Blog Urbano y de Vanguardia. La Pequeña Balboa, desde las ondas a las letras,
comprometiéndose con la actualidad , con los problemas sociales y con el día a día.

Violencia de género, Niños robados, Injusticias sociales,
La realidad de los pensionistas, El Alzheimer
como la gran lacra de la sociedad, Ley de Dependencia...

Opiniones personales, la vida cotidiana. Ideas, reflexiones. Comunicación personal.

martes, 15 de octubre de 2013

HOY NECESITO UN POQUITO DE TERNURA



Tengo un millón de cosas por hacer, por leer, por escribir. Os prometo que quiero concentrarme, quiero hacerlo con todas mis fuerzas. Pero no lo consigo. Es una tarea imposible, titánica.

Bueno seré sincera. Es una tarea sencilla y fácil de realizar. Pero lo que sucede es que ando con la cabeza llena de risas y suspiros y así no hay manera. Imposible.

Me siento como cuando era niña, mientras la profesora se empeñaba en compartir sus conocimientos con sus alumnas, yo dedicaba el tiempo a mirar por la ventana y fantasear, especialmente cuando llegaba la primavera o cuando llegaban las primeras golondrinas a finales de mayo. Era la señal de que el verano estaba a punto de llegar.


Pues ahora ando igual. Dispersa. Soñadora. Buscando cometas y golondrinas en el cielo. Andurreando por caminos que no aparecen en los mapas. Explorando lugares que nadie ha visto.

Deleitándome con sabores que todavía no se han inventado. Aspirando aromas que solo yo puedo apreciar.

En el lugar en el que me he perdido la luz es brillante, los colores suaves y vivos, la temperatura agradable. Hace días que ando perdida a ratitos.

Pero hoy me he tomado unas horas libres y me encanta estar así. Prendida estoy del descubrimiento de nuevos aspectos de palabras conocidas. Palabras que brillan de forma diferente si el sol las ilumina. Palabras que me envuelven y que me gustan. Palabras por el momento sin voz. Palabras escritas, elegidas, engarzadas y regaladas.

Me he tomado este día libre, dedicada a perderme por este lugar maravilloso, al menos para mí, porque hoy no tengo clase y echo de menos a mi profesor.

Tengo deberes y se que sería estupendo trabajar un poquito más, esforzarme un poquito más porque mi profesor lo merece y es un tipo serio.

Pero es imposible. Si no tengo esa guía que impide que me disperse, sino tengo cerca la capacidad de disciplina de la que mi profesor hace gala, me pierdo por sendas y vericuetos.

Exploro el universo desde las emociones y me descubro sonriendo. Es imposible no sonreír. Y me gusta porque la sensación es tan cálida y tan agradable que la recordaré mientras mi cuerpo haga sombra.

Ya se que a mi alrededor el mundo se convulsiona y se cae a pedazos, que el sufrimiento no cesa y que la amargura está presente a cada paso. Pero hoy el cuerpo y el alma me piden sensaciones y emociones más suaves y hermosas.

Ya se que en cada rincón, en cada esquina, en cada palmo del terreno, los gritos de dolor, la amargura del mundo es cada día más terrible.

Pero hoy necesito, al menos por unos segundos, de la ternura, la paciencia, el ritmo lento de la vida. Hoy necesito que mi alma y mi corazón respiren. Que mis ojos se limpien del polvo del camino por el que transitamos tantos en ocasiones sin rumbo y en otras buscándolo.

Hoy necesito el abrazo, el beso, la caricia, la suavidad. El silencio de la mirada cómplice. Esa respiración acompasada. La languidez propia de un corazón satisfecho, ahíto.

Se que cuando deje este paraje personal, este universo secreto y privado, veré de nuevo con los ojos físicos la realidad que nos rodea.

Se que cuando abra los ojos todo será igual. Pero de momento, vivo este instante que invento para mi alma y mi corazón.

Sueño con los ojos abiertos. Respiro, aspiro, saboreo, acaricio. Y noto como la energía vuelve a mi y comprendo al sabio de pelo blanco cuando dijo, que la "energía no se pierde solo se transforma y cambia de forma".

Cuando abra los ojos se que veré con mayor claridad el camino, pero también se que no es probable que llegue a puerto a la primera. Conociendo mi tendencia personal, daré vueltas y me perderé por otros caminos y exploraré otras curvas y recodos otras sendas. 

Hoy echo de menos, añoro, anhelo. Intento ser racional, pero es imposible. Me late el corazón desbocado pero lo refreno sino quiero que salga también a explorar por su lado. Tengo cientos de palabras dispuestas a salir al mundo como torrente descontrolado. Tengo miles de imágenes en la palma de las manos para pintar en el aire.


Estoy a punto de despegar del suelo y creo que lo mejor será continuar pisando la tierra. Pero es que no puedo. La lógica tiene razón, debería hacerle caso. Pero el alma y el corazón no me escuchan. Han tomado la decisión de seguir disfrutando del paisaje hasta que el sol se ponga. Entonces se recogerán, entrarán en casa y cerrarán los ojos.

Puede que descansemos o no. Porque algunas noches la senda que me lleva a este paraje se conecta fácilmente y me tienta y me lleva más lejos, y mis huesos se hacen líquidos y ya no puedo parar. Vuelo alto y lejos y casi toco el sol.
En fin creo que debo ponerme manos a la obra y concentrarme y ser disciplinada y hacer lo que debo hacer, leer lo que debo leer y escribir lo que debo escribir. No os engañéis.

Será mi cuerpo el que permanezca sentado en esta silla haciendo lo que debe. Mi alma se ausentará porque le han salido alas y solo quiere volar y jugar.

Y no lo impediré, no lo haré porque por una vez estoy de acuerdo con ella. Es fantástico volar. Es maravilloso saber que puedes volar.

Mañana haré los deberes temprano y los tendré listos. Hoy no puedo concentrarme porque echo de menos a mi profesor a mi maestro.
 


Mañana os contaré cosas con mayor coherencia y seriedad. Cosas más serias, cosas de las que pasan en el mundo. Pero hoy...no puedo...¿me disculpáis verdad?


¿Sabéis lo mejor?
Que no me arrepiento.
Que si pudiera pasaría
más tiempo
 jugando con el viento.



NO RENUNCIAREMOS A NUESTRO SUEÑO



Esta tarde un querido antiguo alumno y desde hace años valioso amigo, me ha invitado a un café para charlar de cosas nuevas, de aspectos profesionales, de lo divino y lo humano.

Es un tipo sólido, honrado, trabajador a carta cabal. Pasó un año en Sevilla con una beca de estudio porque deseaba especializarse en Historia de la Américas.

Podéis imaginar cual es su expediente académico para obtener una beca de tal calibre. Viajó a Sevilla, estudió, aprendió y cuando su beca acabó regresó a casa.

Al poco de regresar su familia y él, como las familias de más de 6 millones de personas vieron como la crisis económicas hacía presa en su magra economía se reinventaron para vivir.

Su padre se convirtió en autonomo, montó un pequeño negocio familiar en el ramo de la alimentación y evidentemente el negocio fracasó, los que sois autonomos y autonomas no necesitáis que os cuente el resto de la historia.

El primer año mi amigo pudo trampear la situación y continuó con su carrera universitaria en la Facultad de Historia.

Trabajó en lo que pudo para sortear las dificultades que plantea el Plan Bolonia, pensado para dedicar todo el tiempo al estudio e impedir que el alumno, la alumna puedan trabajar (bueno cuando se podía claro) para pagar alquiler, comprar comida y esas cosas que hacen los seres humanos empeñados en vivir.

Perdió sus trabajos, buscó otros nuevos. Siguió peleando, estudiando, viviendo. No lo logró. No había nada para él. Se vió obligado a tramitar el subsidio por desempleo. Sus padres perdieron el negocio familiar.

El pasado mes de julio se presentó a los examenes finales y los aprobó con buena nota. Tan buena nota que podía optar a beca, pero...como en el expediente familiar figuraba el dato de que "su padre era empresario" arruinado, endeudado, sin haber cotizado lo suficiente como para optar a una pensión digna, pero "empresario" su beca estaba a punto de desvanecerse.

Pero no solo fue opción a beca fue su futuro lo que se desvaneció, lenta y dolorosamente como humo y niebla.

Cumplimentó los tramites de pre-matricula. Fue el momento exacto en el que supo de que lado estaban los dados. Por supuesto del suyo no.

Los dados estaban del lado de un ministro, que está encantado de conocerse. Un tipo al que las polémicas le sientan bien y se desayuna cada día con unas cien broncas.

Pero que ante todo, por encima de todo, destaca por su nula empatia. Es incapaz de sentir nada por los demás.Especialmente si los demás son pobres, le llevan la contraria y se atreven a opinar.

Ese ministro, que no goza  precisamente del afecto de buena parte de la población lo que por otra parte se la trae al pairo (por no expresar una grosería) ha ideado una ley de reforma educativa perversa, alejada de la realidad y las necesidades educativas y culturales de quienes forman parte bien como alumnos bien como docentes de la comunidad académica.

Una ley que ha logrado lo que nadie pudo imaginar. Unir a padres, madres, hijos, hijas, profesores, profesoras y ciudadania en general, en un estado de rechazo y cabreo que ha convertido en aliadas a generaciones que habitualmente andan a la greña y estamentos que solo se cruzan por el pasillo.
Su ley ha sido refrendada gracias a la mayoría absoluta que ostenta su partido tras las últimas elecciones generales. Más que aprobada, ha sido jaleada, elevada a los altares de la sinrazón.

Solo falta que un día de estos nos suelte "Toma toma tomaaaa, chupate esa...yo tengo una ley chachi y tu te vas a tragar articulo por articulo y además el presi me quiere a mi y a ti nooo".
Tanta demostración de fuerza, tanta sobervia lo único que ha logrado es que mueran miles de sueños antes de florecer, que miles de futuros profesionales queden en la cuneta de la vida, que toneladas de talento queden enterradas entre toneladas de papeles que se desvanecerán en el tiempo hasta que no quede rastro alguno de las vidas truncadas que el egoismo de tan pocos ha causado en tantos.
Después de hablar con mi amigo me ha confesado que ha tenido que dejar la carrera a tan solo seis asignaturas del final.

Seis asignaturas que cuestan 6.000 euros. Seis asignaturas solo seis le separan de alcanzar una meta. Pero bueno no importa total solo se trata de un joven honrado, trabajador, educado, simpático y con talento, que siempre ha vivido según las normas de la más absoluta corrección.

Que más da que sea uno de los 10.000 alumnos y alumnas que se quedarán fuera de la vida académica.

Jovenes que por otra parte tampoco no tienen un futuro claro porque si para sus padres el futuro laboral es inexistente para ellos, para ellas, ya ni se percibe.


Mi sobrina mayor (ya os he hablado de ella) es otra joven con talento. No lo digo porque sea mi sobrina. Me remito a sus logros academicos. Desde el parvulario ha demostrado que es tenaz, inteligente, talentosa, una buena niña, educada, que quiere a sus padres, a su familia, que nunca ha causado el menor contratiempo, que adora a su hermana pequeña.

Las últimas dos semanas las ha pasado presa de una crisis de angustia, en la que únicamente repetía entre lágrimas "Que va a ser de mi vida, que haré con mi vida". El responsable de esta crisis es el mismo tipo que ha hecho posible que mi amigo abandone una prometedora carrera universitaria.

Mi sobrina accedió a la universidad con un buen expediente, cursó los dos primeros años en Madrid y mientras estudiaba trabajó en lo que pudo para ahorrar. Su sueño es especializarse en estudios medievales. Su mejor oportunidad esforzarse por obtener una beca Erasmus en Francia. Logró su beca sobradamente y además se pagó varios cursos de francés para prepararse convenientemente.

Su estancia en Francia en Bordeaux ha sido una experiencia increíble. Alejada de su familia, a la que siempre ha estado muy unida, intentado en todo momento no salirse del presupuesto, estudiando un año academico de nivel universitario en una lengua extrangera. El resultado fue grande. Aprobadas las asignaturas.

El último año de carrera lo ha cursado en Madrid de nuevo. Digamos que la crisis no permite demasiados lujos. Y estas dos semanas, tras batallar con un director de proyecto inepto, que nunca acababa de dar las especificaciciones adecuadas para su trabajo, logró presentarlo. El objetivo cursar un Master.

Para ello necesita un pequeño empujón, una beca. Hoy 14 de octubre se ha presentado a la sesión informativa del Master, sin tener una idea clara sobre el tema de su beca
 
 
.



Pero no importa el ministro está feliz. Provocar violencia verbal le pone a tono, le hace sentir invencible. No importa si una familia ha pasado los últimos años ahorrando, si una joven encantadora y con talento ha demostrado sobradametne su valia. No importa.

El sistema ha estado a punto de engullirla unicamente por la afición de seres ebrios de poder que no la conocen personalmente pero que pueden arruinarle la vida.


No hace muchos días aparecía en la prensa la historia de una joven de 16 años de Madrid, cuyo expediente académico es de sobresalientes y matriculas de honor, que sueña con ser criminologa que tal vez a fecha de hoy haya dejado el instituto.

Sus padres son desempleados de larga duración que no pueden reunir los 60 euros que cuesta mensualmente el transporte que la lleva de casa al instituto.

Otro talento perdido, desperdiciado, porque alguien ha decidido que debe dejar sus estudios por 60 euros mensuales.



 


Y todo este caos, este desastre, este lío de proporciones dantescas...¿porque? Simple. Por egoísmo y ambición desmedida.

Lo único que me gustaría pedir a quienes arruinan vidas que no conocen...es que dejen los despachos, salgan a la calle  y nos digan a la cara, a cada uno, a cada una que quedamos eliminados del juego, que no hemos pasado la prueba exigida, que somos prescindibles...
A estas alturas de mi vida, ya he asumido que el sistema  me ha apeado de la carrera. Lo asumo aunque no lo apruebe o comprenda.
Pero hacerlo con los jóvenes, con el futuro de una sociedad, es un ejercicio de crueldad tan gratuita como innecesaria.

Señor ministro pregunte a su presidente algo que me no acierto a comprender. Cuando ya no quede nadie más por eliminar, cuando ya no queden más victimas que ofrecer a la gran maquinaria impuesta por Berlín (por favor no nos engañemos hace tiempo que Bruselas fue borrada de la lista de invitados) ¿se ofrecerán ustedes para aplacar las iras de este sistema que por mucho que insistan en lo contario, está fuera de control?
Le aseguro que hoy me hubiese gustado compartir con usted el instante amargo en el que mi antiguo alumno, ahora mi amigo, me ha contado que se ha visto obligado a dejar volar su sueño, su pasión.


No creo que llegue a entender el desastre que ha provocado ya la defensa ciega de la macroeconomía.
Estoy de acuerdo en que el ejecutivo del que forma parte lidia con problemas heredados.

Pero también convendrá usted conmigo que si tantos no hubiesen metido la mano en las arcas públicas, a estas alturas todavía podríamos mantener la cabeza fuera del agua y hacer pie. Así que...

Espero que algún día sienta
los remordimientos.
Pero no lo creo.
Usted ha nacido para arruinar sueños.
 
 
 

domingo, 13 de octubre de 2013

LO QUE SE DEL FRACASO (BASTANTE), DEL EXITO (NI IDEA) Y DEL TALENTO(MUCHO)







Les oigo a primera hora de la mañana. Se levantan muy temprano, como pájaros que tienen mucho que vivir y volar. Canturrean, gritan de alegría,ríen.

Se produce un silencio y de pronto escucho a su madre decir alborozada "Muy bien, estupendo, que bien lo has hecho". Celebra un pequeño logro, un triunfo en su camino diario por la vida.

No puedo evitar una sonrisa cómplice que no solo celebra el éxito de mis pequeños amigos, unos pronto cumplirán dos años, mis Perlas cumplirán cuatro.

Mi sonrisa celebra el acierto pedagógico de sus padres. No saben no tienen idea de lo balsámico que resulta para alguien como yo, escuchar que alguien anima a esos maravillosos proyectos humanos a seguir descubriendo y explorando.

Nadie imagina la calidez que me produce esa escena escuchada aunque no vista. Los que sois padres y madres diréis que al fin y al cabo esos padres han hecho lo que es correcto.

Premiar emocionalmente, de forma entusiasta y sincera lo que tal vez para los adultos es un pequeño avance pero para los pequeños es un éxito rotundo es la clave.

Ese aplauso, esa sonrisa el tono de voz triunfal, aunque no lo creamos quedará grabado en la memoria de nuestros hijos hasta que sean unos ancianos. Ese premio emocional ese galardón lleno de amor y entrega incondicional, es lo que definirá que tipo de adultos serán.

Probablemente resistirán todos los contratiempos, se enfrentarán a retos diarios con animo aventurero y no se rendirán. Aceptarán en su justa medida los halagos y serán capaces de devolverlos. Pisarán con seguridad cada palmo de terreno y no mirarán a cada lado del camino asustados ante la posibilidad de fracasar o ser atacados por fantasmas inexistentes.

Cuando les premiáis con esa sonrisa de padre o madre orgullosos de lo que han hecho, cuando tenéis la paciencia suficiente para continuar con el proceso de aprendizaje, cuando se equivocan o no lo logran y les animáis diciendo que no pasa nada, que a base de practicar se llega a dominar cada paso o movimiento, no sois conscientes de lo bien que sienta escuchar eso.

Los adultos bien sean los padres o las madres o el resto de miembros del clan familiar y de los amigos de la familia, no somos conscientes de lo que hacemos cuando dedicamos a los más pequeños palabras que son como puñalitos que producen grietas imperceptibles en nuestra futura alma adulta.

Cuando crecemos aparentemente somos obras de arte que presentan un acabado solido. Pero en nuestro interior siguen esas pequeñas grietas que al menor contratiempo, en el momento más inesperado se quebrarán definitivamente y harán que durante un tiempo seamos más vulnerables que nunca.

Dependerá también del afecto de quienes nos rodean que podamos reconstruirnos y seguir adelante. Podremos salir fortalecidos de esa crisis o podremos salir más frágiles. Lo único cierto es que ya no seremos los mismos.
Incluso a la hora de marcar limites, de enseñar normar, el proceso debe ser "pedagógico" y no "punitivo". Ya se que perdemos la paciencia, que en ocasiones repetir lo mismo una y mil veces cansa especialmente cuando a pesar del reducido tamaño de nuestro contrincante descubrimos en el fondo de sus ojos una chispa de rebeldía que nos indica que el proceso precisamente no será sencillo.


Los adultos tienen como misión guiar los más pequeños intentar saltarse todas las normas, crear las suyas propias. La misión de adultos y pequeños es gratificante y genial. Crecer juntos. Los adultos jugamos de nuevo a piedra papel y tijera, imitamos sonidos de animales, contamos cuentos, nos sentamos en el suelo e intentamos recordar como se ve el mundo cuando mides como mucho 1 metro. Los pequeños aprenden como es el mundo desde la perspectiva de alguien que todo lo percibe como gigantesco. 
A pesar de las crisis que vivamos juntos y de lo difícil que resulte guiar, enseñar, de la responsabilidad que conlleva ayudar a crecer a alguien tan frágil y hermoso, nunca olvidemos el tono amable para premiar o serio para marcar un limite.

Lo único que no debemos olvidar es que lo que para nosotros puede no ser importante para ellos se convierte en una marca permanente.
Ya se, diréis que teorizo, puesto que no soy madre. Y tenéis razón. Me hubiese gustado ser madre. Más de lo que nadie imagina. Pero las circunstancias no me lo permitieron. No obstante he aprendido mucho de mis amigos y amigas, padres y madres de hijos e hijas maravillosos y maravillosas.

He asistido a muchos momentos de celebración y otros tantos de dialogo y finalmente momentos dedicados a "marcar limites". El resultado es el esperado. Ahora son preadolescentes, adolescentes y jóvenes que viven sus crisis, sus éxitos y sus fracasos con normalidad.


Serán adultos con una mirada cálida y una capacidad de aventura maravillosa. Ya sabéis que el aserto popular afirma que "A quien Dios no le da hijos el Diablo le da sobrinos". A mi no me dio hijos, pero en cambio me ha dado sobrinos propios y sobrinos de mi familia urbana a los que adoro. Ellos son mi experiencia.

 
 Os hablo desde un punto en el tiempo en el que se necesitan palabras amables para crecer con fuerza. No puedes pedir bajo ningún concepto a una niña de dos años que se comporte con responsabilidad, con la responsabilidad propia de un adulto. No puedes pasar el día diciéndole y repitiendo a propios y extraños lo decepcionante que esa niña o es niño resultan porque no cumplen las expectativas. Tiene solo dos años, luego tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve...y pasada la primera década el mal está hecho. Se ha convencido de su torpeza, de su incapacidad para alcanzar metas. Desarrolla estrategias de escapismo emocional, dignas del gran Houdini.

El reconocimiento de un éxito por parte de quienes le rodeen llevará a esa preadolescente, a ese joven a esa adulta a un colapso emocional de dimensiones catastróficas. Curiosamente acepta mejor el fracaso, porque le han repetido una y mil veces que está hecha para el fracaso, que el halago o el éxito.

Cuando contemplas como otros se atreven a lanzarse al agua y nada y jugar con la vida tu continuas sentada en la orilla y no te mueves porque sabes tienes una certeza a prueba de estadísticas y argumentos en contra, que si decides entrar en el agua de la vida, no solo te ahogarás sino que los que te rodean sufrirán algún percance por tu culpa, el río se abrirá en dos como si fuese el Mar Rojo y el mundo experimentará convulsiones que tal vez provocarán que desaparezca.

Y todo porque tal vez has decidido hacer algo que se sale de tu rutina segura, de tus rituales, de esas pequeñas claves que te hacen sentir segura. Y al hablar de romper la rutina no me refiero a una actividad extravagante o peligrosa. Tal vez me refiero a un curso de creatividad literaria, de bailes de salón, de repostería.
Pero no te atreves porque siempre te dijeron que estarías destinada al fracaso. Bueno tal vez solo lo dijeron una vez, pero se quedó tan marcado a fuego, que no importa la edad que tengas, resuena en tus oídos, retumba en tu alma y te paraliza, te produce tal angustia, que eres incapaz de pensar racionalmente.
Escuchar como uno de los progenitores le dice al otro "es que est@ niñ@ es una decepción constante" te hace desear que el suelo se abra y la tierra te trague o en su defecto que el universo te convierta en invisible.
Buena parte del talento de este mundo empieza a perderse en la infancia. En otros casos nos encontramos ante seres resilentes, que superan todas las adversidades y logran todas las metas que se plantean y aparentemente llegan al final del camino intacto.


Pero por si acaso lo mejor no es someter a esos materiales nuevos, jóvenes y sonrientes a pruebas excesivamente duras. Puede que no estén preparados para sobrevivir y regenerarse y emocionalmente se quiebren como ramitas tiernas.
Anímale, dile que no se rinda, camina a su lado por si se cansa, explícale que un fracaso no significa el fin de la experiencia y no olvides decirle a todas horas cuanto le quieres, cuanto le amas, lo orgullosa, lo orgulloso que estás de él, de ella.

No eres su amigo o su colega, eres su padre, eres su madre, que es suficiente. Pero por favor no le falles, no le juzgues si lo suyo no son las matemáticas, pero en cambio puede contarte historias maravillosas sobre rayos de sol y mariposas. Cuéntale que las matemáticas parecen un rollo pero que necesita aprenderlas porque forman parte de la vida y que en el futuro pueden resultarles útiles.

Dile que se tome su tiempo. Que los seres humanos somos obras de arte y que eso implica que unos están acabados antes que otros. Que unos necesitan más retoques que otros. Que al final somos únicos y especiales y que todos somos una maravillosa mezcla de experiencia, teoría y emociones, digna de ser disfrutada y conocida.
No importa lo que te dijeran o escuchases...atrévete, lánzate a la vida, escribe, pinta, dibuja, baila, canta...si tu instinto te dice que pruebes hazle caso porque probablemente naciste para ello.

Olvida las veces que te dijeron "que no podrías" y entona un "puedo hacerlo, lo se". Un fracaso no es el fin del mundo.

Simplemente es una parte del proceso. Una parte importante. Si elaboras un pastel, no puedes considerar un fracaso si te han equivocado, en exceso o defecto, con el número de cerezas empleadas. Simplemente toma nota y rectifica la proporción. Sin dramas ni angustia. Naciste con instinto pero sin conocimientos. Solo eso. El instinto lo seguirás teniendo y los conocimientos a partir de la experiencia y la repetición los adquirirás.

Y lo más importante. No olvides disfrutar. Nunca lo olvides. Hazlo por ti no por los demás. Disfruta cada instante del proceso. Sonríe y relájate. La vida la pusieron a tus pies para que la disfrutes. Deja de pisar de puntillas y de pedir permiso. Esa parte del rio te pertenece. Deja que el niño que fuiste que la niña que nunca hacía nada bien, disfruten de esa nueva etapa.

 
Quieres pintar, pinta.
Quieres escribir, escribe.
Quieres bailar, baila.
Quieres cantar, canta.
Quieres actuar, actúa.
Hazlo ahora.
Tal vez el próximo segundo sea tarde.


Para
Marta y Raquel,
Enrique, Lola y Antonio,
Unai y Lucia Kam-Tu,
Lluna,
 Carla,
Sara y Pau,
Arnau y Abril
Alba y David,
Jan, Aran, Mara, Max 
Mar y Alba,
Pep y Valentina,
Paula y Lucia,
Martin y María
Ana
Andreu e Itzel
David (Cigrunet),
Aitana (Aitana y Rafael)
Rodrigo
Africa
 
 
Para sus padres y madres.
Gracias por todo lo compartido y vivido y lo que espero que nos
quede por vivir
 

sábado, 12 de octubre de 2013

TODO LO QUE SE SOBRE EL AMOR ES...CASI NADA (Para Angel y Manuel)




Ayer a última hora de la tarde participé en una conversación de las que hacen que la vida tenga sentido y valga la pena.

Comentaba con dos amigos el tema de la entrada anterior del blog en la que hablaba de los programas que se nutren de miserias y penas para ofrecer contenidos pretendidamente serios pero que convierten nuestra sala de estar en el anexo del vertedero público.

Manuel comentó que una de sus amigas dice que cada vez está más interesada en películas de argumento sencillo y final agradable.

Le dije que a mi me pasa lo mismo. Que cada vez soporto menos las imágenes de dolor y violencia aunque sean moneda común en esta sociedad.

Siempre he bromeado sobre mi gusto cinematográfico. Películas que hablen de dos personas que se encuentran, se sienten atraídas, se enamoran y deciden alquilar un piso para compartir sus vidas. Fin. Ángel añadió que era una buena forma de imaginar la vida. Que hablar de amor era mucho más agradable.

Manuel se retiró para atender sus actividades deportivas y Ángel y yo continuamos charlando. Hablamos del amor en tiempos difíciles, de la paciencia y de un montón de cosas más. Antes de despedirnos Ángel comentó "Deberías escribir sobre el amor". Nada más fácil, ¿verdad? Porque todos sabemos que es el amor,  creemos saberlo.

Todos hemos sentido como nuestro corazón perdía el ritmo, no podíamos comer, ni dormir, ni dejar de pensar en la persona que en un momento impreciso, entra en nuestra vida y sin saber porque se convierte en el centro de nuestro universo personal.

Todos hemos sentido que los paisajes son más brillantes, la música suena más alto y nos hemos convertido en gigantes capaces de derrotar cualquier obstáculo.

Con los siglos hemos inventado un millón de rituales y estrategias para convertir algo tan simple como la preservación de la especie humana en una cuestión sofisticada.

Porque todos sabemos que el amor en realidad es una cuestión relacionada con la continuación de la historia de los humanos en la tierra.

Primer obstáculo. Las parejas del mismo sexo, a no ser que adopten o en el caso de las parejas femeninas a no ser que una de las mujeres se someta a un proceso de fecundación, no se enamoran y deciden compartir sus vidas con el objetivo de perpetuar la herencia genética humana. Comparten sus vidas porque se aman. Y ya está.

Por tanto si hablamos de amor se trata de algo mucho más complejo que la mera atracción física, la practica de una actividad sexual gratificante y un estado parecido al que podríamos experimentar si consumiésemos algún tipo de sustancia química estimulante.

Por lo menos yo me niego a pensar que el amor es una cuestión relacionada únicamente con la química, la bioquímica, los impulsos del instinto y la certeza de que el material genético de nuestra especie es viable para el futuro.

Y también me niego a hablar de teorías sesudas y reconocidas que simplifican algo tan complicado que puede hacernos sentir absolutamente felices o totalmente desgraciados.

 


Con el paso de lo siglos las diferentes culturas han desarrollado rituales complicados y vistosos para hacer que el tema del amor quede  bajo el amparo de la corrección social.

Pero no debemos olvidar que algunas especies animales también hacen gala de rituales que permiten a los machos con mejor material genético ser elegidos por las hembras para que las fecunden...plumas de colores vistosos, cantos y coreografías de gran complejidad.

 
Pero tampoco los llamados irracionales limitan en algunos casos su relación a una cuestión reproductiva sino que van mucho más allá en el tiempo. Lobos grises, Pingüinos, Nutrias gigantes, Orcas, Albatros, Tórtolas, Lechuzas, Gansos, Grullas de cola blanca, Pez Ángel Francés, Águila Calva, Cóndores, Castores, Gibones, Antílopes, Chacal o Ratones de campo, eligen una pareja para toda la vida, lo que en caso de los Cóndores, que abandonan la tutela del clan familiar a los 6 años y cuya esperanza de vida es de 50 años, es una autentica historia de...¿amor?.

La águilas calvas realizan acrobacias en el aire juntas, las nutrias gigantes pescan, comen y juegan juntas e incluso cuando duerme se cogen de las manos para que la corriente del agua no las separe.

La relación más intensa es la de los caballitos de mar, ya que si un miembro de la pareja muere el que sobrevive también morirá puesto que no se separará del cuerpo de su pareja.
No olvido a otra especie que hace tiene la monogamia como seña de identidad. Los cisnes.


Los cisnes, la fidelidad y el sexo por excelencia. La pareja para toda la vida. (Me fascinan tanto que elegí uno para mi tatuaje...sí confieso que tengo un tatuaje)




Pero la pregunta del millón al menos para mí es ¿en que consiste el amor? ¿a que llamamos amor? ¿Por qué nos enamoramos¿ y lo más complicado ¿Qué nos lleva a compartir nuestra vida con otra persona hasta en muchos casos el fin de nuestros días?

Que todos nos hemos hecho esta pregunta no una sino centenares de veces a lo largo de nuestras vidas está claro.

Y  si nos hemos planteado la pregunta en tantas ocasiones, es porque nunca encontramos la respuesta.

No importa si estamos en la adolescencia, la juventud, la madurez o el ocaso de nuestra vida. Continuamos dando vueltas al tema y dejamos este mundo con una certeza única, que solo sabemos que no sabemos nada sobre el amor.

Complejo debió parecer a nuestros ancestros cuando a la hora de elaborar y crear palabras con las que comunicarnos, por lo menos en castellano nacieron dos palabras para definir sentimientos aparentemente parecidos.

Querer (estimar, apreciar, considerar, respetar, distinguir, justipreciar, valorar, idolatrar, bienquistar, apreciar, respetar estimar, honrar, gustar, anhelar, desear, apetecer, ambicionar, pirrarse) y Amar (enamorar, cortejar, flirtear, galantear, requerir, seducir).



Cuando mis alumnos se enfrentaban a textos, sobre el amor en verso, prosa o teatro, invariablemente se producía la misma reacción, sin importar edad o sexo.

Desconcierto, timidez súbita, bloqueo expresivo, manifestaciones físicas como palpitaciones, sudoración en las palmas de las manos, dificultad en la respiración y resequedad en la boca. Y mi favorita pupilas dilatadas.


Teorizar, hablar, recordar, experimentar amor nos hace sentir vulnerables, desnudos, desprotegidos, transparentes.

Cuando decimos TE QUIERO nos referimos a que "necesitamos obtener algo".

Queremos a nuestras mascotas, a los amigos más íntimos, ante los que podemos mostrarnos como somos, queremos un puesto de trabajo, una galleta más para la merienda, queremos un coche, queremos que nos presten atención, nos pirramos por una caña fresquita en verano, queremos unas vacaciones...no seguiré para no aburriros porque imagino que ya os habéis hecho una idea. 

Pero cuando decimos TE AMO es distinto porque TE AMO implica que no tenemos ni idea del porque pero algo nos impulsa a enamorar, cortejar, flirtear, galantear, requerir y seducir a quien ha llegado a nuestra vida, la ha puesto patas arribar y hace que cruzar una palabra, una mirada o tropezar por un pasillo, nos convierta en seres intelectualmente simples, que no pueden dejar de sonreír como si nos hubiésemos tragado una percha.

Quienes nos conocen bien no comprenden porque de pronto deben repetirnos una pregunta varias veces, porque invariablemente la respuesta no tendrá sentido, porque en mitad de una reunión nos quedaremos con la mirada ausente y una sonrisa beatifica en el rostro, nos echaremos más azúcar de la cuenta en el café o sin venir a cuento pronunciaremos un nombre que nadie había oído antes.

Nos dirán que estamos raros, que estamos como ausentes, que algo nos pasa, que si nos encontramos bien...y la respuesta invariablemente será "Yoooo, A miiiii, noooo...estoy estupendamente y no me pasa nada".

Pero si nos pasa. Nuestra vida ya no será igual a partir de ese instante. No importa si chocamos con ese "accidente" emocional en la adolescencia, la juventud, madurez o la edad dorada. El efecto es el mismo. Estamos perdidos.

El objeto de nuestro amor no es un despacho, un ascenso, un coche, una mascota o unas vacaciones en el Caribe.

El objeto de nuestro amor es...es...es...exacto, no importa si hemos obtenido tres masters en física cuántica o tres premios Nobel. Nuestro nivel intelectual ha vuelto a enmarañarse y mezclamos las palabras, titubeamos, hacemos pausas y no dejamos de sonreír.

Queremos pegar saltitos, hacernos notar, llamar la atención de quien nos ha robado la calma. Se trata de seducir de enamorar de conquistar. No hay una estrategia prevista ni existe un manual. No tenemos ni idea de como hacerlo, pero estamos dispuestos a tragarnos un partido de futbol aunque no nos guste, a salir a correr aunque odiemos el ejercicio físico, a ver películas finlandesas en versión original... solo porque él o ella lo ha sugerido, solo porque AMAMOS.


AMAR es tan importante tan especial tan maravilloso que incluso existe un nombre femenino que se refiere a esta acción, esta locura, esta bendición, este volar sin alas, hablar sin palabras, vivir sin calma, soñar sin pausa...ese nombre femenino es Amanda "la que ha nacido para ser amada, la que será amada por los demás".

Que salvo excepciones propias de un posible trastorno emocional todos hemos nacido con la capacidad de amar, resulta indudable.

Que todos somos "amanda" que hemos nacido para ser amados a mi tampoco me cabe la menor duda.

Hasta la Edad Media en Occidente (la única cultura que conozco y de la que me atrevería a opinar) el hecho de encontrar pareja no se basaba en un proceso de enamoramiento. Resultaba más bien una cuestión de utilidad.

En un tiempo oscuro, violento e inseguro, en el que la media de vida era reducida, en el que la muerta estaba presente en cada acto cotidiano, nadie se permitía el lujo de hablar de estas cuestiones.

Es en la Edad Media entre las clases privilegiadas cuando aparece el amor cortés, un amor apasionado e incondicional exclusivamente espiritual.

Recuerdo cuanto me divirtió la novela El Mal Amor del gran Fernando Fernán-Gómez. La novela cuenta la historia de un noble que regresa al castillo junto a sus hombres después de una cruenta batalla que por supuesto ha ganado.

El noble señor espera un gran recibimiento y en particular un reconfortante y placentero encuentro físico con su esposa. Pero durante su ausencia se han instalado en el castillo con el beneplácito de la señora unos trovadores que han traído a la corte la loca idea del "AMOR".

Después de más de veinte años de matrimonio concertado, bastante satisfactorio, la señora de la casa y las damas han caído bajo la influencia de los nuevos apóstoles del amor.

Así que los recién llegados de la guerra tienen que librar una batalla para la que no están preparados: seducir y conquistar a sus mujeres.

Es a partir de ese tiempo cuando se habla con más soltura de amor, de amar. Cuando el teatro, la poesía, la prosa, explorar ese terreno conocido pero como territorio virgen todavía no cartografiado. Y hasta el momento presente 2013 no ha cesado esta actividad.
Afortunadamente no tenemos listo el mapa definitivo del amor, afortunadamente. Nos queda mucho por ver, saber, comprender, experimentar, saborear, soñar, tocar, acariciar...el mapa del amor no está acabado.

Y eso es simplemente maravilloso. Porque significa que mientras dure esa dulce tarea nuestra existencia en la tierra tendrá futuro y sentido.

Confieso que he querido y he amado. Tal vez me han amado y me han querido. Reconozco que no he tenido suerte en el amor (y tampoco he tenido suerte en los juegos de azar...que os he leído el pensamiento).

Pero también os confieso que a pesar de que ya no soy una jovencita y que soy consciente de que no tengo ni idea de seducir o enamorar (pero ni la más remota idea os lo puedo asegurar porque se de lo que hablo) no pierdo la esperanza de que alguien por fin me diga primero te quiero y luego te amo.

Pero como él no dé el primer paso emplearemos la vida caminando en círculos.

Espero ese amor que no pierda la ternura, la pasión y la magia. Un amor que cuando el físico ha tomado la curva que te lleva a la necesidad de reposar siga mirándome con fuego en los ojos.
Un amor que cuando haya un problema o una crisis, resista las rachas de viento. Un amor que me ayude y se deje ayudar.
Que invente palabras secretas y en mitad de la multitud me acaricie con una mirada. Un amor que me diga "no pasa nada todo irá bien" cuando parece que el mundo se acaba. Un amor que vea más allá de mis limitaciones.

Un amor que recuerde que no soy seria o que desafío al mundo con el gesto, sino que en realidad...soy tímida, terriblemente tímida y que por tanto mis silencios no son de incomodidad sino que falta de practica.



Un amor como los de Jane Austen, como los de Helen Fielding...un amor como el de mis padres que no fue perfecto, porque el amor no es perfecto, pero que a pesar de que mamá no está, todavía dura...después de 2 años en que se conocían porque eran familia política, 9 años de noviazgo y 48 años de vida en común.

Un amor como el que han sentido ellos. Mamá a pesar del Alzheimer siempre recordó el nombre de papá, Juan y la palabra secreta e intima que empleaba para llamarle.

Hasta el último minuto reaccionó a su voz, le cogió de la mano, le miró a los ojos y le dedicó una sonrisa de reconocimiento.

Quiero ese amor que hace que no quieras irte, colgar el teléfono o desconectar el ordenador, que despedirte sea una tortura, reencontrarte tocar el cielo y saber a ciencia cierta que nunca tendrás suficiente, nunca será suficiente, siempre querrás más...

Me imagino querido Ángel que no habré dicho nada nuevo, ni la tierra habrá variado su órbita.

Pero es que  hablar del amor, es complicado y simple...teoría y práctica...
Pero creo que lo mejor es...no hablar de AMOR...dejar la teoría y AMAR.


Recordad que hemos nacido para ser amados 
 
(Con cariño para Angel Sevilla (angelteatinos) y Manuel Domínguez Marín) 
 



jueves, 10 de octubre de 2013

LA REALIDAD SUPERA A LA FICCIÓN




 


Cada vez que tengo la sensación de que el las cadenas de televisión y plataformas de información en general han encontrado el límite que les ayude a ver la diferencia entre lo correcto de lo que genera polémica o directamente la náusea, me doy cuenta de que nunca encontrarán ese límite sino que en caso de encontrarlo, lo traspasaran en base a la libertad de expresión y la necesidad de que el público sepa.

La conductora del programa, que igual te cuenta la acción de FEMEN en el Congreso de los diputados, el aumento del paro, el copago de los medicamentos o lo mal que lo pasa la familia Borbón ante los ataques de la prensa malvada, que te presenta la nueva entrega de una producción de la misma cadena, versada sobre reportajes que narran las historias de españoles y españolas que cumplen condenas por delitos diversos en cárceles extranjeras.

Que un medio de comunicación nos obligue a abrir los ojos ante este y otros temas que ignoramos hasta que nos toca de cerca, que una producción de este tipo permita a algunas familias conocer el paradero de aquellos y aquellas que creían desaparecidos, que se ponga sobre la mesa la inoperancia de un órgano tan importante como el Ministerio de Asuntos Exteriores, es positivo.

Pero lo que resulta terrible es escuchar la promoción del reportaje de la noche de hoy.
La conductora presenta a la realizadora del reportaje y le da paso para que cuente algo relacionado con la entrega de la semana anterior.

La realizadora nos habla de lo que sucede con uno de los entrevistados que cumplía en una cárcel de Perú por tráfico de drogas. Hace 12 días que su madre, la madre del detenido, no tiene noticias del joven.
Tras contarnos este tema y dejarnos con el corazón helado, la conductora pregunta sobre el programa de esta semana y la realizadora nos cuenta que es una entrega muy interesante “porque trata de tres españoles rodeados de asesinos, psicópatas y demás”. La respuesta de la conductora es “que no me lo perderé y espero que ustedes tampoco”.


 
Pues lo siento pero me lo perderé. Porque últimamente me encuentro en un estado emocional, no sé si será por la edad o la sensibilidad, que las noticias, las imágenes y los sonidos que me demuestran que los humanos involucionamos a velocidad incalculable me producen una angustia tan inmensa que no puedo conciliar el sueño en días.

Este tipo de programas que empezaron a gestarse en la televisión pública (España en Directo…) son positivos en un 2% y nefastos en un 98% (siempre bajo mi humilde punto de vista profesional personal).

Si la idea inicial fuese exponer injusticias y problemas graves, o errores de la administración pública y días o semanas más tarde contar que se ha encontrado una solución o que el problema está en vías de solucionarse estas producciones resultarían útiles.

Pero hablar de desgracias ajenas, tratar temas delicados como violencia de género, asesinatos, homicidios, miseria económica y demás sin proponer soluciones no me parece positivo, sino lamentable y digno de análisis.

Criticamos programas veteranos que hurgan en la basura de famosos, famosillos, famosetes y demás gentes de mal vivir y peor soportar y nos sirven divorcios, adulterios, infidelidades, abortos y demás miserias aderezados con un aliño de presunta profesionalidad informativa.

Pero estos programas, que se retroalimentan con las miserias de sus criaturas y colaboradores, que hoy entrevistan y mañana son entrevistados no engañan a nadie.

Nunca hablarán de la concesión de los Premios Nobel, ni ofrecerán una exposición didáctica sobre la trascendencia del Boson de Higgins (que a me sigue sonando a Frodo Bolson y el Golum) para que el resto de los mortales comprendamos esta teoría que dicen nos acerca más al momento en que todo comenzó, el momento en el que el Universo empezó a convulsionarse.

Estos programas, llamados contenedores, programas basura y demás, son honestos porque no pretenden aparentar ser lo que no son.

Pero los espacios que nos cuentan cuan miserables son las vidas de algunos de nuestros semejantes bajo la pretendida apariencia de denuncia social seria, resultan altamente tóxicos.

Hace un par de semanas una conocida profesora de Periodismo anunciaba que se retiraba de la docencia tras percatarse de que algunos de sus alumnos y algunas de sus alumnas eran responsables de la información que se ofrece sobre casos como el de la muerte de la joven gallega, Asunta.

La profesora se negaba a ser responsable de formar a futuros profesionales que dedicarían su tiempo a hablar de temas delicados y dramáticos con tan poco respeto.
La decisión de la docente es comprensible y respetable pero llega tarde. Muy tarde.

El año pasado hablábamos de lo insultante que resultaba un reality sobre familias españolas que vivían aventuras de dudoso interés en África o Asia, junto a tribus estructuradas socialmente con unos valores distintos a los nuestros.

Añoro el viejo programa Tómbola. No engañó a nadie. Y era lo más parecido a los espectáculos que disfrutaban los ciudadanos en el coliseo.

Sinceramente, me perderé el espacio sobre las vidas carcelarias, el reality de Olvido Gara y su esposo o productos similares.

Es que no tengo el alma para dramas ni el cuerpo para que se quede al bies tras una exposición excesiva a radiaciones pseudointelectuales, que ríete tú de Palomares y la bomba.

Prefiero dedicar mi tiempo a estudiar el bello arte del crimen perfecto de la mano de maestras y maestros de gran reputación.

 
Resultan terapéuticos y al fin y al cabo cuando cierras el libro la maldad y la ponzoña se reducen a una ficción que a veces eso sí, supera a la realidad.