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viernes, 20 de abril de 2012

LA UNIVERSIDAD Y YO




En los últimos días los gestores de la administración de este país han llevado a cabo una serie de anuncios públicos advirtiendo al pueblo de la necesidad de recortes económicos y de los planes previstos para lograr que España no requiera un rescate por parte de la Unión Europea, que a todas luces deben llevar a la revisión de la Teoría de la Relatividad, de más de un capitulo de la serie Star Treck y de la saga cinematográfica Star Wars.

Lo digo más que nada porque al parecer nuestros gestores no acaban de dominar los conceptos espacio-tiempo. No seré yo quien les cuente como va el tema, teniendo en cuenta que me suspendieron por activa y por pasiva la física de segundo de bachillerato y que aprobar la asignatura en cuestión me costó sudor, lágrimas y sangre.

Todavía resuenan los ecos de protesta ante la reforma de las universidades españolas que a todas luces debían formar futuros profesionales desde un punto de vista más práctico y por tanto competitivo. Hablo del Plan Bolonia.

Sobre el papel el citado Plan resultaba atractivo. Trasladado a la realidad se anunciaba como un autentico calvario para los estudiantes universitarios.

El programa de trabajo del citado Plan no permite a los alumnos trabajar y estudiar como hasta ahora ha hecho muchos de nuestros licenciados y posteriores doctorados.

Porque cursar una carrera universitaria en la mayoría de los casos resulta un esfuerzo económico enorme para los que optan por esta opción académica debido a la carga económica que supone la matriculación en cualquiera de nuestras facultades y el posterior año lectivo correspondiente.

De entrada debo decir que no he formado parte del nutrido grupo de licenciados universitarios del país. Cuando llegó el momento de acceder a la universidad me vi en la obligación de renunciar a ello. Ni tenía tiempo ni dinero, siendo este último aspecto, el económico, el más importante.

Por tanto tan solo conozco la dinámica del acceso a la formación universitaria de oídas, gracias a los comentarios de amigos y alumnos.

Aquellos que al parecer son conocidos como conspiranoicos, paranoicos de la conspiración tenían claro que se trataba del primer paso hacia la regulación del acceso a la formación universitaria para los más humildes. Hace muchos años que el hecho de que el hijo de un obrero cursara estudios superiores representaba el triunfo más absoluto de la clase trabajadora, encarnada por unos abuelos poco ilustrados y unos padres cuya formación era básica y rudimentaria.

Pero el Plan Bolonia ha puesto las cosas en su sitio. Si tienes que trabajar y estudiar al mismo tiempo, lo más probable es que te rindas incluso antes de haber saltado a la pista académica. En caso de que no te rindas fácilmente tus días y tus noches se convierten en un todo estresante y agotador.

Al contrario de lo que podría parecer las nuevas tecnologías no facilitan demasiado las cosas, sino que las enredan mucho más. Los profesores se comunican a través de internet, los trabajos se cuelgan en la red, los foros virtuales son una selva espesa y todo ello contribuye a un estado permanente de tensión física y mental.

Cuando llega el momento de trabajar en grupo la cosa no mejora porque a la aparente modernidad del sistema hay que añadirle la peculiaridad humana de cada alumno.

Pero lo más terrible es que la base académica de los futuros profesionales, los conocimientos que deberían adquirir en la escuela y posteriormente el instituto son a todas luces escasos y si el alumno en cuestión no hace gala de una curiosidad innata y de un apetito desmesurado por saber y conocer, los conocimientos impartidos en el aula universitaria suenan poco menos que a chino mandarín.

Antes de hablar de la reforma del sistema universitario se debería planificar mejor el programa de trabajo de los alumnos desde que inician su camino académico.

Soy consciente de que mi generación vivió un tiempo de marcada politización y abuso excesivo del dogmatismo a su paso por las aulas. Yo estudié España como un conjunto de 52 provincias puesto que se incluían Ceuta, Melilla y el Sahara occidental. A partir de ahí ya pueden hacerse una idea de la época de la que hablo.

Pero también debemos recordar que aprendíamos a leer de tal forma que comprendíamos perfectamente el texto analizado. En la actualidad aquellos que en teoría saber leer y escribir se limitan a unir sonidos, letras, silabas y palabras y por tanto no existe una garantía clara de que hayan comprendido nada del texto en cuestión.

Dedicábamos un tiempo a la lectura en voz alta, al dictado, al análisis morfológico y sintáctico, al vocabulario y a la ortografía, la geografía, la historia, la aritmética, las ciencias naturales.

Por más que lo intento no comprendo el criterio empleado a la hora de confeccionar el temario de los libros de consulta que deben manejar nuestros estudiantes más jóvenes.

Pero el desastre es tal que cuando hablas de ciertos temas contemplas desolada la cara de pasmo de tus interlocutores. La mayoría de las noticias que manejamos en los medios de comunicación son el resultado de un largo proceso histórico que nuestros futuros profesionales desconocen por completo.

Soy consciente de que mi generación ha vivido cosas extraordinarias pero las que les ha tocado vivir a nuestros jóvenes no lo son menos.

Si en clase comento los antecedentes de la Organización de Naciones Unidas, debo remontarme a la Primera Guerra Mundial y posteriormente a la llamada Sociedad de Naciones. Pues nada, si quiero que alguien comprenda las dinámicas actuales me veo obligada a abordar ciertos aspectos de la historia contemporánea que daba por supuesto que se conocían.

No hace mucho una joven estudiante de medicina me confesaba que no conocía la existencia del gas mostaza. Si el uso de esa primera arma química se hubiese limitado a la Primera Guerra Mundial no habría problema, pero por desgracia ese fue el primer paso de una industria presente en los conflictos posteriores incluidos los de este nuevo siglo.

En las últimas semanas ha sido noticia la sentencia del Tribunal Supremo Francés que rectifica la decisión del Parlamento francés en cuanto a condenar la negación del genocidio del pueblo armenio. Si no fuese porque ciertos intelectuales turcos han estado a punto de enfrentarse a una condena en los tribunales de su país por afirmar que el pueblo armenio fue victima de genocidio o porque la decisión del Parlamento francés dio lugar a un periodo de tensiones diplomáticas entre Ankara y Paris, no tendría mayor relevancia. Sin olvidar que no hace muchos días se publicaba en la prensa la situación de los descendientes de los asesinados.

Si hablamos del Tribunal Internacional de Crímenes Contra la Humanidad debemos hablar de la guerra de Los Balcanes, en la década de los 90 del siglo pasado, sin olvidar precedentes como la Primera Guerra Mundial o el enfrentamiento entre serbios y bosnios allá por el 1400 y pico y que dio lugar a que los bosnios atacados sistemáticamente por los serbios recibiesen ayuda del Imperio Turco Otomano a cambio de abrazar la fe del Islam.

Si hablamos del conflicto soterrado del Tíbet debemos rescatar las promesas hechas por el gobierno británico en 1906 sobre la protección del Tíbet en caso de ser invadido por parte de China. Y no podemos olvidar la invasión del Tíbet y el exilio de su máximo representante Su Santidad El Dalai Lama que ha renunciado a la independencia del país.

Si hablamos de la tensiones creadas por la política de Irán en los últimos años, debemos recordar que los limites de los países de la zona obedecen a una partición arbitraria llevada a cabo por Occidente en la década de los años 30 sobre el mapa y que no obedecía en ningún momento a la realidad étnica y cultural de sus habitantes.

Si vemos que la cotización del oro en los mercados internacionales en los últimos años ha experimentado un incremento notable, debemos recordar que desde el año 1922 Winston Churchill Ministro Británico del Exchequer, Hacienda, adopta el patrón oro para la cotización internacional de la libra esterlina y de paso podemos comprender las reticencias británicas a entrar en el sector Euro.

La lista de detalles que a pesar de pertenecer al pasado mundial, son el precedente de muchas de las crisis actuales es enorme. No se trata por tanto de que nuestros estudiantes los conozcan de memoria pero si de que sepan donde y como encontrar la información, la documentación que les permita trabajar mejor su programa de estudios.

El sistema educativo ha convertido en rehenes de las luchas políticas a los estudiantes. No les ha obligado a ser curiosos, a amar la lectura. Saben leer, unir letras pero no comprenden nada de lo que han leído. No saben sacar conclusiones. Su capacidad de análisis es escasa y su vocabulario en ocasiones limitado.

En un tiempo en el que las nuevas tecnologías deberían contribuir a una mayor rapidez a la hora de encontrar los elementos que nos lleven a nuevas soluciones y resultados más brillantes nada de eso se ha conseguido.

Hace unas horas en el programa nocturno de Televisión Española 24 horas que dedica su tiempo a analizar la actualidad a tiempo real, los sesudos colaboradores han concluido que los estudiantes que accedan a la universidad deben ser aquellos que realmente no sean conflictivos, aprovechen el tiempo y los recursos que la administración pone a su disposición y que en definitiva lo merezcan. Que no todos deben o necesitan ir a la universidad. Ha faltado poco para que afirmen que deben asistir a clase pulcros y bien peinados.

La conclusión más inmediata ha sido que la formación profesional deja mucho que desear actualmente. Pues claro. Porque desde hace muchas décadas quien optaba por la Formación Profesional, era sospechoso como mínimo de ser tonto de remate, un perdedor y un triste que como no daba para más pues acababa formándose para trabajar en sectores manuales, industriales. Así que hemos dejado que esa rama académica más practica y necesaria cayese en el olvido.

Pero cabe recordar que tan necesario es un medico o un abogado como un electricista, un lampista o un técnico en maquinaria.

Así que no contentos con el Plan Bolonia ahora el gobierno presenta una serie de medidas económicas que darán al traste seguramente con el futuro de los profesionales que deberían formar parte en los próximos años de la sociedad española. Para ello no solo se propone un aumento de las tasas de matriculación sino también una penalización económica para aquellos estudiantes que deban repetir alguna asignatura. Y ya para rematar la jugada imagino que se revisaran de nuevo las becas de estudio.

Queda claro que solo aquellos que tengan la economía resuelta, los hijos y los nietos de la elite social, podrán acceder a la formación universitaria.

En el sector profesional en el que me muevo desde hace muchas décadas aquellos que tuvieron la suerte y el privilegio de acceder a la universidad suelen mirar por encima del hombro a los que nos hemos formado a un nivel académico más práctico.

Dudo mucho que los primeros profesionales de la radio tuviesen una formación universitaria específica. Simplemente se trataba de gente con mucho valor y gran curiosidad por una nueva forma de comunicar.

No hace mucho alguien me dijo que resultaba evidente que a pesar de mi experiencia, probada y amplia, carecía de pedigrí, de un renombre profesional. Y tenía razón. No obstante tengo un nombre, el que me impusieron mis padres al nacer y que figura en mi Documento Nacional de Identidad. De eso no me cabe duda. Que haya desarrollado mi actividad profesional en medios modestos y que el mundo no conozca mi existencia aunque sea cierto sinceramente no me quita el sueño.

Pero como no puedo aportar un diploma un titulo que acredite que he formado parte de la elite universitaria de este país para muchos compañeros de profesión no me he ganado todavía el derecho a ocupar mi pequeña parcela laboral. Prácticamente para ellos estoy aquí de prestado.

No obstante, como ya saben no me rindo. Aquí estoy y aquí seguiré mientras cada mañana me despierte con la ilusión de pertenecer a este medio. Y sinceramente si logro sobrevivir al panorama laboral actual y llego a los 67 años y me jubilo en primer lugar habré fastidiado al FMI porque seguiré viva y reclamaré lo que me pertenece y luego si  las sucesivas administraciones no han dinamitado del todo el sistema universitario, reclamaré una de las plazas reservadas a los miembros de la tercera edad, estudiaré contra reloj y me licenciaré.

Así tendré un diploma más para enmarcar y de paso podré decir a mis detractores que si, que ya tengo nombre que no estoy de prestado y que el lugar que ocupo me lo he ganado a pulso.

Lo único que espero es que los que logren estudiar una carrera universitaria recuperen la curiosidad, la capacidad de análisis y el amor por la lectura. Porque a pesar de las nuevas tecnologías la base intelectual de nuestra sociedad, se encuentra en los libros que otros escribieron hace siglos y se encontrará en los libros que algunos escribirán en el futuro y que ya espero impaciente para disfrutarlos.




jueves, 19 de abril de 2012

RECORTES SANITARIOS, RECORTES EN EDUCACIÓN, RECORTES EN EL FUTURO


Acabo de llegar de la farmacia con la medicación que la doctora de cabecera ha prescrito a mis padres, dos jubilados enfermos crónicos y cuyas pensiones son no contributivas y de chiste.

Ella es una gran dependiente diagnosticada de Alzhéimer y él un hipertenso, diabético y otras cositas que desde hace seis años intenta no perder sus piernas debido a graves problemas cardiocirculatorios.

Desde que levantaron un palmo del suelo, sus vidas no han sido sencillas. La única palabra que han conocido ha sido trabajo, trabajo duro. La única meta que les consolaba en aquellas jornadas interminables de trabajo era futuro, seguridad.

Han contribuido como la mayor parte de su generación a que el país pudiese marchar. Nunca se han metido en líos, han respetado las normas y la única excentricidad registrada en sus ordenadas existencias fue aprender a conducir, aprobar el examen que les facultaba para ello y comprarse un coche con el que hacer pequeñas excursiones dominicales.

Siempre han procurado que la nevera estuviese llena, las facturas pagadas, asegurarse de que yo recibía la formación académica a la que ellos no accedieron y poco más.

Emigraron de su tierra, Córdoba, en un intento de encontrar una vida mejor. Vivieron realquilados, alquilados, contratados y posteriormente compraron una vivienda acogedora y bonita.

La primera vez que viajaron, en serio, fue en la década de los 70. Organizaron unas vacaciones estivales de una semana a la isla de Mallorca.
La primera vez que viajaron a lo grande fue en 1989. Los tres visitamos buena parte de Europa en un viaje inolvidable. Hasta esa fecha los viajes más memorables de la familia fueron al Sur para visitar a los abuelos y algún fin de semana a Andorra para cambiar de aires.

La primea señal de que las cosas no saldrían como estaba planeado llegó en la década de los 80 del siglo pasado.

Como suele suceder con los que llegan por primera vez a un lugar extraño, una escuela o un club, España intentaba encajar en la Unión Europea. Los ancianos de la tribu comunitaria dejaron claro al nuevo miembro que debía cambiar muchos aspectos de su economía, industria y agricultura si quería ser uno de ellos. Porque Europa solo podía tener una velocidad de crecimiento.

Y España obedientemente lo hizo. El gobierno de Felipe González Márquez, dijo que se cumplirían los objetivos. Bueno olvido decir que sería el pueblo llano quien si o si los cumpliría. Empezó la llamada Reconversión Industrial que resultó ser el desmantelamiento de buen número de industrias de diversos sectores a las que no se les dio oportunidad de modernizarse y mejorar. Simplemente se les entregó el cuchillo para que practicasen el Harakiri sin contemplar la posibilidad de que alguien les practicase el misericordioso seputo.

Uno de los sectores afectados en el que trabajaba mi padre fue la metalurgia. De la noche a la mañana hombres maduros y curtidos en mil turnos y esfuerzos, se encontraron pasando el tiempo en las colas del INEM más conocido como el paro.

Conociendo el temperamento de mi padre, mamá pensó que tal vez las cosas irían mejor si creaban un pequeño negocio que permitiese el sustento de la familia. Capitalizaron el subsidio de desempleo y la indemnización que la ley dictó en el caso de mi padre. Mamá abandonó su puesto de trabajo como limpiadora en una escuela municipal y toda la familia, es decir nosotros tres, nos implicamos en el proyecto.

Fueron años duros, pero lo logramos. El capital inicial para comprar género nos lo prestaron de forma generosa y altruista varios amigos de la familia. Y nos pusimos en marcha. Funcionó.

Volvíamos a ser productivos para la sociedad. Nadie nos regalaba nada. Nos gustaba trabajar.

Yo alterné mis estudios con la administración del negocio y la atención al público. Cuando llegó el momento no pude acceder a la universidad porque no resultaba fácil disponer de tiempo y dinero para ello. Vaya por adelantado que no es un reproche. Las circunstancias nos obligan siempre y determinan el rumbo de nuestra vida.

Años después nos vimos obligados a liquidar el negocio. No era una cuestión de dinero. Lográbamos nuestros objetivos. Pero papá según el médico no resistiría mucho más tiempo el esfuerzo de cargar cajas de género que pesaban lo suyo.

Y de nuevo el equipo funcionó. Éramos tres adultos que podíamos ajustarnos el cinturón. Nuestro hogar estaba pagado y nos pertenecía. Todo parecía razonable. Hasta que descubrimos que papá obtendría una jubilación de chiste. Durante su vida laboral en la metalurgia había cotizado en régimen general a la Seguridad Social pero los últimos años se había convertido en autónomo y eso hizo que nuestras expectativas fuesen bastante terribles.

Pero tampoco esta vez nos rendimos. Mamá encontró trabajos diversos a través de una empresa de contratación temporal, al tiempo que se dedicaba a la economía sumergida, cosiendo ropa en casa.

Yo por mi parte después de una larga jornada de clase en una escuela pública dedicada a la formación de personal sanitario, subsistía recorriendo la ciudad como profesora particular, pasando a limpio tesis de fin de carrera a máquina, escribiendo artículos en una revista y aceptando todo lo que me permitía no agravar más la económica familiar.

Durante otro periodo de tiempo fui carnicera y más tarde secretaria de dirección en una editorial de arte. Mi puesto de trabajo se le asignó a una amiga del dueño unas navidades. Fue un momento duro porque al menos yo no tenía cargas familiares al ser soltera y no tener hijos. Pero al mismo tiempo dos de mis compañeros padres de familia perdieron también su trabajo.

Luego trabajé en un hospital privado de Barcelona como jefa de dietética y cocina. En pleno mes de agosto era más agradable el calor de la calle que el de la cocina pero al fin y al cabo era una posibilidad de trabajar y sobrevivir. La empresa para la que trabajaba tenía la curiosa formula de pagarte las horas extras en días de fiesta. Su propietario es un conocido personaje del mundo de la hostelería y el deporte.

Cuando decidieron no renovar mi contacto laboral de nuevo me dediqué a trabajos temporales mal pagados y peor llevados pero que seguían manteniéndome a flote.

Un buen día mamá encontró trabajo como empleada de fincas urbanas en una portería cercana a casa, lo que representaba un ingreso fijo mensual sin necesidad de invertir en transporte y la posibilidad de que papá le echase una mano con la limpieza y las guardias.

Yo continué estudiando en esta ocasión en el campo de la comunicación y aceptando más trabajos temporales.

Pocos meses antes de que mamá llegase a la edad de jubilación nuestras vidas cambiaron ya para siempre. Fue diagnosticada de Alzheimer. Como logramos llegar al momento final en el que solicitar su pensión de jubilada no logro comprenderlo. Fue un ejercicio agotador de fortaleza, disimulo y aparente normalidad. No solo por lo que respectaba a lograr que la empresa no detectase fallos y que nuestros planes muriesen, sino por lo que respectaba a ella.

Me alegra saber que hasta que sus funciones cognitivas se deterioraron definitivamente no supo nunca lo que le sucedía. Papá y yo nos negamos a que fuese consciente de la magnitud de los hechos. Teníamos claro que por ella íbamos a llegar hasta el final de nuestra resistencia.

Y lo logramos. Su solicitud de jubilación fue aceptada. Posteriormente nos enfrentamos a un largo proceso de tribunales médicos, evaluaciones por parte de trabajadores sociales y yo personalmente viví el momento más amargo, al convertirme ante un tribunal en la tutora de mi madre comprometiéndome a cuidarla y protegerla en todo momento.

Con el tiempo mamá ha perdido su capacidad de comunicación verbal, pero no su sentido del humor y su capacidad de mostrar afecto. Depende de nosotros para todos los procesos vitales del día a día. Necesita que la alimentemos, hidratemos, velemos su sueño, le proporcionemos frescor en verano y calor en invierno, cuidemos de sus rutinas y su paz. Y lo hacemos encantados. Pero sin ayuda profesional. Intuyendo e improvisando a cada paso. No recibimos ayuda económica, ni asistencia social. Nunca llegamos a tiempo para que los escasos presupuestos lleguen a nuestras manos. La atención médica cuando la solicitamos es buena pero está sujeta a la saturación del sistema sanitario actual.

Si se encuentra enferma o detectamos que su piel se ha llagado, me encargo de todo, porque en mi caso los médicos y el personal ambulatorio confían en mi criterio nacido de la experiencia laboral como profesional del sector.

Nadie programa visitas periódicas a domicilio porque no hay personal. Debemos cruzar los dedos esperando que no suceda nada grave. Aun así nos hemos enfrentado a crisis respiratorias, neumonías, virus gástricos, cuadros de fiebre intensa de madrugada, Nochebuenas con el personal del 061 en casa intentando estabilizarla, días de Navidad en el hospital, crisis de hiperglicemia con ingreso hospitalario…

Papá por su parte está cansado y triste. Sus huesos no resisten el esfuerzo que debe realizar a cada jornada. Pero no se rinde.

Los dos hemos ganado en experiencia vital pero hemos perdido algo precioso. El a su compañera del alma. Yo a mi madre. No obstante cabe decir que a nosotros si que nos sitúa y ubica, nos reconoce y muestra cada día que nos quiere y comprende lo que hacemos.

Por otra parte papá lucha desde hace seis años para conservar sus piernas. Un diagnostico tardío le ha provocado ulceras y heridas que no desaparecen y que cuando se curan dan paso a otras nuevas. Nadie acude a casa para curarle. Soy yo quien dos veces al día o las que haga falta me encargo de sus apósitos y vendas.

Incluso se ha hecho el seguimiento de las lesiones gracias a la cámara de mi teléfono móvil. Así se ha llevado a cabo el diagnostico.

Y ahora nos cuentan los que han echado a perder una de las pocas cosas que funcionaban en el país, la sanidad publica que para hacer frente a las exigencias de Bruselas y evitar un rescate como el de Grecia, Irlanda o Portugal, debemos apretar más el cinturón.

Esta vez le ha tocado a los medicamentos. Los jubilados abonarán al mes entre 8 y 18 Euros. Las pensiones no contributivas, los parados de larga duración sin ayudas y quienes perciben una ayuda para evitar la exclusión social, no pagaran. Las rentas de más de 18.000 Euros pagaran un 10% más lo que les situará en el 50% y las pensiones de más de 100.000 Euros anuales pagaran un máximo de 60 Euros. En Catalunya además deberán abonar 1 Euro por receta según ha dicho hoy el Conseller de Sanitat para “evitar el abuso de las prescripciones”.

Al mismo tiempo hemos sabido que los expresidentes de gobierno experimentarán una bajada de sueldo que no obstante les permitirá cobrar 75.000 Euros anuales (cobraban 79.000 Euros). Este ajuste se ha llevado a cabo al incrementarse el número de expresidentes en uno más José Luis Rodríguez Zapatero. Para ello se ha reducido lo dotación individualizada de Adolfo Suarez, Felipe González y José María Aznar. Y en otro orden de cosas se ha consignado una partida de 3,7 millones de Euros para el sueldo que perciben durante dos años los exministros y los exsecretarios de estado.

Por otra parte el Govern de La Generalitat de Catalunya no edificará nuevas guarderías por falta de recursos dicen que “debido a los súper recortes del Gobierno central en educación”. Tampoco se han salvado las tasas universitarias y el gobierno central puede plantearse eliminar carreras con baja matriculación. En la ciudad de Barcelona en Sant Martí 982 pisos que presentan aluminosis no podrán rehabilitarse por falta de ayudas y  los desahucios se han incrementado en un 60% tras el inicio de la crisis. Sin olvidar que RENFE propone a Fomento un aumento de 0,10 Euros por billete de Cercanías desde Mayo. Este incremento al parecer no afectará a Catalunya cuyos servicios de Cercanías y Regionales están gestionados por la Generalitat desde 2010 (pero denles tiempo y ya verán).

Así que me perdonarán si me indigna que cierta operación practicada a cierto personaje relevante de España haya costado 4.500 Euros, sin contar lo que costó el viaje de uno de sus médicos y tres escoltas a la profunda y salvaje África. Comprenderán que me cabree el pollo montado por el tema de Repsol YPF que al fin y al cabo no es una empresa pública. Comprenderán que me parezca escandaloso que los expresidentes cobren ese sueldo o que los exministros y exsecretarios de estado tengan dos años asegurados de sueldo por tan solo cuatro de trabajo.

 Y comprenderán que no comprenda que el dinero invertido en estos años en rescatar las 17 toneladas de oro y plata en forma de monedas halladas por la compañía norteamericana Odissey en el lugar del naufragio del Nuestra Señora de la Merced, pagar al gabinete jurídico de Tampa Florida experto en estos temas y el uso de cuatro aviones de carga del ejercito español para traer de vuelta el tesoro no sirva para nada. Estoy de acuerdo que esas monedas tienen un componente histórico importante pero no sería más práctico guardar una parte de las monedas como parte del patrimonio y el resto venderlo poco a poco para intentar reflotar la maltrecha economía del país.

Tal vez esta interpretación resulte a todas luces simplista y poco acertada, pero creo que el oro y la plata son más útiles si puedes convertirlos en bienes de primera necesidad. Recordemos lo que le sucedió al rey Midas, que fue tal su ansia por poseer oro que los dioses hicieron que todo cuanto tocase fuese transformado en el metal noble. Todo incluyendo comida, bebida y también familia y amigos.

En fin si me lo permiten les dejo que mi madre me espera. Porque ella a pesar de todo no ha protagonizado un documental, no puede hablar de bicicletas, cucharas y manzanas y no ha creado una fundación. Ella es una simple jubilada con una pensión de chiste, casada con un jubilado con una pensión de chiste y ambos son responsabilidad de quien suscribe, que por su parte también tiene sus  problemas físicos y compagina su familia con el trabajo y la necesidad de escribir.

Suerte para todos porque de momento las cartas que el croupier nos reparte a todas luces indican que la partida será accidentada y dramática.

Sinceramente no es justo. No me lo parece. Pero ya sabemos que la justicia nunca ha estado del lado de los pobres.

domingo, 15 de abril de 2012

CIVISMO


Vivir en sociedad, formar parte de un grupo tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Eso lo sabemos todos sin excepción. Pero para no perder nuestros rasgos más personales, para no confundirnos del todo con la masa, para continuar siendo únicos y especiales, necesitamos algunos momentos de intimidad.
Es más que probable que por ello surgiese la necesidad de construir habitáculos privados que con el paso de los siglos han evolucionado de forma parecida en la mayoría de culturas y grupos humanos.

Suele decirse que el hogar de un ser humano (ya se que el aserto habla específicamente de “un hombre” pero yo prefiero hablar de ser humano sin emplear la diferencia entre sexos) es su castillo. Imagino que lo de “castillo” está relacionado con la idea de inexpugnabilidad, de privacidad, de seguridad a toda prueba que con la idea de un “castillo” en el más estricto sentido de la palabra y su definición.

Vivir en la ciudad tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Y si se trata de una ciudad de capital interés tiene más inconvenientes que ventajas. No se trata de temas estructurales, de servicios, de transporte o en general de cuestiones técnicas. Los inconvenientes vienen dados por el hecho de que nuestros vecinos nos resultan en la mayoría de las ocasiones incomodos compañeros de viaje, al mismo tiempo que nosotros tampoco solemos ser los seres más encantadores de la tierra.

Ayer fue un día en los que relacionarme con el resto de la humanidad resultaba poco menos que una tarea ardua y poco agradable. No soporto el ruido, los parloteos sin sentido, la familiaridad y falta de cortesía, la necesidad que tienen muchos de mis conciudadanos de hacer saber al resto de la comunidad que siguen respirando, las aglomeraciones…y ayer fue uno de los días en los que moverme entre la gente resultaba más agotador que de costumbre.

La prueba definitiva para mi paciencia ( y conste que no me considero mejor o peor que el resto de los censados en este mundo) son las compras y por añadidura las colas. Es en el momento de guardar cola para comprar un producto, realizar un trámite o esperar a llegar a la caja registradora para pagar, cuando  cada uno de nosotros deja ver lo que realmente esconde celosamente para resultar cara al exterior un ciudadano totalmente integrado en la comunidad.

No soportamos las colas, malgastamos una energía preciosa quejándonos de lo lento que avanza el grupo, somos tramposos e intentamos saltar el turno ante las miradas homicidas de los que están en la misma situación, golpeamos las piernas de los demás con nuestras adquisiciones, mantenemos conversaciones a gritos con nuestros compañeros de aventura, conversamos a través del teléfono móvil y compartimos detalles de nuestra vida con cientos de desconocidos, aleccionamos a los demás sobre las normas de conducta a observar en una cola…

Afortunadamente para mí al llegar a casa me convierto en un buzo que a medida que se despoja de sus impedimentos (chaqueta, bolso, bolsas, paquetes, zapatos de calle…) experimenta la descompresión adecuada y las burbujas de mi indignación y cabreo se diluyen lentamente.

Por ello considero que mi hogar es mi castillo, un lugar sagrado en el que puedo conducirme como me de la real gana, en el que puedo seleccionar el volumen de los sonidos que me rodean, en el que la intensidad de la luz es la que a mi me apetece, la temperatura la que me conforta y la compañía conocida. Mi hogar es el lugar en el que el ritmo es todo lo lento que requiere mi mente y mi cuerpo. Atrás quedan los atascos, los cláxones, los gritos, las conversaciones del móvil, las intimidades de los demás, los olores ofensivos y los comportamientos más ofensivos si cabe.

Pronto llegará el buen tiempo, ese momento en el que la gente disfruta de sus momentos de ocio y sociabilidad a gritos hasta altas horas de la madrugada. Aunque para ser honesta debo decir que los hábitos de ocio de mis convecinos han variado notablemente con la prohibición de fumar en lugares cerrados y públicos, lo que incluye bares, restaurantes, discotecas y locales de copas y en invierno a pesar del frío y la lluvia y las inclemencias propias de la estación, los fumadores salen a la calle para disfrutar de su placer prohibido, sin recordar que el resto de la humanidad probablemente intenta dormir, descansar.

Pero insisto en que todo esto resulta lógico si recordamos que vivir en una ciudad es lo que tiene.

Lo que no resulta lógico al menos para mí es que el ocio diurno, se convierta en una molestia para los ciudadanos y no en una forma de disfrute colectivo.

Tras una noche un tanto agitada, debido a mis problemas físicos, enfrentaba la llegada del nuevo día con una mezcla de agotamiento, aturdimiento y pesadez, que tan solo requeria un poco de calma y silencio para soportar la jornada. Pero no ha sido posible.

Mi ciudad, Barcelona, desde la década de los 90 sufre una necesidad compulsiva de ser la más vanguardista, divertida, lúdica y chachi-piruli del mundo mundial. Y pobre de ti si te quejas o dices que no lo contemplas como algo normal porque el resto de la humanidad te considera poco menos que impresentable. La reacción de la masa es peor que la que experimentabas cuando decias que no te gustaba el cine español o que la Unión Europea no te parecía un invento con garantía de éxito. Si amas Barcelona debes amar sus expresiones de alegría colectivas.

Así que esta mañana me desperté sobresaltada por la estridencia de un altavoz colocado no se si debajo de mi balcón, pero que lanzaba al aire música moderna y chachi-piruli y un mensaje grabado en castellano y catalán que aconsejaba que “si sentías flato o cansancio lo más aconsejable era que te detuvieses a descansar”. Por un momento no entendía nada. Hasta que recordé que este era uno de esos maravillosos domingos en los que alguien había convocado una de esas maravillosas reuniones deportivas para echar unas risas y participar de la alegría colectiva.

Se trataba de la carrera anual patrocinada por unos grandes almacenes en la que niños, mayores, corredores expertos, corredores amateurs, grupos de amigos, perros, cochecitos y demás participan para divertirse y proyectar la alegría de vivir. Periódicamente la ciudad se ve envuelta en estas manifestaciones deportivo-grupales de diverso patrocinio y formato: maratón, carrera entera, cuatro de carrera, media carrera, gincana…no importa el motivo, porque el resultado será el mismo: calles cortadas, gente que aunque sea domingo trabaja pero no puede llegar a su puesto de trabajo porque el transporte público sufre alteraciones varias, una autentica odisea propia de Ulises y los suyos camino de Itaca si quieres comprar el periódico, vallas, patrullas de policía, miembros de la organización que no organizan, corredores que pasan en varios tiempos en función de su preparación, entrega y resistencia. Sin olvidar lo mejor. Grupos de ciudadanos que periódicamente animan, jalean, aplauden a los participantes para que su animo y resistencia no decaiga un solo centímetro.

Tu casa no es tu castillo porque a las puertas del mismo se han instalado centenares de personas con un timbre de voz y una proyección de la misma que no tuvieron ni los Tres Tenores. Voces que compiten con la megafonía y que se elevan hasta una planta quinta en la que vivo.

Este proceso dura entre cuatro y cinco horas. Y no pasa nada. O al menos las autoridades municipales creen que es estupenda está imagen de la ciudad. Lo que ocurre es que los estos episodios no son casos aislados y se suceden con mayor periodicidad.

Una cosa es paralizar la ciudad porque sus Majestades Los Reyes Magos de Oriente llegan para entregar a los niños sus regalos de Navidad. No es que me motive demasiado porque la Navidad y yo no tenemos una relación demasiado fluida pero siempre recuerdo que fui niña y que lo disfruté en su día.

Una cosa es que nos encontremos celebrando la llegada del verano y que se celebre la Verbena de San Juan, pirotecnia más o menos imaginativa incluida. Es una tradición mediterránea y solo sucede una vez al año.

Pero lo que viene sucediendo en los últimos años no tiene explicación alguna. Les daré unos ejemplos como siempre. Es la base de una queja. Puede que tengas o no razón pero ante todo debes argumentar tu malestar.

Una productora cinematográfica empapela la calle en la que vives con carteles de advertencia a los vecinos sobre la obligación de que los coches de los residentes desaparezcan de escena un domingo por la mañana a primera hora, porque la citada compañía ha tenido a bien elegir la ciudad para incluirla como escenario de lujo en su última producción. Una cinta en la que dicho sea de paso interviene un actor patrio, al que los hermanos Cohen le obsequiaron con un peinado espantoso. En el cartelito informativo te dejan bien claro que de no retirar tu coche este puede acabar en el deposito municipal. Resulta evidente que las autoridades de la ciudad han consentido en este rodaje.

Mi primera idea es que es una pena no tener dinero porque de lo contrario me encantaría alquilar una flota de trailers australianos para aparcarlos en la calle y entonces a ver quien se los llevaba al deposito municipal. Pero no pasa de ser un sueño perverso.

El quiosco de prensa cercano a mi domicilio quedó cercado por miembros de la policía local y la policía autonómica que velaban para que nadie circulase por allí. Cuando las fuerzas vivas del barrio, es decir los jubilados descubrieron la situación se encararon con los agentes y como una masa digna de Walking Dead avanzaron calle arriba porque “a ellos nadie les prohibia nada, faltaría!”

Semanas después nos enteramos de que la citada secuencia se rodó a varios centenares de metros de mi calle y que no era necesaria tanta chulería. Por cierto fue la misma productora que decidió rodar una escena en un cementerio municipal y que se cargó de paso algunos nichos. Presuntamente no tuvieron el detalle de comunicarlo  y no se descubrió hasta que una familia decidio visitar la tumba del abuelo con el posterior disgusto.

Un conocido grupo musical ofrece un concierto en su gira mundial en nuestra ciudad. El consistorio les permite ensayar varios días antes desde primera hora de la mañana hasta entrada la noche, sin atender las quejas de los vecinos que ven como su calma se rompe y su descanso pasa a ser un tiempo de crispación. El día del cierto mejor no comentarlo pero ya pueden imaginar el alivio al saber que no ofrecían más.

Uno de los equipos de la ciudad, gana la liga de futbol, y así sucesivamente seis títulos más. Pues nada a pasear por la ciudad de noche con los cláxones a toda castaña. Lo más increíble llega cuando uno de los camiones que recoge los desechos urbanos se suma a la celebración con su super claxon.

A esto también debemos añadir, la periódica rotura de escaparates, cristales, mobiliario urbano y demás elementos que acabamos pagando los de siempre. Pero no pasa nada porque “hemos ganado la liga”. Hombre yo sigo igual de pobre y perjudicada. Aunque mejor no decir nada o acabarías perseguida por la turbamulta.

Una marca de cerveza recupera en teoría un local antiguo “en aras del bien común” y organiza un sarao considerable un domingo por la mañana en jornada de puertas abiertas. La calle de nuevo se corta, las patrullas de la policía local están presentes, se instala un escenario en el exterior con una magnifica orquesta de jazz…pero no digas nada o te mirarán mal en la cola del pan.

Se celebra un festival de música alternativa-contemporanea y como novedad se programan muestras y conciertos en una plaza céntrica,situada en una zona de amplia presencia comercial, un día laborable de junio en hora punta. Para llegar a casa o la tienda te sientes como un salmón que nada rio arriba para desovar…pero nadie sabe porque te quejas si se trata de algo bonito y vivir en esta ciudad es lo que tiene.

Alguién tiene la brillante idea de organizar un servicio publico de alquiler de bicicletas y resulta un éxito. Pero lo más divertido es que las bicicletas no solo son para el verano sino también para las aceras. Porque el genio que dio a luz tan ecológica idea olvido que el trazado del carril bici no es demasiado completo en esta ciudad. Claro está que no todos los usuarios del servicio y ciclistas en general son incívicos. Pero creo yo que espacio natural del peaton es la acera.

Pues no. La acera es espacio natural del ciclista, el motorista que circula y aparca y ocupa espacio, la terraza del bar de al lado que como la mala hierba se expande y no te deja caminar. Y no digas nada porque no serías moderna, contemporánea. Es más merecerías si te quejases que se te aplicase la ley de destierro como se practicaba en tiempos menos amables.

Así que un día de estos, me planto un casco en la cabeza con una bombilla a modo de intermitente y me dedico a circular a pie por la calzada. Probablemente una patrulla de forma amable pero firme ante la queja fundada de los conductores privados y públicos, me acompañaría al centro de salud mental más cercano.

No puedo olvidar a los aficionados al skate que han decidido que su libertad pasa por estamparse contra el mobiliario urbano de parques, plazas o calles para demostrar que bonito es esturriarse los huesos. La verdad es que a mi sus fracturas me parece estupendas, pero andar esquivandoles porque no me apetece partirme la crisma es lo que me preocupa.

Y no dejemos en el olvido la mezcla total del deporte extremo. Pongamos un pasillo estrecho de un mercado provisional, puesto que el oficial lo están restaurando. Es el no va más: turistas tomando instantáneas de pollos, conejos, melones (aun no he pillado el exotismo del tema), maridos que acompañan a sus esposas y custodian con poco arte el carrito de la compra, madres y padres orgullosos que van a la compra con sus retoñuelos instalados en cochecitos de bebe que al igual que los carros de la compra anteriores parecen tanques el ejercito de primera línea en cuanto a contundencia a la hora de partir espinillas y tobillos. Cuando los bebés crecen se convierten en humanos bajitos, que se calzan para acompañar a mamá y papá al mercado o al super los patines de línea, la bici, un patinete o la tabla de skate.

A todo ello podríamos añadir episodios molestos, de gente que escupe a tu paso, de gente que cierra sus tratos sexuales a tu lado, de gente que se declara naturista y que odia a los textiles y se pasea a primera hora del mundo desnuda por la calle y con el cimbrel y los chilindrines al descubierto, para pasmo de madres que llevan a los niños al cole, de bandadas de adolescentes que te empujan a su paso, o a los que tienes que esquivar porque van a toda velocidad con su monopatín, de ancianos que en opinión del médico deberían hacer ejercicio y que pasean agarrados al taca-taca e invadiendo carril de forma continuada…

Capitulo aparte merece viajar en transporte público. Que utilices un bastón o muletas para moverte no significa que los asientos que están expresamente reservados para personas con discapacidad motriz te sean cedidos. No. Allí se sientan señoras maduras estupendas enfundados sus pies en zapatos de tacon alto y que han bajado al centro. También se sientan jóvenes en plena forma que además se permitirán descansar sus piernas, zapatilla deportiva incluida, en el asiento de delante. Y lo mejor llega cuando te contemplan atentamente y a pesar de ver el baston, te preguntan si necesitas sentarte, imagino yo que con la esperanza, vana en mi caso, de que renuncies a tu descanso.

Y esta mañana mientras la voz grabada me aconsejaba cinco pisos más abajo, que si sentía flato y me cansaba abandonase la carrera, el alcalde mi ciudad, comunicaba en Twitter que la carrera como siempre era una muestra de civismo.

Para tener claro que es el civismo he consultado el diccionario. Y no se que ha sido peor si la duda o el conocimiento.

Civismo es un termino procedente del latín CIVIS (ciudadano, ciudad) y se define como las pautas minimas de comportamiento social.

En otra entrada encontrada en internet hablaba de las normas civicas de Barcelona (las hay), de la contaminación acústica, del problema del movimiento okupa y finalmente otra entrada decía que “el grado de civilidad de un país se mide en como trata a los animales”.

Sobre este punto no hace falta decir más ¿verdad? Porque si los primeros que podrían dar ejemplo no lo hacen, no es que sean responsables de las conductas del pueblo llano, pero tampoco ayudan.

En fin, mañana será otro día. Espero las novedades que la semana me pueda deparar.




sábado, 14 de abril de 2012

LA SEGUNDA REPÚBLICA ESPAÑOLA


El 14 de abril de 1931 tras conocerse el resultado de las elecciones municipales celebradas en toda España Alfonso XIII abandonó el país y se proclamó la Segunda Republica.

Dicho así suena sencillo y fácil de entender. Pero todos sabemos que no fue tan sencillo y que para algunos fue difícil de entender y tolerar el cambio de rumbo institucional en el país.

Antes de hablar de la república en España, deberíamos recordar que la palabra “república” procede del latín res pública o cosa publica, es una forma de organización del Estado en la que la mayor autoridad cumple funciones por un tiempo determinado y es elegida por los ciudadanos a través del principal canal de participación ciudadana, el voto secreto que se ejerce dentro de un proceso electoral libre, sin presiones ni condicionamientos. La Republica por otra parte se sostiene gracias a la participación activa de los ciudadanos, la división o separación de poderes (en latín trías política), legislativo, ejecutivo y judicial, la concreción de la justicia y la búsqueda del bien común.

No se al resto del mundo pero a mí esta definición de organización de estado, no me resulta amenazadora y si echo un vistazo al resto del mundo encuentro una lista de republicas nada sospechosas, Francia, EEUU, México, Alemania, Italia…

La Segunda Republica Española (hubo una Primera en 1868) nació con buenas intenciones, pero no contó con el tiempo necesario para llevar a cabo las reformas que hubiesen situado al país de forma definitiva en la era moderna. La Revolución Industrial, que transformó el paisaje de Occidente en España fue más lenta y controlada por aquellos que no aceptaban la posibilidad de perder sus privilegios.

No obstante los 5 años teóricos (8 efectivos si incluimos los tres años de Guerra Civil) de régimen republicano fueron el primer intento contemporáneo de la historia de España para modernizar el país.

La España de la década de los años 30 del siglo pasado a pesar de lo que muchos se empeñan en afirmar, fue una década de luces y avances.

El mercado editorial por ejemplo se encontró con una demanda creciente de títulos que no solo se ocupaban de géneros literarios tradicionales. Los superventas de la época eran las biografías políticas y los títulos que hablaban de las circunstancias sociales del momento.

Fue tal la demanda de información, el interés de la población por saber que sucedía en el Parlamento, que la radio que hasta entonces emitía principalmente música y programas de entretenimiento incluyó los primeros servicios informativos, como por ejemplo La Palabra, que daban cuenta de lo que sucedía en el ámbito político. Se transformaron los tiempos de la información y nacieron lo que ahora conocemos como franjas horarias, porque todos querían saber. Por su parte la prensa escrita amplió sus ediciones diarias.

Las películas llegaban en ocasiones subtituladas y gracias a este aspecto y a la recién descubierta pasión por la cultura y la comunicación, aumentó la matriculación de alumnos en las escuelas para adultos. Nadie quería perderse una sola coma de lo que intuían era un tiempo único.

Se produjeron las primeras retransmisiones deportivas profesionales, el primer contrato balompédico de la época por la astronómica cifra de 900 pesetas. La película Nobleza Baturra se estrenó simultáneamente en 48 ciudades, el mundo del circo gracias a la familia Aragón (si, la misma familia en la que todos han pensado) se convirtió en un espectáculo moderno y renovado, se creó un servicio itinerante de bibliotecas públicas en incluso personajes de la talla de Federico García Lorca llevaron el teatro clásico a todos los rincones con La Barraca, una formación teatral que en cierta forma recordaba a los cómicos de la legua.

Esa era la España de los años 30. Sorprende pensarlo, pero fue así. No fueron tiempos fáciles o perfectos puesto que cuando un grupo humano aparece implicado en cualquier aspecto de la vida cotidiana, la imperfección, la diferencia dialéctica y los errores están garantizados. Pero lamentablemente no se le dio el tiempo suficiente para llegar más lejos.

Antes de la República el país había vivido la dictadura de Primo de Rivera que pasó a manos del General Berenguer (periodo conocido como la Dictablanda) por encargo de Alfonso XIII.

Pero el retorno a un tempo político anterior a la Dictadura fue imposible. Los partidos que Canovas del Castillo y Sagasta habían gobernado el pasís tras la restauración de Alfonso XII con el llamado turno de partidos se encontraban disgregados, desgastados y desprestigiados.

Por otra parte la imagen de Alfonso XIII había perdido popularidad e inevitablemente la población la asociaba con la dictadura al haberla apoyado. Y finalmente las fuerzas antidinásticas se unieron para cambiar el equilibrio de la balanza tras el llamado Pacto de San Sebastián de 1930.

Los antidinásticos apoyados incluso por el PSOE y la CNT planearon derrocar la monarquía haciendo coincidir la insurrección de algunas unidades militares a una huelga general el 15 de diciembre de 1930. Pero dos capitanes del ejército, Fermín Galán y Ángel García, se levantaron el 12 de diciembre en Jaca y el plan fracasó. En febrero de 1931 el General Berenguer dimitió y el nuevo presidente de gobierno el almirante Aznar convocó elecciones municipales para el 14 de abril.

Los comicios dieron como claras ganadoras a las candidaturas republicanas en 41 de las 50 capitales. El principio del fin, llegó de la mano de la frase pronunciada por uno de los ministros del gobierno pronunciada cuando la prensa le pidió una valoración de los resultados electorales , “España se había acostado monárquica y se levantaba republicana”. Alfonso XIII en un discurso que empezaba diciendo que aquellas elecciones “le revelaban claramente que no tenía el amor de su pueblo” confirmaba que para evitar enfrentamientos se marchaba del país.

Inmediatamente se formó un gobierno republicano provisional presidido por el ex monárquico y católico Niceto Alcalá Zamora, se fijó la fecha del 28 de junio para celebrar elecciones legislativa y se empezó a actuar por decreto en cuatro frentes: el trabajo agrario, la educación, el ejército y las relaciones con la iglesia, vinculada a la monarquía.

Este último punto resultó complicado y espinoso debido a la actuación del obispo de Burgos Segura Sáenz y la quema de conventos del 11 de mayo en Madrid a manos de grupos incontrolados.

En el campo se decretó la jornada de 8 horas, la obligación de dar prioridad ocupacional a los jornaleros de cada comarca antes de contratar a los de otros lugares, la obligación de los propietarios rurales de cultivar la totalidad de la tierra o en caso contrario pasarían a manos de los trabajadores en régimen de usufructo.

En educación se decretó la creación de 6750 escuelas, 7000 plazas docentes más, la revisión de las condiciones laborales y salariales de los maestros y una red de bibliotecas.

Los mandos del ejercito que no estuviesen de acuerdo con la República podían acogerse a la jubilación con sueldo integro. A esta propuesta se acogieron 84 generales y 8650 oficiales. Se clausuró la Academia Militar de Zaragoza dirigida por el General Franco, los ascensos por elección o méritos fueron anulados y se creo la guardia de asalto, cuerpo policial armado, moderno y fiel a la república.

Las elecciones del 28 de junio dieron el triunfo a las fuerzas de izquierda mientras que los grupos conservadores,  desunidos y disgregados, obtuvieron menor numero de diputados.

Una de las primeras tareas del nuevo gobierno fue dotar al país de una constitución, aprobada el 9 de diciembre de 1931, que reflejaba los valores laicos de izquierda y contemplaba la soberanía popular, una sola Cámara ( el Congreso), la aconfesionalidad del estado, garantías individuales y la posibilidad de autonomía de las regiones que lo solicitasen. La falta de consenso quedó patente en materias sensibles como la religión y en particular la prohibición de la enseñanza a órdenes religiosas como los Jesuitas.

El punto en el que el nuevo gobierno de Manuel Azaña puso mayor empeño fue la reforma agraria. Una reforma que no obstante constituyó un fracaso, puesto que no cumplió las expectativas generadas y creó temor entre los propietarios que la consideraban una ley revolucionaria.

Los dos primeros años de la Republica fueron convulsos debido a la agitación en el campo andaluz, el levantamiento anarquista en el Llobregat i un golpe de estado a cargo del general Sanjurjo. En ese tiempo se trabajó en la redacción del Estatuto de Autonomía Catalán, que fue devuelto a Catalunya con notables recortes en sus artículos (no se yo pero a mi esto me suena de algo).

La división en el seno de la coalición presidida por Azaña, en especial tras los Hechos de Casas Viejas, provocaron la caída del gobierno y la convocatoria de elecciones.

El resultado fue favorable a las candidaturas de centro y derecha y el presidente dela República encargó la formación de un nuevo gobierno al radical y antaño populista Alejandro Lerroux. La falta de sintonía entre los partidos de izquierda se hizo más patente y este nuevo periodo fue conocido como Bienio Negro.

En octubre de 1934 las tensiones políticas fueron en aumento y se llego a una revolución en Asturias que duró dos semanas y a la suspensión del estatuto de Autonomía Catalán, siendo encarcelados el gobierno y el presidente de la Generalitat de Catalunya, Lluís Companys.

La crisis de octubre erosionó al gobierno de centro derecha desde el punto de vista político. La represión, el encarcelamiento de más de 30.000 personas, los juicios, la prohibición de la prensa socialista y comunista, despertó la simpatía de la población por los perseguidos y los presos políticos.

Pero la verdadera razón de la caída del gobierno de Lerroux en septiembre de 1935 fue un escandalo de corrupción conocido como Estraperlo.

A finales de los años 20 dos jóvenes, el austriaco Strauss y el francés Perl, inventaron un nuevo tipo de ruleta, que afirmaban funcionaba a partir de una serie de combinaciones matemáticas pero que en realidad estaba trucada. Pronto los casinos de Europa instalaron el invento del Strauss y Pearl. Al parecer un familiar de Lerroux les convenció de la posibilidad de que su invento fuese instalado en los casinos españoles previa negociación económica con ciertas personas influyentes. Daniel Strauss siguiendo los consejos de su nuevo amigo, introdujo su ruleta en el casino de San Sebastián. Pero la policía lo prohibió y Strauss y Perl exigieron recuperar el dinero que habían invertido en su proyecto. Al no obtener respuesta por parte de las personas que les habían prometido toda clase de facilidades remitieron la documentación que obraba en su poder al presidente de la Republica, Alcalá Zamora. En los documentos entregados figuraban los nombres de varios militantes del partido de Lerroux que totalmente desprestigiado presentó la dimisión y provocó la convocatoria de nuevas elecciones.

El 16 de febrero de 1936 previa disolución de las Cortes el país volvió a presentarse ante las urnas. Pero en esta ocasión la opinión pública se dividió en izquierdas y derechas. La izquierda concurrió bajo el nombre de Frente Popular aglutinando desde republicanos de Azaña a comunistas. La derecha nuevamente se mostró dividida y tan solo la CEDA de Gil Robles presentó más candidatos.

En marzo de 1936 la mayoría de los generales del ejercito empezaron a preparar un levantamiento militar que obedecía a la necesidad de salvar al país de una dictadura comunista dirigida por Moscú. La raíz más profunda de esta actitud en realidad obedecía a la resistencia a los cambios y las reformas y a la descentralización del poder a través de las autonomías.

Aunque a todas luces un enfrentamiento civil quedaba lejos de ser posible, el enfrentamiento ideológico entre derechas e izquierdas favoreció la adhesión de algunos militares al proyecto golpista.

El resto de la historia la conocemos de sobra. Y todavía en 2012 ciertos sectores de nuestra sociedad, aparentemente moderna y avanzada, no dudan en resucitar fantasmas que nunca descansan, porque el capitulo final no se cerró de forma adecuada y terapéutica.

Pero eso pertenece a otra fecha, de la que si el tiempo y la autoridad no lo impiden hablaremos bien entrado el verano.
Mientras tanto, hoy 14 de abril de 2012 es un día para reflexionar, por tanto como perdimos y tan poco como ganamos.

Mi generación nació en el silencio, creció en el silencio y no recuperó la historia hasta pasados muchos años.

Lo que he contado, aparece en los libros de historia, en ejemplares de la prensa de la época conservados en archivos y hemerotecas. Si tenemos interés en saber más el proceso es simple, leer e investigar.

Pero sobre todo le debo mis datos a un gran hombre, un pintor, caballero antiguo y espectador de la historia que en la década de los 80 falleció tras regresar del exilio.  Les hablo de Joan Bach Piera, un artista plástico que vivió la Republica y la amó, que vivió la guerra civil española, cruzó la frontera con miles de exiliados tras la caída de la Republica, que vio como el ejercito nazi invadió Francia, que sabedor del destino que le esperaba a él y a su familia y tras conocer el final del President Lluís Companys, escapó de las garras de la Gestapo y se trasladó a un oasis escondido en Argelia y de nuevo años más tarde vivió otro conflicto armado, la guerra de la independencia Argelina.

A este hombre de memoria clara y lúcida, de sencillez manifiesta, verbo pedagógico y paciencia infinita con una adolescente que había descubierto el pasado de su país, le debo mis convicciones más personales y la certeza  de que cuando los tiempos son tranquilos es fácil defender posiciones pero que cuando los vientos amenazan nuestra seguridad y la de los que amamos, es el momento de elegir opciones. Y que es posible y necesario y que quien dice que no sabía nada miente. Simplemente debe reconocer que trata de sobrevivir. No pasa nada. Es un instinto muy humano.

Yo como no conozco termino medio tengo claro cuales son mis filias y mis fobias y cuales mis convicciones. Tan solo espero que la locura en la que el mundo se ha embarcado no nos lleve a escribir páginas tan amargas como las que les tocaron a nuestros abuelos y a nuestros padres.

Nunca más, por favor.


viernes, 13 de abril de 2012

NO SIN MI JUBILACIÓN


En los últimos meses los pensionistas, los jubilados españoles han vivido pendientes de la situación económica del país ligada de forma incuestionable a la situación económica de la Unión Europea.
Después de trabajar duramente, de luchar a brazo partido, de afrontar las situaciones más adversas, la gran mayoría ha visto como su capacidad adquisitiva, la idea de un futuro seguro, de recibir atención y cuidados en los últimos años de su vida se ha transformado en una pesadilla.

Todavía resuena en nuestros oídos las palabras de la cabeza visible del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde afirmando que para que Europa la crisis actual, uno de los aspectos que debería modificarse fuera el de las pensiones, recortándolas más aún, y retrasar la edad de jubilación de los ciudadanos y ciudadanas.
Y es que al parecer la clase obrera se ha empeñado en vivir demasiado tiempo y por tanto resulta una carga a todas luces insoportable para esta travesía en la que los gobiernos se han embarcado. Una vez más la clase obrera, hace gala de una falta de consideración intolerable, hacia la sociedad que le acoge al insistir en vivir y respirar y no morirse cuando debieran.

Llegados a este punto y teniendo en cuenta que mi generación no podrá jubilarse hasta los 67 años, me ha picado la curiosidad sobre el origen de este sistema de pensiones que para la mayoría es tan necesario y que para una selecta minoría resulta prescindible por no decir expoliable, evidentemente en aras del bien común.

No se como funciona en otros países pero al parecer en España el primer Seguro Social se estableció en 1900, la Ley de Accidentes de Trabajo y el Instituto Nacional de Previsión datan de 1908, el Retiro Obrero de 1919, el Seguro Obligatorio de Maternidad es de 1923, el Seguro de Paro Forzoso en 1931, el Seguro de Enfermedad en 1942 y el Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez (SOVI) en 1947.

Tengo no solo la sospecha sino la certeza debido a la innata capacidad para elaborar teorías conspirativas con la que los obreros, la clase baja llegamos al mundo que en las primeras décadas del siglo pasado nadie tenía idea de tales avances sociales. Avances teóricos y sobre el papel, claro está.
Sospecho también que los patronos, la oligarquía, los dueños de las vidas de los obreros probablemente conocían esta lista de derechos laborales y que no figuraba en su agenda diaria una labor pedagógica y divulgativa.

Ahora parece algo normal contratar un Plan de Pensiones que garantice que nuestra economía al llegar al momento de la jubilación y dado el panorama, será más o menos aceptable, que nos permitirá contar con el dinero necesario para simplemente vivir o mejor dicho sobrevivir.
Pero resulta que al tiempo que nacen estas leyes de cobertura económica para los obreros también nacen las llamadas Mutuas con las que los afectados contratan ciertas cuotas que complementaran su economía al finalizar la vida laboral. Sin olvidar que posteriormente estas Mutuas también ofrecen asistencia médica y sanitaria a los obreros y sus familias.

El tema de las pensiones, la obligación de cumplir la ley y las lagunas de la Hacienda Publica en la época del General es tan parecido a un ovillo de lana elaborado con restos de otros ovillos y que más que un ovillo es una maraña difícil de convertir en material apto para la hilatura, tanto que en 1963 se crean las Bases para La Seguridad Social convirtiéndose en 1966 en la Ley General de la Seguridad Social vigente desde enero de 1967.
Con la llegada de la Democracia y la Transición, se llevan a cabo una serie de compromisos llamados Pactos de la Moncloa en los que todos los partidos políticos de forma unánime se comprometen a proteger por encima de todo, pase lo que pase y soplen los vientos que soplen las pensiones y el derecho de los ciudadanos y las ciudadanas a que el final de sus vidas sea digno, puesto que habrán contribuido a ello con su esfuerzo. El 16 de noviembre de 1978 contemplando Los Pactos de La Moncloa como el referente principal se lleva a cabo la primera reforma de las pensiones en nuestro país.

Pero nadie contaba con la iluminación de un grupo de gurús económicos que dio a luz la creación del Euro como moneda única de la Unión Europea. Nadie contaba con que la avaricia y el egoísmo de ciertos grupos sociales daría lugar a una crisis económica que primero sacudió a EEUU y rápidamente cruzó el Atlántico afectando a una Europa que en realidad no es tan solida como afirman los que se empeñan en mantener con vida a este monstruo político a todas luces agonizante. Nadie imaginó que los que gobernaban al principio de la crisis no tenían idea alguna de como gestionarla. Nadie pensó que nuestro mundo, nuestro pulcro mundo, el mundo en el que no pasaba nada, porque esas cosas siempre pasan en países peor estructurados, estallaría haciéndose añicos.

Y enfrentados a la magnitud del desastre, confirmado el diagnostico de que el barco Unión Europea de los Afamados Astilleros Berlín-París se había estrellado contra un iceberg del tamaño de una galaxia, decidieron no parar maquinas para evaluar el alcance del choque e intentar tapar las vías de agua hasta encontrar una solución. No. Decidieron, que para eso son Dioses Soberbios, entrar en rumbo de colisión, exigiendo a la sala de máquinas más potencia, más vapor, más esfuerzo.
Solo les falta que dejemos de respirar, que la base que les sustenta y les ha enriquecido desaparezca elegantemente si es que se puede esperar que la clase obrera sea elegante en algún momento, para que reaparezcan como los artífices de una gran empresa digna de pasar a la historia.

No han pedido disculpas ni lo harán, no han admitido públicamente sus errores, no han pensado siquiera en llevar el barco a puerto más seguro y tratar de salvar el mobiliario y parte del equipaje y evidentemente a la tripulación y el pasaje.

Se han dedicado a culparse unos a otros y como críos de parvulario decir que ellos no han sido, que ha sido otro. Pero esto no es el parvulario, no se trata de quien se ha comido el almuerzo de quien o de quien ha cogido sin permiso el osito de peluche de otro. Esto es mucho más serio, más grave y más dramático.
Para rematar la faena, para apuntillar a las victimas, la Sra. Christine Lagarde, nos ha pegado una bronca monumental a los curritos, a la base, a los sufrientes y dolientes, porque seguimos vivos y pidiendo lo nuestro.

La gran idea hecha palabra de la Señora Lagarde es que el envejecimiento de la población, derivado de una mayor esperanza de vida, provoca un riesgo financiero. Por tanto la solución será retrasar la edad de jubilación, porque atención retrasar la edad de jubilación prolonga el periodo de acumulación de recursos jubilatorios y acorta el periodo de uso de los mismos.
La traducción más sencilla es que si seguimos trabajando hasta la extenuación y la muerte, los que manejan el cotarro seguirán enriqueciéndose y si por ejemplo se les ocurre que nos jubilemos a los 90 años no tendremos tiempo de recibir el equivalente a lo trabajado. Los que gobiernan podrán disfrutar de lo que han acumulado a costa de nuestro esfuerzo, no tendrán necesidad de compartirlo y ya está.

Lo curioso es que la Sra Lagarde lo ha dicho y al parecer no se le ha parado el pulso, ni se ha despeinado ni ha sufrido un desmayo al leer el discurso. Como una campeona imagino que sigue acudiendo cada mañana a su lugar de trabajo y sin inmutarse continua pensado en nuevas formulas para disfrutar de la vida. Sin ruborizarse, sin sentir vergüenza propia y ajena. Propia por decirlo y ajena por representar a un colectivo que propone tal salvajada.
¿Se puede ser más….? En fin no encuentro un adjetivo adecuado porque la lista de adjetivos para calificar tamaña brutalidad intelectual, ideológica y administrativa, se han acumulado en mi cerebro de pobre obrera hasta formar un coagulo de tamaño considerable y mis funciones racionales se han paralizado dejando paso a las funciones más animales y primitivas.

A principios del siglo XX los gobiernos en un ataque de mala conciencia, paternalismo e intento de acallar a los molestos movimientos obreros emergentes diseñaron los planes de jubilación de los ciudadanos y ciudadanas. Tenían claro que nunca obrero alguno llegaría a cobrar ese subsidio porque en esa época y otras posteriores la esperanza de vida era menor y si alguien llegaba a cumplir cuarenta años ya era un anciano, una anciana desgastado, desencantada, destrozado, apenada.
Pero como decía Don Hilarión en la zarzuela La Verbena de La Paloma, las ciencias avanzan que es una barbaridad y la masa obrera empezó a comer mejor, a tomar medicinas, a preocuparse por el ocio y la cultura, a vivir. Y he aquí que ahora los obreros incluso llegan a los 90 años y se atreven a seguir respirando y además cobran pensión de jubilación, comen, viajan, se inscriben en la universidad, están vivos.

Hace unas horas la Sra Lagarde ha felicitado al gobierno español por la valentía mostrada al anunciar las medidas económicas que nos permitirán permanecer en Europa y de paso contribuir a que esta estructura agonizante continúe con sus estertores.
Las medidas que el gobierno ha ideado y que como si se tratase de un folletín por entregas, se parecen más al entrenamiento de un aizkolari con la diferencia de que el tronco empleado para practica tan ancestral será nuestra vida y menguadas haciendas.

Continúan como si de una real y absolutista testa coronada se tratase, afirmando que el Estado son ellos. Ahora solo les falta añadir que tan solo deben rendir cuentas a la Historia y a Dios.
No han comprendido y nosotros tampoco, que el Estado somos todos, especialmente los que contribuimos con nuestro esfuerzo a mantener engrasada la maquinaria. La incógnita más inmediata reside en saber cuando se quebrarán nuestras espaldas definitivamente de tanto soportar el peso de los errores de aquellos que se arrogan el papel de faro de la civilización contemporánea.

Lo único que puedo decir a titulo personal es que no cuenten conmigo. Formo parte de este esperpento global y no abandonaré el barco porque al fin y al cabo soy una romántica. Pero de eso a dejar de respirar, a morirme cuando a sus señorías les resulte práctico, a no presentar batalla, ni a decir lo que pienso en cada momento, a no reclamar si estoy viva para entonces lo que me pertenezca como jubilada, va un abismo.
No señor, por ahí no paso. El derecho al pataleo, a mostrar mi desacuerdo es sagrado y es lo único que me han dejado. Así que les advierto que no estoy dispuesta a entregarme sin montar bronca o armar jaleo.

Con todo mis respetos Señora Lagarde podría por ejemplo plantearle a los que como usted contemplan al resto del mundo desde su atalaya que se bajen los sueldos, las comisiones, la jubilación, las dietas, los privilegios, que renuncien a tanto viaje, reunión, comisión, discurso grandilocuente, elaboración de teorías alejadas de la realidad y demás menesteres que a todas luces son la verdadera causa del desastre...
Bajen a la calle, trabajen con sus propias manos, cómanse el pan gracias al sudor de su frente, no a costa del esfuerzo de los demás.

Y las bases, los que sois el motor real del mundo, teniendo en cuenta que conocéis perfectamente vuestras obligaciones, pedid, exigid que os respeten, reclamad vuestros derechos,. Al fin y al cabo la ley os los reconoce. Son vuestros, los tenéis. Nunca lo olvidéis. Ahora es el momento porque dentro de unos meses será demasiado tarde.