elogio.

Finalmente la joven dueña de Flora apareció. Y nos contó que sus padres le habían dicho que se había escapado pero que lo que al parecer había sucedido era que la habían abandonado a su suerte en el patio interior.

Flora fue afortunada porque a pesar de que no hay presencia felina en la zona, si que podemos hablar de compañías dudosas como las ratas de ciudad y las agresivas gaviotas, que con el tiempo han conquistado los cielos de Barcelona y cada vez que les parece llevan a cabo razzias de castigo y vuelos de intimidación entre humanos y demás animales de ciudad.

La joven propietaria de Flora renunció a su custodia y entregó a sus salvadoras la jaula y uno de sus juguetes. El siguiente paso consistió en encontrar antes de este fin de semana un nuevo hogar para Flora. Estoy segura de que la misión culminará con éxito. Por cierto Flora es un conejo hembra.

La reflexión que me ha ocupado en las últimas horas aunque es simple me ha llevado a desarrollar varios puntos.

Para empezar los padres de la joven ex propietaria de Flora, han cometido el error más grande que se puede cometer. Enseñar a su hija que los animales son juguetes y que por tanto una vez que se rompen o ya no nos interesan podemos deshacernos de ellos con total tranquilidad, como quien saca la basura de casa cada noche sin sentir remordimiento o culpa alguna.

Por otra parte le han enseñado que no es necesario afrontar responsabilidades en la vida. Si hacemos algo y sale mal, con negar la evidencia está solucionado el tema.

Así que las reglas de juego que empleamos en nuestra vida cotidiana en el mundo que hemos construido están regidas básicamente por el egoísmo, la falta de empatía, la falta de sensibilidad, la incapacidad para aceptar responsabilidades.

Todo y todos somos prescindibles y remplazables. No importa si se trata del ámbito familiar, del entorno laboral o de las relaciones personales o sentimentales.

Si algo no funciona se tira, se abandona y ya está pasamos al siguiente nivel. Si una mascota crece y nos molesta o ya no resulta graciosa se abandona en una cuneta, un patio interior o en el peor de los casos se le mata y ya está. Total son irracionales, no sienten, padecen o sufren. El ser humano es el rey de la Naturaleza y el resto de los animales están a su servicio.

Si un anciano se convierte en una carga, porque ya no es autónomo, porque necesita nuestra atención, nuestro afecto y cuidados, se le abandona en una gasolinera o se le ingresa en un centro y a otra cosa mariposa.

Si un niño resulta conflictivo o molesto se le conceden todos los caprichos y se acepta su chantaje emocional. Es menos cansado que enseñarle la diferencia entre el bien y el mal, entre lo correcto y lo incorrecto.

No queremos problemas, no queremos responsabilidades. No las toleramos. No las aceptamos.

Si un político es corrupto sabemos que el castigo que la ley le tenga reservado será menos duro de lo que merezca.

Si un banquero mete la mano en la caja de la empresa y arruina a los clientes, a los ahorradores y de paso al país, se le concede una ayuda publica y adelante con las hachas. No será el primero ni el último.

Si una selección de futbol gana una cifra escandalosa y moralmente reprobable por participar en un torneo importante, a pesar de llenarse la boca diciendo que representan al país en cuestión, puede que incluso no paguen impuestos por sus ganancias en su propio país. Tributaran en el país anfitrión porque el gobierno así lo ha acordado. No se preguntarán de donde sale el dinero que paga la fiesta de bienvenida retransmitida al mundo a través de cadenas y plataformas que harán su agosto con el evento.

Si un país está al borde de la quiebra, a punto de colapsarse económicamente, el gobierno de turno con la excusa de “quien bien te quiere te hará llorar” eliminará de un plumazo el estado del bienestar, aumentará los impuestos entre los más desfavorecidos, ahogará las esperanzas de futuro de los más jóvenes pero no tocará una sola coma de los presupuestos dedicados a su lucimiento y proyección.

Si un ministro ha formado parte de una empresa dedicada a la fabricación de bombas racimo, de las de verdad, de las que matan niños y civiles en general no nos entrará empacho alguno.

Si un gabinete presidencial gasta más de lo que debería en eventos, comunicaciones, sistemas informáticos, mientras los pacientes de algunos hospitales han sido advertidos de que las dietas prescritas no incluyen agua y que son los familiares los que deben hidratar a los pacientes, no pasa nada.

Si un joven permanece recluido en un centro de menores que no le ayudará a reinsertarse y que seguramente le permitirá doctorarse en delitos más importantes en la edad adulta, también verá como la crisis le afecta y el gobierno que gasta a manos llenas en eventos absurdos le dirá que ya no le servirán la merienda. Parece ridículo e incluso digno de chiste pero es real. Es cierto, se ha decretado.

La lista de agravios de los poderosos contra la base que les sustenta es muy grande, extensa y pesada. Tanto que parece que la llevemos todos a cuestas sobre nuestras pobres espaldas.

El futuro es incierto y negro. Pero con ejemplos como el que se le ha dado a esta niña con respecto a su mascota, a la pobre Flora, es mucho más aterrador.

Si no respetamos las cosas más sencillas de la vida, si no aprendemos desde el principio que las bases de la convivencia deben respetarse, estamos perdidos.

Todo empieza con una mascota un ser vivo abandonado a su suerte porque es prescindible. La lección es clara, somos depredadores de vidas y bienes y todo vale para obtener beneficios. Es lo mismo que dijo Maquiavelo “el fin justifica los medios”.

EPILOGO

No olvidemos que para mayor lucimiento de la final de la Eurocopa en Kiev han sido sacrificados mediante medios aterradores más de 40.000 perros.

No olvidemos que tras el atroz incendio de Valencia, Albacete y Murcia y los incendios que están por venir, las vidas animales, las que garantizan el equilibrio de la naturaleza pueden contarse por cientos de miles.

No olvidemos que cada temporada de caza termina con el abandono y asesinato de cientos de galgos y otros perros de presa que ya no resultan útiles.

No olvidemos que con cada vertido toxico y contaminante en ríos, lagos, mares y océanos, las perdidas animales son terribles.

No olvidemos que las mascotas no son juguetes, que no deben ser compradas, que no deben ser abandonadas, que no somos sus dueños, que no nos pertenecen, que son más generosas con nosotros de lo que merecemos.


viernes, 29 de junio de 2012

AMOR,ENAMORARSE,AMAR


Hola de nuevo. Llevo varios días sin contaros nada, sin asomarme a esta ventana que me permite disfrutar de vuestra compañía. Y no es que no tuviese nada que contar. Lo que sucede es que el mundo anda tan convulso, que diría mi amiga Yolanda Gispert, que lo único que me apetecía era guardar un poquito de silencio.

Así que en estos días de ausencia he recordado que le debía a mi amiga Annabel Pintó un tema que me propuso para reflexionar hace varias semanas. El amor.

¿Qué decir sobre el amor que no se haya dicho ya? ¿Qué comentar que no se haya comentado ya?

Es difícil hablar sobre algo que al parecer todos conocemos pero que como si se tratase de la imagen que obtenemos al mirar a través de un caleidoscopio varía a cada segundo que pasa.

Que no existe una definición cierta y universal del amor nos queda claro si observamos la ingente cantidad de ensayos, tratados y textos que hablan de este concepto.

Porque en realidad el amor es un concepto, una idea. No es algo tangible, algo que podamos tocar o cortar o contar o atrapar con las manos.

Pero a pesar de ser un concepto, el amor es el motor del mundo. De eso no me cabe duda alguna.

Por amor ignoramos el peligro, nos ponemos en peligro, cambiamos de lugar de residencia, de profesión, de credo.

Por amor nos convertimos en seres vulnerables y nos exponemos en ocasiones a el dolor forme parte de nuestra vida.

Por amor lo damos todo y lo perdemos todo. Por amor los tímidos se convierten en estrellas refulgentes y los orgullosos en leves rayos de luz.

Por mucho que nos empeñemos no podemos recordar cuando empezó este lío del amor. Ponerle una etiqueta a un concepto como este es harto imposible. Pero lo hacemos.

Tal vez sea porque siempre asociamos el amor a la reproducción y conservación de la especie. Nos consideramos tan evolucionados que algo tan instintivo y primitivo como el sexo nos incomoda y por tanto lo presentamos y legitimamos con un concepto aparentemente evolucionado y sofisticado como es el amor.

Y es cierto, los humanos no estamos programados para aparearnos y reproducirnos en una época determinada del año o de nuestra vida. Podemos hacerlo en cualquier momento del año y de nuestra vida tras alcanzar la madurez sexual.

Desde el principio las cosas estaban claras. Para perpetuar la especie era necesario que dos seres de distinto género se sintiesen mínimamente atraídos, se apareasen y fruto de esta actividad naciese un nuevo ser.

Pero al tiempo que evolucionábamos nuestras necesidades y ambiciones evolucionaban y pronto el sexo se convirtió en algo más.

El sexo pasó a ser garantía de alianzas entre clanes, de aumento de las riquezas y de continuidad de la historia humana a través de las generaciones.

Y cuando ya estaban las cosas medianamente claras nos dedicamos a complicarlas un poco más dando lugar a una serie de protocolos y rituales más o menos elaborados con los que se pretendía legitimar cada unión y los frutos de la misma ante el resto del grupo.

La aparición de personajes como los trovadores y demás seres sensiblemente evolucionados contribuyó a dar una nueva vuelta a la tuerca llamada amor.

Recuerdo en especial un libro medieval llamado El libro del Buen Amor de lectura obligada en el programa de estudios del bachillerato de mi generación. Pero recuerdo con mayor interés y cariño una obra del gran Fernando Fernán Gómez, finalista la edición de 1987 del Premio Planeta. El mal amor.

 La llegada a la corte de un grupo de damas que han conocido el amor cortés trastoca las reglas de comportamiento y las formas de relación entre hombres y mujeres dando lugar a situaciones irónicas, divertidas y jocosas.

Y es que desde la Edad Media las cosas del querer se han complicado o simplificado en función de la época en que nos encontrásemos.

Porque en realidad las cosas del querer se refieren únicamente a la capacidad de relación entre los seres humanos. Y digo seres humanos porque por mucho que los estamentos gobernantes y bienpensantes, empeñados siempre en poner orden en aspectos de la vida cotidiana que no lo necesitan, nos recuerdan de forma reiterada que lo del amor, se refiere a la relación entre hombres y mujeres, y que si hablamos de mujeres enamoradas de mujeres o de hombres enamorados de hombres, entonces estamos a punto de provocar que el cielo caiga sobre nuestras cabezas.

Resulta evidente que este empeño en clarificar las cosas, está más relacionado con el empeño de perpetuar la especie y legitimar los frutos de esta perpetuación ante los ojos del grupo.

El error reside en relacionar amor con reproducción o simplemente con goce físico.

Existen circunstancias a las que una pareja debe enfrentarse a lo largo de su relación en las que el sexo, la atracción física deja de ser protagonista.

Veamos. Un par de seres humanos se conocen un buen día y se sienten poderosa y mutuamente atraídos. Durante un tiempo dicen que “caminan entre las nubes, sienten mariposas en el estomago”, padecen una clara y preocupante tendencia a sufrir accidentes, a cruzar semáforos en rojo, suspiran cada cinco minutos sin venir a cuento y lucen una insultante sonrisa que te hace sospechar que se han tragado una percha.

Descubren los puntos que tienen en común, pasan largas horas de charla para alegría de las compañías telefónicas y provocan el aumento de la glucosa a su alrededor.

Imaginemos que finalmente deciden ir más allá y se conocen físicamente y que ya puestos deciden compartir techo y mantel.

Que la convivencia no es sencilla es de todos sabido. Renunciar a tu espacio vital, a tu privacidad requiere grandes dosis de afecto y locura.

Pero superados los escollos ahí tenemos a nuestra pareja feliz. Ahora imaginemos que se ven envueltos en un episodio de enfermedad o incapacidad temporal o permanente, en el que el sexo no tenga un lugar predominante.

¿Acaso no hablamos de amor cuando uno u otro acompañan a su pareja en el duro proceso de recuperación?

Pues entonces está claro que el amor y el sexo son complementarios pero que están separados. Puede existir sexo sin amor y amor sin sexo.

¿Acaso cuando una pareja debe estar separada durante algún tiempo por no importa que motivos, no hablamos de amor y de paciencia necesarios hasta que el rencuentro sea posible? Está claro que no existirá manifestación sexual debido a la distancia, pero que el amor seguirá existiendo y que desaparecerá o aumentará gracias a las diferentes formas de comunicación que encuentren los amantes para seguir unidos.

Seguro que estaréis diciendo a estas alturas que todo lo que os cuento resulta ñoño o cursi. Es la reacción más normal ante el amor. Nos sentimos tan vulnerables que para protegernos optamos adoptar miles de actitudes que nos hagan parecer más duros e invencibles de lo que somos.

El amor nos produce pánico. Un pánico escénico irracional. Un miedo que paraliza y altera nuestras funciones vitales más básicas.

Respiramos con dificultad, nuestro corazón late desbocadamente, nuestras pupilas se dilatan, somos más torpes, excesivamente locuaces y tremendamente atrevidos.

El problema del amor, reside únicamente en que lo idealizamos y lo convertimos en algo perfecto. Y no es cierto. El amor no es perfecto porque es algo propio de los humanos, seres infinitamente imperfectos.

Y tal vez en ello estriba su encanto. En que no existe una regla fija para hablar del amor, para vivir el amor, para disfrutar del amor.

Cada historia es única e intransferible. Cada historia tiene su duración. Y no por menos breve resulta menos intensa.

Lo que si resultaría de gran ayuda es que aquellos que por convicción se han negado a si mismos el amor no den consejos a los que realmente lo están experimentando.

Nadie puede ni debe legislar sobre el amor porque en realidad no obedece a reglas o normas, lugares, latitudes, edades o clases sociales.

Simplemente encuentras el amor cuando menos te lo esperas o este te encuentra mientras como decía John Lennon tú andabas haciendo planes.

Para lo único que debes estar preparado es para esperar lo inesperado, para dejarte llevar y disfrutar de cada experiencia, no importa si dura un año o medio siglo.

Lo importante es vivir la experiencia. Y en cuanto a las etiquetas, a poner vallas al bosque, a empeñarse en que el amor sea patrimonio de uniones heterosexuales, mejor no hacerlo. Porque una cosa es la perpetuación de la especie y otra construir una historia común entre dos elementos complementarios.

A los que hayáis encontrado el amor, enhorabuena.

A los que lo habéis perdido tranquilos que seguramente lo volveréis a encontrar

A los que no creen en el amor, preparaos porque el golpe puede ser terrible

Y a los que siempre andan enamorados del amor, benditos seáis por no perder la esperanza.

Ah, y por favor…no me habléis de que el amor es una cuestión de hormonas y demás. Y si es así bienvenidas sean las substancias que cambian y mueven el mundo.

Y ahora os dejo que como siempre que hablo de estas cosas, consultaré con una gran experta, Jane Austen que a pesar de la complejidad tecnológica de este mundo sigue vigente en el siglo XXI.

Pero de eso si os parece hablaremos otro día. De Jane Austen una gran observadora de la naturaleza humana y del amor, la pasión y la paciencia.

Pero insisto eso será otro día.

sábado, 23 de junio de 2012

TEATRO,VIDA,PASIÓN (DEDICADO A UNA GRAN MUJER TERESA NETTO,QUE AMA EL TEATRO MÁS QUE LA VIDA)


Me acabo de enterar de que el reloj vital del gran actor Juan Luis Galiardo, se ha parado definitivamente hoy, cuando sus manecillas marcaban 72 años.

Muchos le recordarán por el personaje que interpretó y creó en la serie Turno de Oficio de El Chepa un abogado de oficio maravilloso y de gran fondo pero reconvertido en cínico después de haber visto mucho y que tomaba bajo sus alas poderosas a un joven colega, interpretado por un joven Juan Echanove al que el primer día de guardia le pilla en medio de una borrachera grandiosa que el personaje califica de “pedete lucido”.

Para muchos Juan Luis Galiardo siempre será el galán por excelencia porque desde que debutó en 1961 lo fue en muchas ocasiones.

Pero se alejó de este perfil cruzando el Atlántico y creciendo profesional y personalmente como tantos otros hicieron en Méjico. Luego tras cosechar éxitos, premios, reconocimiento y madurez profesional regresó y diversificó su trabajo, pero a pesar de participar en cintas interesantes y en series de televisión no abandonó el teatro.

El 27 de septiembre de 2000 presentó ante la prensa el tramo final de una gira que le había llevado por toda España con la obra Las últimas Lunas.

La obra es original del dramaturgo italiano Furio Bordon y con ella otro grande Marcelo Mastroianni interpretó el último papel de su vida.

Decía Galiardo en aquella presentación que el texto, adaptado por otro grande Rafael Azcona, llegaba a Barcelona con un aire distinto. El humor bajaba de intensidad y daba paso al patetismo. Por ello prometía que el público barcelonés vería muchos guiños que no se apreciaban en el resto de España.

Galiardo llegaba con un objetivo claro. Venía a por todas. Quería que su futuro como actor fuese refrendado ya que el texto no necesitaba análisis pero él si y pedía que se le diese nota.

El director José Luis García Sánchez por su parte afirmaba que los actores no deben someterse nunca al dictamen del público el texto que se quiere hacer porque corrían el riego de empobrecerlo.

A Galiardo que daba vida a un viejo profesor de literatura antes de que su hijo le dejase en una residencia de ancianos le acompañaban Jordi Soler (el hijo) y María Elías, que interpretaba a la mujer del viejo profesor, ya muerta y con la que este creía mantener conversaciones. Las últimas Lunas nos contaba también la vida del anciano en el centro tras su ingreso.

Una amiga muy querida Marina Sánchez me invitó a asistir a la última representación de aquella obra. Ambas éramos admiradoras confesas de Juan Luis Galiardo, no solo por su físico imponente y su atractivo innegable sino por su talento actoral.

En el transcurso de la representación nuestras expectativas se vieron ampliamente satisfechas. El texto era brillante, la adaptación excelente y el trío interpretativo magnífico.

Pero la sorpresa llegó cuando el telón cayó por última vez. Cuando sonaron los aplausos la sala se vino abajo. Era el homenaje merecido a un gran trabajo. Como es costumbre los actores reaparecieron para saludar y agradecer al público su atención y su afecto.

Y Galiardo nos pidió silencio. Algo inaudito. Y nos habló. Dijo que siempre se había dicho que el público de Barcelona era exigente y que le constaba que tenía buen criterio. Habló de su experiencia en aquel teatro y en nuestra ciudad, de la gira, de toda España. Y nos aplaudió. El actor aplaudió a su publico y nosotros le respondimos más enfervorizados que antes.

No se trataba del pago que todo actor espera del público por mucho que el director de la obra hubiese dicho lo contrario en la rueda de prensa.

No se trataba del gesto mecánico que en ocasiones realizamos nos haya gustado o no la obra y obedece a la intención de no herir los sentimientos de alguien tan vulnerable y maravilloso como es un actor.

Se trataba de una autentica comunión entre el escenario y la platea, una onda expansiva de reconocimiento de talentos y sensibilidades.

No recuerdo algo tan maravilloso desde que en cierta ocasión la obra a la que asistía como parte del público finalizó con una oleada de respeto por el director, el gran Adolfo Marsillach. Carlos Hipólito (le recordaran por ser la voz narrativa de la serie Cuéntame) anunció que aquella era la retirada definitiva de Marsillach del mundo de Talía y pidió al maestro que saliera al escenario.

El público se entregó, se fundió con los actores y el equipo para rendir homenaje al gran Marsillach.

Confieso que desde que Juan Luis Galiardo pasó por Barcelona he vuelto al teatro en contadas ocasiones, especialmente para disfrutar de espectáculos de danza o musicales o comedias.

Se que si asisto a espectáculos de este genero teatral, humor, comedia o danza evito terrenos peligrosos.

No quiero que nadie se ofenda, no quiero que nadie me diga que no se lo que se sufre al montar un espectáculo, al intentar levantar al público de sus asientos, al marcar la diferencia dia tras día. No quiero que nadie me diga lo que significa actuar, el sacrificio personal y económico que representa. No por favor.

Lo que sucede que en mi infinita humildad como espectadora me niego a escuchar voces que no afinan, textos que no resultan naturales. Me niego a contemplar una sucesión de golpes y zapatazos, de cierre y apertura de puertas de decorado. Me niego. Me siento fatal.

Durante años en mi familia existió una tradición sagrada. Asistir al estreno que ofrecía puntualmente un gran actor español, retirado actualmente debido a los problemas de salud que le ha provocado un aparatoso accidente.

Es tan grande su talento, llenaba sin decir nada un escenario. Hasta que en cierto momento se asoció a otro artista, del que mis alumnos conocen sobradamente que si le nombran en clase me produce una crispación infinita.

No diré el nombre. Porque en todo caso se trata de una opinión personal e intransferible. No se trata de convertir estas líneas en un pulpito desde el que arrojar azufre y llamas.

Recapitulando, durante dos obras consecutivas el dúo me pareció aceptable. Especialmente porque el actor veterano seguía en plena forma y el artista en cuestión le asistía en escena de forma decente.

Pero cuando llegó la tercera propuesta teatral, ahí si que no pude resistir el tema. Fui incapaz de aplaudir al acabar la obra, así que no les cuento en los entreactos.

Salí del teatro renegando de forma poco constructiva.

Después Juan Luis Galiardo me reconcilió con el teatro pero por unas horas. Se lo agradezco.

Para mi el teatro es oficio duro y puro. Es pasión, es vísceras  y entrega. El teatro es la vida ni más ni menos. No es un texto que no me cuente nada y que además sea desgranado de forma afectada y poco natural de forma que lo único que quieres es salir corriendo y rematar al personaje para que no sufra más.

Par mi teatro es Vicente Aleixandre, Natalia Dicenta, Lola Herrera, José Bódalo, Alberto Closas padre, María Luisa Ponte, Agustín González, Fernando Fernán Gómez, Jesús Puente, Emilio Gutiérrez Caba, Irene Gutiérrez Caba, José María Rodero, Elvira Quintillá, Fernando Guillen, Gemma Cuervo, Emma Penella, Lola Gaos, Juanjo Menendez, Manolo Gomez Bur, Jaime Blanch, Josep María Flotats, Josep María Pou, Emma Vilarasau, Paco Moran, Pepe Rubianes…tantos nombres excepcionales que se quedan atascados en el teclado y que me traen recuerdos maravillosos de aquellos años en los que asistir a una representación era como asistir a algo sagrado, a una liturgia que no es de este mundo mortal.

Dijo un gran actor de este país que quien no hace teatro alguna vez o de vez en cuando en lo que se refiere a la interpretación camina cojeando.

Y tenía muchísima razón.

Porque la clave está en la interpretación. Nada más y nada menos. El autor o la autora, escriben sobre lo que les preocupa o lo que conmueve. Y los actores y actrices interpretan para el público los signos gráficos, que combinados se convierten en palabras y a su vez en frases y que encierran emociones y sentimientos.

Pero por encima de todo el teatro es la voz. Una voz que te conmueva y te eleve que te haga soñar, sufrir, amar, olvidar que estás sentada en un asiento y que se convierta en la guía perfecta para moverte entre los hilos que movidos magistralmente se conviertan en un tapiz milagroso que te permita conocer que sucede en cada episodio de esa batalla de Hastings tan particular.

Pero actualmente nadie cuida la voz ni el oficio.

Algunas luminarias surgen de la pequeña pantalla y creen que con eso es suficiente. Una de ellas hace no muchos años confesó que había descubierto que debía trabajar un tiempo en el teatro para mejorar profesionalmente.

En otra ocasión, tampoco hace tanto, leía asombrada que el protagonista de cierta obra de Tennessee Williams no había considerado necesario visionar la creación que había realizado el gran Marlon Brando sobre el personaje que interpretaría en el escenario. Me temí lo peor. Y no me equivoqué porque las críticas fueron demoledoras. El personaje en cuestión es un animal apasionado, de voz atronadora y al parecer el joven que nunca había visto a Brando en la cinta mencionada y que tampoco consideraba necesario hacerlo, no proyectaba la voz más allá de la tercera fila.

Cada año cuando el curso empieza les comento a mis alumnos que deben distinguir entre actores-actrices y el otro grupo los artistas.

De nada me sirve que alguien a quien todavía no se porque el público le aclama fervoroso, construya sus personajes con una caracterización perfecta a través del maquillaje y el vestuario y sin embargo su voz suene en cada ocasión igual que la anterior, nasal y chillona.

Tengo todavía muy presente la ductilidad de que hace gala Gary Oldman en la versión de Francis Ford Coppola del Drácula de Brahm Stoker. Y no me refiero solo al maquillaje o el vestuario. Me refiero a la variedad de registros de voz con los que marca las transformaciones del personaje.

Hace algunos meses se estrenó la cinta La mujer de negro. Era el paso siguiente del protagonista de la saga de Harry Potter, Daniel Radcliffe en su carrera profesional. Mi comentario únicamente fue que si resultaba la mitad de interesante que la creación del gran Emilio Gutiérrez Caba y de Jorge de Juan, Radcliffe habría logrado su objetivo.

Varios años atrás se estrenó en Barcelona una obra aclamada por el público y la crítica, que posteriormente fue adaptada al cine. Durante meses escuché elogios encendidos del texto y el trabajo actoral.

Fue en ese tiempo cuando un compañero alumbró la idea de adaptar el texto en forma de radioteatro. El proyecto nunca se materializó. Recuerdo que me pidieron que diese vida al personaje femenino principal. Y recuerdo también para mi vergüenza que pasé la mayor parte de los ensayos enredando a los compañeros, y lanzado bolitas de papel. No me había aburrido tanto en años.

Así que de alguna forma aunque nunca haya visto la representación, empecé a respetar un poco más el trabajo de aquellos que la protagonizaban. Si eran capaces de que el público entendiese una sola línea del texto y además al salir se mostrase satisfecho y entregado, entonces se trataba de un grupo de profesionales mayúsculos. Porque defender semejante tueste requería tablas y oficio. Y mucho.

Siempre intento, aunque en los últimos años no he logrado mis objetivos, que mis alumnos interpreten pasajes de Cirano de Bergerac, Hamlet o puestos a complicar las cosas La Venganza de Don Mendo.

Esta última obra es una composición en verso, que resulta instructiva y divertida al mismo tiempo.

La Venganza de Don Mendo ha sido elevada a la categoría de clásico imprescindible gracias a Fernando Fernán Gomez y Manolo Gomez Bur. Es una buena muestra de lo que significa el trabajo de voz.

Porque todos creemos que interpretar poesía es sencillo. Y no lo es. Busquen el documento en el que Pablo Neruda destroza sus maravillosos sonetos. Y lo digo con total respeto. El maestro era un gran poeta, grande e insustituible. Pero como rapsoda desde luego no fue dotado por la madre naturaleza de un talento excepcional.

Espero no haber ofendido, ni haber despertado la ira en nadie.

Simplemente se trata de la opinión humilde de una espectadora que creció con aquellas grandiosas propuestas teatrales en formato televisivo llamadas Estudio 1. Eso fue antes de que los culebrones imposibles llegaran a estas latitudes, antes de que los jóvenes talentos pensaran que por dar vida a una heroína descafeinada o un héroe atormentado en la pequeña pantalla era suficiente.

No es cierto. El teatro es mucho más que todo eso. El teatro es la vida vista desde una perspectiva analítica y cercana. El teatro es el espejo roto de la existencia de los mortales, reconstruido a pedacitos.

El teatro es la pasión de los mortales alentada por los dioses.

El teatro es el corazón y la voz.

Imaginaos por un instante el milagro del teatro griego y romano. No existían micrófonos, ni altavoces que llevasen el sonido de las escenas al último punto del teatro.

Pero si existía una técnica magistral de construcción que dotaba al escenario de sonoridad y una técnica actoral, que permitía al público que siguiese atento cada evolución de los personajes. En la época del maestro Shakespeare tampoco existía técnica alguna que permitiese escuchar a Romeo enamorar a Julieta a distancia y sin embargo el público vibraba con las aventuras de los personajes.

Ah y quien crea que no tengo experiencia en este ámbito se equivoca. Intenté acceder a los cursos de una institución tan prestigiosa como L'Institut del Teatre de Barcelona. Pero el tribunal consideró que mi pronunciación de la lengua de Ramón Llull no estaba a la altura de las circunstancias y eso que entre los miembros del tribunal se encontraba una profesora que había impartido un curso de voz aquel verano y que me había animado a presentarme al examen de ingreso de la institución. 

Tal vez tenían razón porque los barceloneses hablamos fatal esta lengua tan nuestra y especial. Mi respuesta fue contundente: yo esperaba acceder a los cursos de interpretación, pero si además debía aprender dicción y pronunciación no tenía inconveniente pero no me parecía justo que se me rechazará de plano por algo que en realidad tenía solución.

Al abandonar la sala en la que los candidatos a formar parte de tan prestigiosa institución sabía de antemano que no sería admitida. Y así fue. Como tampoco fue admitido un joven que llegaba avalado por la mismisima Marta Graham, que recomendaba que se le arropara y apoyara puesto que su talento era excepcional. Como él tampoco tenía rancio abolengo, se quedó compuesto y sin plaza de estudiante.

Aquel hecho no obstante fue providencial. Me disponía a abandonar el edificio cuando encontré en un pasillo a la gran Mercè Lleixà, una actriz que nos dejó hace un tiempo, en plena juventud y madurez interpretativa. Estaba acompañada de Helena Munné, hermana de otro grande Jordi Munné a ambas las conocía a través de una amiga común.

Al verme llorosa y desencajada me interrogaron sobre el origen de mis penas, y sin dudarlo me aconsejaron que provase suerte en una institución menos conocida, en aquel momento, pero en la que sin duda me enseñarían los rudimentos del oficio. L'Escola del Teatre.

Y tenían razón. Durante todo un verano descubrí la magia del teatro gracias a la severidad, la austeridad y el talento de un gran director. Boris Rotenstein. Que gran maestro, que gran ser humano. Gracias Boris, gracias infinitas.

L'Escola del Teatre entoncés estaba instalada en un local cutre, pequeño y escondido en una callejuela del casco antiguo de Barcelona. Ahora afortunadamente no solo ha abierto sus alas y se ha trasladado a otro lugar mitico, la montaña de Montjuich sino que sus instalaciones han crecido.

Cada año tienen el detalle de enviarme información sobre el programa de estudios del siguiente curso y cada año espero que el milagro se obre y volver a ser alumna suya. Pero por el momento no es posible.

Con los años la vida me llevó a convertirme en actriz de voz para la radio y más tarde me aventuré a explorar otros campos.

Pero inicié una carrerita que no llegó más allá del primer salto por cuestiones personales.

Tal vez no fue brillante, ni apareció en los carteles más selectos pero les aseguro que algo se de tener al publico ante ti, de sentir dolor de estomago y de memorizar un texto que tu misma has escrito y decirlo, compartirlo, actuarlo.
Pero no he venido a hablar de mí sino de un grande que se ha ido esta noche y que deja atrás un sabor maravilloso entre aquellos que pudimos asistir al milagro de su arte. Juan Luis Galiardo. Grande, inmenso, insustituible.




viernes, 22 de junio de 2012

QUERIDO MR DONALD TRUMP, DEAREST MR DONALD TRUMP


Cuando un animal que vive en libertad, enferma o simplemente envejece, las leyes de la naturaleza son claras e inexorables. Su final está próximo.

Los seres vivos nacemos, crecemos, nos reproducimos o no, envejecemos y finalmente nos llega la muerte.

En ese momento y de acuerdo con las leyes de la naturaleza empezará un proceso, necesario por muy desagradable que nos resulte.

Ese cuerpo muerto desaparecerá tras un proceso más o menos largo de degradación. Para ello una serie de animales desde los más diminutos hasta los más grandes, aprovecharán cada porción del ser que ha finalizado su ciclo hasta que finalmente este desaparezca y no quede un solo átomo que recuerde su paso por la tierra.

A pesar de que estos animales sean tan desagradables cumplen su función y nunca salvo casos extremos traspasarán las normas más elementales que la Naturaleza ha dictado desde el principio de los tiempos.

En el mundo de los humanos las cosas no son tan simples. Uno de los signos más evidentes de la evolución de nuestra sociedad fue la aparición de rituales de enterramiento que han variado a lo largo de los siglos y en función de la cultura de cada latitud.

Respetamos o al menos lo intentamos a nuestros muertos. Les enterramos con reverencia. Les brindamos homenajes sentidos. Les recordamos siempre. La muerte no solo es una parte, la parte final del proceso. Es también una oportunidad para que los vivos muestren su grandeza a través del homenaje que rinden al desaparecido.

Pero los humanos como somos a pesar de lo que creemos sobre nosotros mismos una de las especies más imperfectas de la Tierra, nos comportamos peor que los animales que tan molestos nos resultan, los carroñeros.

Cuando tenemos la certeza de que alguien de nuestra especie está acabado socialmente, de que esta a punto de quedarse tendido en la cuneta de la vida, cuando sabemos que su vida no vale mucho para nadie ni siquiera para él mismo, nos lanzamos en picado, buscando las sobras, buscando sus despojos.

Nuestro vuelo es raso y agresivo, nuestras intenciones nada loables. El que ha caído no recibe demasiada ayuda para levantarse de nuevo.

Y así es como está España. Tras las últimas noticias del día de hoy sobre el rescate o no rescate económico tan ensalzado la semana pasada, tras saber que de momento tendremos que esperar un poco más para que nos llegue el oxigeno salvador en forma de dinero rápido, tras escuchar una vez y otra los despropósitos de nuestros gestores, de nuestros representantes ante el resto del mundo, ahora sabemos que somos como un animal herido de gravedad, que intenta por todos los medios encontrar un refugio que le permita sanar y evitar que los cimarrones, los perros salvajes vestidos con traje y corbata le despedacen y engullan sus despojos.

Hasta septiembre nuestro futuro será mucho más incierto que nunca porque nos han traicionado y nos han dejado solos, heridos de gravedad en medio de tierra de nadie esperando un rescate que de momento no llega.

Expuestos a la arbitrariedad de los mercados financieros, todos intentarán derribarnos y acabar con nuestras expectativas.

En los últimos días los medios de comunicación se han hecho eco de las palabras pronunciadas por uno de esos depredadores económicos en una entrevista.

Es uno de los hombres más ricos del mundo. Muy rico. Pero parece que no tiene suficiente.

Me refiero a Donald Trump, el magnate norteamericano, que afirma que España está en venta y anima a los carroñeros de siempre a tomar porciones enteras de nuestro país a placer, por nada.

No muestra Mr. Trump un solo ápice de respeto por los que habitamos esta gran parcela que según él está en venta.

Al parecer su idea de hacer negocios y seguir engrosando su capital consiste no solo en depredar a quien está gravemente herido sino también en humillar a los benditos y sufridos habitantes del país.

Le ha contado al mundo el Señor Trump sin empacho ni titubeo que España es una ganga, que somos un país de mercadillo. Que el único inconveniente es que tal vez quienes nos compren deban pasar un tiempo con nosotros, pero que resulta un sacrificio nimio comparado con las promesas de amasar nuevas fortunas.

Con estas afirmaciones Mr Trump no solo se retrata ante el mundo como lo que es un hombre de negocios sin escrúpulos, sino como una persona que respeta muy poco o nada al resto de los mortales que no tengan en su cuenta corriente una cifra de más de seis ceros.

Lo malo no es que Mr Trump opine así. Lo malo es que nadie del gobierno español le ha pedido explicaciones o ha elevado una queja pública.

Pero claro, poco podemos esperar de quienes nos gobiernan si para justificar la situación actual, prefieren no asumir públicamente sus responsabilidades y optan por lanzar mensajes tan desafortunados como que España no es Uganda.

Y ahí si que Uganda ha reaccionado de forma rápida y elegante recordando que su economía se recupera a buen paso y que no necesitan rescates de nadie.

Querido Mr Trump, tal vez le parecemos un país atrasado y moribundo. Pero le aseguro que seguimos en pie. Que a pesar de nuestras diferencias internas y de nuestra peculiar forma de ver el mundo seguimos vivos y con ganas de pelea.

Por fortuna quienes nos representan no constituyen la verdadera esencia de España.

Mi gente es laboriosa, inteligente, dinámica. Mi gente no se asusta por nada puesto que como dice el refrán “Hemos hecho guardia en peores garitas”. Se lo puedo asegurar.

¿Qué usted quiere hacer negocios en este país? Estupendo. Nos gusta crear industria. Pero por favor no nos menosprecie ni nos insulte. Tenemos muchos defectos porque somos humanos pero le aseguro que el número de virtudes que nos adornan es importante.

Lo que pasa es que no nos merecemos los gestores que tenemos. En absoluto. Somos buena gente y no merecemos lo que nos está pasando.

Solo queríamos un poco de tranquilidad, algún ahorro para la vejez y trabajar en paz. Ver como nuestros hijos crecen sanos y felices, inquietos y curiosos.

Solo queríamos eso. Pero nuestros gestores que tampoco nos respetan demasiado se han empeñado en esquilmarnos el alma.

Y mire usted, en ese punto han dado en hueso. Porque otra cosa no, pero capacidad de resistir las peores tormentas de la historia, capacidad de levantarnos y seguir en pie nunca nos ha faltado.

No somos un mercadillo (con todo respeto a quienes se ganan la vida honradamente en esos espacios tan populares como necesarios para los menos dotados económicamente), no somos un bazar en el que encontrará gangas. En absoluto.

Baje de sus torres maravillosas y camine por alguna de nuestras ciudades y lo verá. Comprobará que somos la leche. Que a poco que recordemos que podemos con todo lo lograremos.

La gente del Mediterráneo somos así. Una mezcla de trigo, vid y aceite que nadie puede detener.

Mr Trump ¿se ha parado a pensar el flaco favor que le hace a sus compatriotas con ese tipo de declaraciones poco respetuosas y humillantes para con mis compatriotas?

Me imagino que no. Le digo esto de buen talante. Para que piense un poco la próxima vez que dirá en público.

Porque la gente de aquí no dirá que ha sido usted quien se ha expresado así.

Mi gente dirá que ha sido “un americano, un yankee” el que lo ha dicho.

Y por fortuna usted no es el exponente máximo de lo que representan los EEUU y los millones de seres que habitan ese gran país.

Por razones personales me siento muy cercana a EEUU. Y con el tiempo he aprendido que los norteamericanos son personas solidarias, generosas, firmes, solidas, curiosas, inquietas, sensibles y especiales.

Su país es y ha sido el país de las oportunidades. Pero no solo de las oportunidades económicas. Sino de las oportunidades personales.

¿Acaso ha olvidado que cuenta la leyenda que al pie de la Estatua de la Libertad se puede leer “Envíame a tus pobres”?

¿Acaso olvida que su país es grande porque su gente es grande de espíritu y corazón?

Su conducta, sus palabras, su forma de ver la vida, no solo me producen escalofríos y nauseas.

Me produce una tristeza infinita porque de un solo golpe no solo ha humillado a mi gente y a mi país, simplemente porque le parecemos prescindibles. De un solo golpe ha herido en lo más profundo a su gente y su país.

Y le aseguro que su gente, su país no se merecen una imagen tan triste.

Únicamente merecen gran respeto y afecto.

Le parecerá extraño pero sabe aprendí ingles, con una profesora de Chicago y si alguien me habla de grandes ciudades del mundo pienso en las que forman el espíritu americano de costa a costa.

Respeto mucho a todos y cada uno de los que viven, sueñan y construyen EEUU cada día, de sol a sol.

El resto de los mortales sabemos que lo que los políticos decidan o hagan no representa en absoluto a las gentes que son la esencia de un país. Y eso ocurre con los EEUU. Tal vez la política de sus gobiernos no sea comprendida o compartida. Pero eso no representa al pueblo de los EEUU. En absoluto.

Como tampoco lo que han hecho los políticos de mi país, los gestores de esta Piel de Toro representa  al pueblo.

Así que Mr. Trump, sinceramente recuerde antes de expresar sus opiniones lo que dijo un filósofo: Si no puedes mejorar el silencio calla o traducido "If you aint got nothin nice to say, then don't say anything at all".

Y si viene por aquí, no suba a la torre más alta. Camine por las vías más concurridas, escuche lo que dice el pueblo.
Verá que no estamos en venta, que seguimos resistiendo la tormenta, que somos grandes, que somos cabezotas, que no nos rendimos, que caemos y nos levantamos y que si, en efecto, somos diferentes. Y ahí reside nuestra grandeza. En que somos el fruto de la evolución de culturas milenarias.

Queridos amigos de los EEUU, God bless all of you, God bless, care, protect and help all of us!

Es una suerte que los pueblos no sean el reflejo de los que en teoría les representan.

Y aviso a navegantes, carroñeros y aprovechados. Este conjunto de seres maravillosos, que habitan La Piel de Toro no está  muerto  ni en venta.

Estamos vivos y más que nunca. Ahora solo falta que nos lo creamos.

Recordad que dijo el poeta “Caminante no hay camino se hace camino al andar”.

Así que animo y a caminar, que sentados no conseguiremos nada.